Polanco, el barrio más exclusivo en Ciudad de México, es una guarida de narcos
Lleno de restaurantes lujosos, mansiones, embajadas, parques floridos, boutiques, joyerías, galerías de arte y almacenes, el barrio es como un imán para los jefes de la droga, que quieren gastar su dinero y vivir a lo grande
 

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Polanco, el barrio más rico de la Ciudad de México, es el refugio de capos de la droga que, con el afán de pasar desapercibidos, buscan la comodidad de residencias y condominios exclusivos.

La colonia, fundada por inmigrantes judíos, es una de las demarcaciones con mayor actividad comercial en México, sede de la élite empresarial, donde están asentadas las marcas más caras de tiendas, boutiques, joyerías, galerías de arte y almacenes. A su vez, es un sitio muy vigilado por elementos de seguridad privada y pública.

En las avenidas Masaryk, Horacio y Homero, no es extraño que circulen coches de la marca Ferrari o Lamborghini. En esta exclusiva colonia conviven empresarios, deportistas, estrellas del espectáculo y extranjeros con alto poder adquisitivo, junto a las embajadas de Alemania, España, Francia, Cuba, Ecuador y Chile, entre otras.

Precisamente, en esta zona tuvo lugar una balacera en marzo del año pasado donde fueron ejecutados tres hombres relacionados con el narcotráfico, de acuerdo con autoridades federales.

Sandra Ávila Beltrán, La Reina del Pacífico, fue detenida el 28 de septiembre de 2007 mientras salía a bordo de una camioneta BMW de una estética en Polanco. La operadora del Cártel de Sinaloa tenía a su cargo las relaciones públicas de la organización desde la capital del país. Aunque solo había acudido para cuestiones de su imagen, con ello daba cuenta de los lujos que se pagaba. Le gustaba cenar en Chez Wok, costoso restaurante de comida china ubicado en la misma zona.

Pasarían diez años del arresto de Ávila Beltrán para que otro importante capo del Cártel de Sinaloa fuera detenido en la misma demarcación que abarca a Polanco. En 2017 cayó preso Dámaso López Núñez, El Licenciado, compadre de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo. Este narcotraficante había quedado al mando luego de que detuvieran a Guzmán Loera en 2016. Vivía escondido en el complejo residencial Hares de Ejército Nacional 225.

Hace dos años, el 23 de agosto del 2018, fue detenido Vicente Carrillo Leyva, El Ingeniero, mientras circulaba con su chofer por la avenida Presidente Masaryk y Mariano Escobedo. Había salido de prisión unas semanas antes, donde estuvo desde marzo de 2011. El Ingeniero es hijo de Amado Carrillo Fuentes, El Señor de los Cielos. Pese a que fue reconocido por los oficiales, estos le dejaron ir, presuntamente, a cambio de un soborno millonario. Desde aquel entonces se desconoce su paradero.

El 4 de febrero de este año fue detenido Hugo Abraham N, El JJ, integrante del cártel Nuevo Imperio, grupo criminal dedicado a la venta de drogas en límites de la capital, el Estado de México e Hidalgo. Fue capturado en la calzada General Mariano Escobedo y Lagunas de Mayran, mientras comerciaba cocaína y marihuana.

A pesar de las detenciones anteriores, Polanco también fue afectada por el narco local. A través de Óscar Flores Ramírez, El Lunares, La Unión Tepito —mafia de narcotraficantes— se encargaba de cobrar extorsión a restauranteros y dueños de bares y otros centros nocturnos, método conocido como “cobro de piso”.

El Lunares era asiduo de los antros en el lujoso barrio, acompañado de modelos y luciendo ropa Gucci y Louis Vuitton. Este grupo delictivo surgido en el Barrio Bravo, también operaba de la mano de Alexis Osmar Flores, El Osmar, detenido en enero pasado. Era el principal extorsionador en Polanco, colonia Centro, Roma y Condesa de la Ciudad de México.

Actualmente, las autoridades de la Ciudad de México niegan que el “cobro de piso” sea una preocupación para restauranteros y comerciantes de Polanco. Sin embargo, el asesinato de un empresario francés el pasado jueves, levantó sospechas sobre estas actividades. Lo cierto es que, como refugio, sitio de recreo para disponer de los lujos, o punto de oportunidad a la extorsión, Polanco no está a salvo del crimen.

La capital ha sufrido una ola de violencia en la última década. Anteriormente era considerada segura, pero cárteles locales han expandido su territorio cobrando extorsión a comerciantes, cometiendo secuestros y asesinatos. Aunque se negaba la presencia de grupos delictivos, el gobierno de Claudia Sheinbaum reconoce que al menos operan 14 grupos delictivos en esta entidad.