Estados Unidos: la inflación volvió a crecer y llegó al 5,4% anual

​​​​​​​El aumento en los precios de los alimentos, el combustible y los alquileres ha sido notable en comparación con septiembre de 2020.
Mujer en supermercado de Brooklyn Foto: EFE/Archivo/Justin Lane
 

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El índice de precios al consumidor (IPC) de Estados Unidos subió un 0,4% en septiembre, con lo cual, la inflación anual se sitúa hoy en 5,4%, una décima más que en el mes anterior, así lo informó la Oficina de Estadísticas Laborales.

Las voces críticas de la gestión demócrata refieren a menudo el aumento de precios al consumidor para argumentar la inviabilidad de los planes gubernamentales que apuntan al exceso de gasto. Expertos sugieren que habrá inflación al alza durante los próximos 12 a 18 meses y dicen que será clave el aumento del gasto público y la deuda.

Analistas estimaron que 2021 tendría una tasa anual de inflación alrededor del 5,3%, pero transcurrido septiembre las estadísticas oficiales superan las expectativas al registrar el nivel más alto en 13 años, siguiendo la información suministrada este miércoles por Infobae.

En septiembre, los precios de la energía subieron un 24,8%, los de los alimentos aumentaron un 4,6%, mientras que la gasolina subió 1,2% y acumula un alza de 42,1% durante el último año.

Asimismo, los índices de precios de vivienda contribuyeron en más de la mitad de los incrementos mensuales. Los precios de los alimentos y de los combustibles son los más volátiles. Si se excluyen, la inflación subyacente en septiembre fue del 0,2% con una tasa anual del 4%.

La inflación hoy es uno de los principales motivos de preocupación en los Estados Unidos. La Reserva Federal ha insistido en que las tasas elevadas de inflación tendrán un carácter transitorio.

El Banco Central ha indicado que podría comenzar a retirar el estímulo monetario a fines de este año, una decisión que incidiría en las expectativas de crecimiento globales.

La primera economía del mundo experimenta un aumento de precios relacionado con la escasez y las demoras en las cadenas de suministro, tras la reactivación que experimenta la economía luego de la desaceleración y recesión de 2020 generada por la pandemia de Covid-19.