Florida: muere Jody Ireland a causa de la bacteria “come carne”

David Ireland, un norteamericano de 50 años, falleció recientemente  en un hospital de Florida, a causa de una infección que padecía causada por la llamada bacteria “come carne”, informaron medios de prensa.

El hombre, al que hubo que someterlo a varias cirugías que lo dejaron sin el 25 % de la piel de su cuerpo, no logró rebasar la enfermedad  a pesar de los esfuerzos de los médicos, de acuerdo con un obituario que fue publicado en la red.

El 16 de agosto David comenzó a presentar síntomas y pocos días después le diagnosticaron fascitis necrosante. Los médicos no lograron detener la intoxicación en su organismo y sus riñones fallaron.

El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de EEUU señala que la fascitis necrosante es una rara infección bacteriana. De acuerdo con las estadísticas, fallece una de cada tres personas que contraen esta enfermedad, que destruye muy rápidamente la piel y los tejidos musculares. También desgasta los nervios, la grasa y los vasos sanguíneos.

 

 

Los síntomas suelen comenzar con inflamación en la piel, fiebre y dolores intensos. Luego pueden aparecer úlceras,  manchas o cambios en la coloración de la piel, mareos, fatiga y náuseas.

Generalmente estas bacterias entran al organismo a través de alguna herida en la piel, aunque no todas las personas contraen la peligrosa enfermedad.

Jody Ireland, la esposa de David, contó a la prensa que "sus manos y pies podrían ser amputados, si es que sobrevive". David tenía una herida abierta en una extremidad inferior,  y por allí se estima que contrajo la infección, agravada como consecuencia de una diabetes.

Una petición de fondos de GoFundMe,  está abierta para ayudar a la familia a pagar las facturas del hospital y también para su mujer y sus dos hijas, informó el diario La Razón.

Según algunos científicos, más allá del sensacionalismo mediático de la llamada bacteria "come-carne", el mayor problema es que las enfermedades continúan expandiéndose a un ritmo muy superior al que se adaptan nuestros sistemas inmunológicos.