Familia cubanoamericana demanda a naviera francesa por negocios en Mariel

Los 17 demandantes de la familia cubanoamericana Blanco Rosell alegan que CMA CGM ha traficado y sigue traficando con bienes que les fueron confiscados en 1960 por el régimen castrista en la zona del puerto del Mariel
Carguero de CMA CGM
 

Reproduce este artículo

La familia cubanoamericana Blanco Rosell, residente en Miami, demandó recientemente a la naviera francesa CMA CGM bajo el Título III de la ley Helms Burton por traficar con propiedades que les fueron confiscadas por el régimen castrista en septiembre de 1960, en la zona del puerto del Mariel.

“CMA CGM ha traficado y sigue traficando con bienes confiscados, cuyas reclamaciones son propiedad de los demandantes desde la apertura del Puerto de Mariel, hace más de seis años”, indica el documento de la demanda, presentado el 30 de julio ante un tribunal federal de Miami.

Los 17 demandantes de la familia consideran que la compensación por ello debe superar los mil millones de dólares. Según alegan, el régimen de Fidel Castro los despojó sin compensación alguna de la empresa Marítima Mariel SA, que tenía una concesión de 70 años para desarrollar muelles, almacenes e instalaciones portuarias en la bahía de Mariel.

Asimismo, les fueron confiscados el central azucarero San Ramón y la compañía Azucarera Mariel S.A., que se hallaban en los terrenos concesionados que hoy forman parte de la Zona Especial de Desarrollo del Mariel (ZEDM), el proyecto estrella con el que el castrismo aspira a reflotar su economía desde hace más de un quinquenio.

La demanda contra CMA CGM, la tercera mayor transportista de carga y contenedores en el orbe, es el tercer pleito judicial que entabla la familia cubanoamericana contra empresas establecidas en el Mariel o que comercian con la ZEDM. 

Los dos anteriores, presentados en 2020, fueron contra las navieras estadounidenses Crowley Maritime Corporation y Seabord Marine, ambas con sede en Florida. Ninguno tuvo el desenlace favorable para su patrimonio que se espera pueda tener la demanda contra la poderosa naviera gala.

En su alegato, los Blanco Rosell recogen que, de acuerdo con los registros de la Organización Marítima Internacional (OMI), las embarcaciones de CMA CGM “han traficado repetidamente con bienes confiscados haciendo 'escala' en la Terminal de Contenedores del Mariel (TCM), que forma parte del Puerto de Mariel dentro de la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM) y dentro de la Bahía de Mariel”.

La naviera realizó transacciones comerciales beneficiosas y otras actividades comerciales con la Terminal de Contenedores y Almacenes Universales S.A. (AUSA), que es una empresa subordinada al consorcio militar empresarial GAESA, incorporado en diciembre de 2020 por el Departamento del Tesoro estadounidense a su lista de entidades designadas.

Lo último implica que compañías y personas bajo jurisdicción estadounidense deben abstenerse de realizar transacciones comerciales y financieras con GAESA, so pena de ser también sancionados.

CMA CGM cubre 257 rutas marítimas entre 420 puertos de 160 países y transporta cerca de 15,6 millones de contenedores. Sus ingresos anuales superan los 16 billones de dólares.

En mayo de 2015 firmó un acuerdo con el régimen cubano para la explotación y el desarrollo de una plataforma logística en el puerto del Mariel, en cooperación con AUSA. Fue la primera empresa internacional en hacerlo y por medio del acuerdo se encargaría de la distribución de mercancías en la isla y su almacenamiento en contenedores.

Con la nueva demanda contra CMA CGM suman 42 los litigios que se han presentado en tribunales federales de Estados Unidos bajo el amparo del Título III de la Ley Helms-Burton, activado por el presidente Donald Trump en mayo de 2019.

La normativa permite que los ciudadanos estadounidenses presenten reclamos de compensación por propiedades confiscadas por el gobierno cubano a partir de 1959.

Hasta el momento, ninguna de las demandas ha llegado a juicio, siete han sido desestimadas de manera parcial o total y sólo una, de la familia Claflin contra la multinacional de la construcción LafargeHolcim, se resolvió mediante un acuerdo de compensación.