Hipertensión, un mal típico de Cuba

Celio acudió al policlínico de Jaimanitas como acompañante de una amiga que se sintió indispuesta. No sabía que su amiga no padecía de ninguna enfermedad y que el enfermo era él. 

“Gracias a Dios no fue nada”, cuenta, “aproveché la visita para medirme la presión y resultó que quien estaba mal era yo. La tenía por el techo. Me dejaron ingresado hasta el otro día, en observación”.

Recuerda Celio que no sintió ninguna señal característica de esta dolencia: dolor de cabeza, sudoración, mareo… La doctora de guardia le explicó que la sintomatología para los hipertensos no es la misma; incluso una persona puede creerse en perfecto estado de salud y ser hipertensa sin saberlo.

“En el poco tiempo que estuve en el cuerpo de guardia antes que me ingresaran, conté más de 10 pacientes que acudieron por problemas de presión. La doctora me dijo que era un número bajo en relación con otros días”.

Valerio Wilson, médico intensivista del hospital Almeijeiras, define como las causas más comunes de esta enfermedad la raza, los antecedentes familiares, el sobrepeso, no realizar actividad física, el consumo de tabaco y el alto contenido de sal y grasa en las comidas.

En Cuba la hipertensión y sus derivaciones cardiovasculares constituyen una de las primeras causas de muertes”, expresa el doctor, “por eso se recomienda a los hipertensos una dieta saludable y ejercicios físicos diarios, sobre todo montar bicicleta y caminar”.

Para Maritza Cano, residente en el bajo de Santa Fé, una dieta sana se escapa a sus posibilidades: “muy pocas frutas y vegetales, y muy caros. De proteína lo único que aparece es mucha carne de cerdo, más cara todavía. Tampoco en Cuba existen hábitos alimentarios saludables, el sazón a la mano es la sal, que es veneno para la presión, por eso es que hay tantos enfermos”.

Pablo Miyet, profesor de biología de una escuela secundaria y residente en el callejón de San Felipe, es hipertenso y asegura que su enfermedad es hereditaria.

“En mi familia todos padecemos de este mal, en cambio mi esposa, que proviene de una familia sana, ahora debutó como hipertensa”.

“Ella asegura que el origen de su presión alta es el estrés, por la falta de tranquilidad en el hogar producto de no saber qué va a cocinar, con qué nos vamos a bañar, con qué va a lavar la ropa. Es una incertidumbre fatal que le dispara la presión a cualquiera. Luego, cuando la persona se vuelve dependiente de los fármacos anti-hipertensivos, viene otra razón adicional, al no encontrarlos en la farmacia”.

Yunia
Figueredo
Escrito por Yunia Figueredo

Yunia Figueredo Cruz. Palma Soriano 1980. Periodista y bibliotecaria independiente. Graduada en la especialidad Tecnología azucarera, cursó la escuela de periodismo impartido por profesores de la Universidad de la Florida, en la Oficina de Intereses de los Estados Unidos en La Habana. Se ha destacado por su activismo en la lucha por el respeto a los derechos humanos y en pos de la democracia, en 2014 fue Coordinadora Nacional de las Bibliotecas Independientes. Es fundadora y su vivienda es sede del Gremio de Reporteros Independientes.