El último viaje del yate Granma

El histórico yate Granma ha desaparecido. Nadie en Cuba sabe con certeza la causa de esta catástrofe, pero Ramón Fernández-Larrea revela al público qué se oculta tras el misterio.
El histórico yate Granma ha desaparecido
 

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El histórico yate Granma ha desaparecido. Cuba toda está alarmada y entristecida por perder así, a pesar de la tradicional vigilancia, uno de sus símbolos sagrados.

Un grupo de desalmados, seguramente orientados y estimulados por la mafia de Miami, pudo burlar las medidas de seguridad y, so pretexto de realizar una travesía simbólica con algunos pocos héroes de la revolución que participaron en el histórico recorrido desde Tuxpán, México, hasta Las Coloradas, lo sacaron de su mausoleo y lo hicieron navegar cargado de mercenarios al servicio del imperialismo.

A continuación, la reconstrucción de los hechos, paso a paso, según el espontáneo testimonio del coronel Barreco (los subordinados le dicen “Berraco”) jefe de la guarnición del MININT que custodia del museo de la Revolución.

“Siendo las 16:00 horas del lunes 17 de enero del presente, recibí una llamada del ministro de las FAR, que estaba reunido con el ministro del MININT y con el compañero presidente Miguel Díaz-Canel, y el dirigente me contó que se estaba preparando una celebración a nivel internacional para honrar la odisea del yate Granma, que tenemos aquí en el Memorial, bien conservado y vigilado. Yo no dudé que fuera el propio ministro quien me hizo la llamada, porque él mismo dijo que era el ministro. Y si uno empieza a dudar que el ministro no es quien dice ser, y que no está reunido con Díaz-Canel, ya estamos jodidos. El mismo presidente me habló y me dijo: ‘Barreco, somos continuidad’. Y con eso ya supe que era él”.

“La llamada fue para avisarme que iban a venir unos compañeros acompañados por unos dirigentes de la revolución a ver el estado de la embarcación, y a explicarme que querían echarlo a la mar para navegar alrededor de la isla con muchos compañeros que habían luchado por Cuba. Oiga, yo hasta me emocioné. Y cuando se aparecieron al otro día dos capitanes y un coronel con el compañero Machado Ventura, yo hice lo que me había pedido el ministro, ponerme a la orden de esos compañeros. Porque no quiero que nadie dude que yo soy revolucionario, fidelista, comunista, antimperialista y diabético”.

El coronel Barreco puso a disposición de la delegación que se encargaría de las celebraciones por la gesta libertadora del yate Granma todos los recursos de su guarnición, para que no carecieran de nada, ni de hombres ni de información. Él dice que le pareció un poco raro hacer esa conmemoración a finales de enero y principios de febrero, porque el yate llegó a Las Coloradas un 2 de diciembre. Pero cuando se es revolucionario, fidelista y diabético, no se puede dudar de nada. Incluso después de la segunda llamada que recibió, ya directamente del presidente Díaz-Canel, que le preguntó cuántos caballos de fuerza tenían los motores de la nave.

Dice también que si esos tipos eran unos impostores lo hicieron muy bien, porque se buscaron a un viejo con la misma cara de comemierda de Machado Ventura, y detrás de la voz del presidente se escuchaba clarito la voz de la esposa llamándole Machi.

“La segunda vez que fue la delegación yo los acompañé. Ellos dijeron que necesitaban un camión y una especie de trailer para montar el Granma y llevarlo hasta el malecón. Pero yo les dije que era más fácil y menos trabajoso llevarlo hasta las playas del Este. Pero ellos argumentaron que el pueblo iba a concentrarse a lo largo del muro y de la costa para decir consignas, que así llegarían al Mariel y luego regresarían por toda la costa hasta Matanzas y Varadero, porque también el turismo internacional merecía disfrutar de esta celebración histórica”.

El coronel Barreco narra que todo estaba preparado, que así se lo informó a los ministros de las FAR y el MININT cuando lo volvieron a llamar porque él había marcado el número de la primera llamada y parece que lo habían cambiado, y eso es normal para que la CIA no pinche las comunicaciones. Dice que habían elegido el 13 de febrero, domingo, en horas de la mañana, y ese día toda la guarnición se vistió de gala y estaban listos incluso para disparar unas salvas en honor de los combatientes que habían venido en el Granma, pero el coronel de la primera vez le dijo que no era necesario, porque eso iba a asustar a muchas personas, que era mejor gritar consignas y poner música. Algo de Silvio o de Buena Fe, que a ellos les daba lo mismo.

“Comencé a sospechar que algo iba mal cuando vi al Ché Guevara y a Camilo montados ya en el yate, con sus pelos largos y las barbas, y recordé que cuando desembarcaron no estaban peludos ni barbudos. Y también me olí que había algo raro cuando conté y no eran 82 tripulantes, sino como 115 o 116, entre niños y mujeres. Y yo no he estudiado mucho la historia, pero creo que en ese viaje del Granma no vino ninguna mujer y menos niños. También le resultó raro que el expedicionario morenito fuera más bien prieto, y cantara reguetón, y ahí sí estoy seguro de que el comandante Almeida no era así, ni hacía ese tipo de música”.

Dice el coronel Barreco que él tuvo sus dudas hasta el último momento, ya cuando el yate no se dirigió ni al Este ni al Oeste, sino que enfiló para el norte y aumentó la velocidad. Pero acabó de darse cuenta de que había sido estafado cuando la tripulación de la nave enarboló una bandera que decía “Díaz-Canel...” y un calificativo muy ofensivo detrás

Ahí supo que le iban a cantar las cuarenta y que le iba a caer encima un 20 de mayo. Y en un chispazo de la memoria recordó que entre el molote de los que tripulaban el Granma en su último viaje estaba el viejito que fue con la delegación haciéndose pasar por Machado Ventura, y que con la misma cara de comemierda tenía una sonrisita burlona y le dijo adiós. Y hasta le tiró un beso, y eso no se le hace a un revolucionario, fidelista, comunista y diabético.

Escrito por Ramón Fernández Larrea

Ramón Fernández-Larrea (Bayamo, Cuba,1958) es guionista de radio y televisión. Ha publicado, entre otros, los poemarios: El pasado del cielo, Poemas para ponerse en la cabeza, Manual de pasión, El libro de las instrucciones, El libro de los salmos feroces, Terneros que nunca mueran de rodillas, Cantar del tigre ciego, Yo no bailo con Juana y Todos los cielos del cielo, con el que obtuvo en 2014 el premio internacional Gastón Baquero. Ha sido guionista de los programas de televisión Seguro Que Yes y Esta Noche Tu Night, conducidos por Alexis Valdés en la televisión hispana de Miami.