Si elogias a Fidel Castro te lloverán los memes

Lo que Bernie Sanders nunca supo el día que se lo ocurrió decir lo que dijo sobre Fidel, la Revolución y la educación, es que el choteo cubano tiene un meme para cada ocasión
Bernie el coyuntural
 

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Si Jorge Mañach reviviera y observara el arte moderno de hacer memes, se volvería a morir de puro enojo. “No han aprendido nada estos cubanos”, habría dicho. Y con mucha razón, porque ahora el choteo se ha extendido a regiones donde la imaginación del más grande ensayista cubano de la República no podría llegar, por más que forzara esa mente adornada con todos los atributos de la inteligencia.

Todos los acontecimientos de la realidad universal sirven de ocasión para la burla, si por algún motivo encienden nuestra máquina mental de bromas. Signo de agudeza o máscara que oculta la seriedad interior, el choteo toca con sus labios risueños las heridas abiertas de los pueblos y los individuos, para calmar su dolor con un chiste balsámico.


Así ocurrió con el caso “Bernie Sanders”. Después de elogiar a Fidel Castro y su Revolución, la imaginación cubana se dio a la tarea de inventar memes, que ahora llenan las redes sociales para gusto de los que gustan de estas cosas.

Hay de todos los tipos: con texto y sin texto, agresivos y piadosos, irónicos e ingenuos… Cada uno tiene el sello de su creador, pero en conjunto aluden a las simpatías de Sanders por las políticas redistributivas y su confesa admiración por el “socialismo”, o lo que entiende un progresista americano por socialismo: socialdemocracia.

Tal vez el más sutil y profundo sea el del caricaturista cubano Edel Rodríguez, famoso por burlarse de Donald Trump con sus creaciones humorísticas –otra prueba de que el buen humor no cree en partido ni ideologías-.

Bernie y la pachanga progresista

Bernie y la pachanga progresista


Rodríguez dibujó una figura que recuerda a Sanders por su cabello blanco, entradas prominentes y espejuelos. Vestido con un pullover del Che, maracas en las manos, un puro en los labios y short con la bandera cubana, esa caricatura bien podría llamarse “la pachanga progresista”.

Es el estereotipo del progre americano, ese animal que cree en boberías bienintencionadas, que se reúne en pequeñas manadas gritonas, y cuya idea de Cuba es una isla tropical donde llueve ron, abundan las mujeres culonas, y un dictador magnánimo dispensa salud y educación gratis a cambio de obediencia, que es un precio bien bajo. Porque, al fin y al cabo, la democracia y la libertad son manías de las decadentes sociedades occidentales.


La imagen es común a muchos hombres y mujeres de izquierda, sobre todo los más desinformados o los más cínicos. Pasemos de largo.

Quien se presenta en la arena pública a decir lo que piensa, se expone hoy más que nunca a la crítica y la risa. Nunca antes las naciones occidentales habían logrado cotas tan altas de libertad de expresión ni contaron nunca como ahora, con instrumentos más poderosos para que la opinión de los individuos se hiciera visible. Estos memes de Bernie Sanders son un ejemplo pequeño, pero elocuente, del sano espíritu cívico que la democracia inculca en los pueblos.