"Quisiera un techo para no mojarme", problemas de vivienda en Cienfuegos
Ancianos, personas con discapacidad y madres con niños pequeños están reclamando una solución por parte del gobierno, que no acaba de llegar
 

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Vecinos de un edificio multifamiliar en la localidad de Caunao, a 5 kilómetros de la ciudad de Cienfuegos, carretera de Cumanayagua, no encuentran salida a sus problemas de vivienda.

Ancianos, personas con discapacidad y madres con niños pequeños están reclamando una solución por parte del gobierno, que no acaba de llegar.

 

 

En un recorrido por el equipo de ADN Cuba al edificio se observan condiciones que lo hacen totalmente inhabitable. El problema mayor es el techo, construido a base de improvisaciones y que podría venir abajo en cualquier momento.

Una anciana, Ofelia Hernandez, cuenta que vive allí desde hace 42 años y sueña con que le den un subsidio.

Por su parte, Tamara Aguirre es otra vecina joven que tiene una niña pequeña y explica a la revista que no cuenta con recursos económicos para mejorar las condiciones de su vivienda. 

"Quisiera que me pusieran un techo para no mojarme. Tengo una niña chiquita y tengo que pensar en ella. Imagínate si se me cae esto arriba un día que esté durmiendo", señala.

Ramón Abreu es una persona con discapacidad que vive en la instalación desde hace 31 años. No tiene ninguna ayuda estatal por su condición y sale en las madrugadas a recolectar materia prima para poder comer.

"Nadie ha venido aquí nunca. Yo no tengo dinero para comprar materiales ni nada", agregó Abreu.

Incluso el gobernante cubano, Miguel Díaz-Canel, reconoció a finales de mayo que el tema de la vivienda era “el principal problema social acumulado que enfrenta Cuba” y volvió a apelar al trabajo del Gobierno “con sensibilidad y constancia” para resolver la crisis enquistada del sistema.

La Habana, ciudad capital y el territorio con mayor densidad poblacional de Cuba, mantiene un déficit de 206 mil viviendas, según las últimas cifras oficiales, dadas a conocer en 2017. Estos últimos años la provincia ha registrado frecuentes derrumbes que engordan las cifras de personas que a la espera de un nuevo techo.

Esta situación se agravó el pasado año con el paso de un intenso tornado que azotó la ciudad y dejó siete muertos, casi 200 heridos, unas 7,800 casas dañadas y más de 10 mil desplazados.

Tres niñas perdieron la vida a inicios de este año en La Habana Vieja al desprenderse el balcón de un edificio en el barrio de Jesús María. Luego en el mes de marzo otro derrumbe, específicamente en Inquisidor, entre las calles Luz y Acosta, dejó un muerto y varios heridos.

Mientras en medio de la pandemia el régimen promueve políticas de desalojo y cuantiosas multas a quienes sean detenidos con materiales de construcción, sin papeles justificativos, además, de ser decomisados.

"El Estado no me ha dado la posibilidad de hacer mi casa como debe ser. El delegado siempre nos pelotea. Dice que va a venir y no viene. Nunca me han dado materiales ni se han acercado a nosotros. No tengo esperanzas porque no viene nadie, entonces cómo se va a solucionar así", concluye Pedro Aguirre.