Todos llevamos un Maceo dentro
Todos tenemos la responsabilidad de exigir lo mismo que exigieron nuestros héroes de antaño: libertad, derechos. Antonio Maceo fue un hombre que murió peleando por fundar un país que, ni por asomo, es este que heredamos
Monumento de Antonio Maceo, La Habana, Cuba. Foto: Havana Times

A veces se me olvida que soy un Maceo. A veces se me olvida el valor histórico de mi apellido. Y cuando me viene de golpe a la cabeza, me empuja y me obliga a ser consecuente con la realidad que estamos viviendo en Cuba, y sobre todo, a enfrentarla.

En medio de esta pandemia de la COVID-19, cada cubano y cubana sabe que el mundo ya no es el mismo. Cuba ya no es la misma. Si quedaba alguna estela del lujo de Chanel tras ese desfile en el Prado habanero, que no nos confunda, que no nos nuble los sentidos con su perfume. Porque no nos va a salvar de las colas, ni de la escasez, ni de los derrumbes.

El estancamiento que vivimos es mucho más que un estado anímico. Es el resultado de diversos errores por parte de nuestro gobierno. Perdimos años de progreso, de bienestar social, de derechos elementales. El gobierno nos convirtió en un campo de lechugas. Un país sin gente.

Acá lo interesante del asunto es que nuestra situación puede cambiar, y no hablo de esperar a que el modelo económico cubano se actualice. No. Hablo de aportar un gesto por pequeño que parezca para cambiar nuestra propia realidad, y de paso cambiar la de los demás. Que la conciencia y la lucidez nos ayude a salir de este pozo en el que llevamos muchos años.

Como Maceo que soy amo mi país, pero me niego a quedarme sentadito mientras La Habana se derrumba. Prefiero desafiar el miedo y ustedes deberían hacer lo mismo.

Hoy que es el natalicio del Titán de Bronce, pienso en sus días combatiendo por la independencia, en todos sus sacrificios. Antonio Maceo fue un hombre que murió peleando por fundar un país que, ni por asomo, es este que heredamos.

A veces la gente se la pasa diciendo que haría falta que Maceo estuviera vivo, pero la realidad es que Maceo sigue aquí, en cada uno de nosotros. Cada cubano y cubana tiene la fuerza para cambiar su entorno, y no es que esté siendo positivo u optimista, es que en realidad cada uno de nosotros estamos listos para ayudar a cambiar a este país y volverlo a convertir en una gran nación.

Todos tenemos la responsabilidad de exigir lo mismo que exigieron nuestros héroes de antaño: libertad, derechos. Algo que nos merecemos, y no porque nos creamos los mejores, sino porque han sido demasiados años ya de otra dictadura. Y somos luchadores. Basta con ver lo que hacen nuestras madres para poner el desayuno en la mesa: son peleadoras de alto rendimiento. Y eso, como hizo Maceo en su momento, hay que refrendarlo.

 

Escrito por Ariel Maceo Téllez