El líder en la lista de los precios del agro

El preciado cítrico, esencial para el adobo de alimentos, se está vendiendo en la isla hasta en 50 pesos la libra
Limonero
 

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Lo llaman el rey de la vitamina C. También: el remedio mágico. Mas otro título acapara el limón por estos días: líder en los precios del agro.
Marta Emilia Ramos puso el grito en el cielo cuando el carretillero Tulio le cobró 50 pesos por una libra.

“Dije: ¡Ahora sí que esta gente se fundió! El limón más caro que la carne de puerco. Pero lo necesitaba. Había comprado tres libras de bistec para hacerle una comida a mi esposo Otilio por su cumpleaños, y también pepinos para una ensalada, que lleva limón, y yuca, donde si el mojo no tiene limón no sabe igual.  Así que saqué del monedero un Calixto García nuevo y reluciente, que acababa de cambiar en la CADECA, y pagué sin rechistar. Pero cuál fue mi asombro al ver que una libra eran cuatro limones nada más”.

El carretillero Tulio es un joven servicial, que se ha tomado muy en serio el oficio. Dijo que comprendía estaba sumamente caro, pero, ¿qué iba a hacer?

“La caja de limones me cuesta 1500 pesos”, explicó Tulio. “Solo a ese precio le puedo sacar ganancias. Estoy trayendo limón por encargo. Gente que lo necesita en la preparación de remedios, los hipertensos que me lo imploran cuando no le llega a la farmacia el medicamento, y para la gente rica, que no cancanea en pagarlo a ese precio”.

Tulio es oriundo de Ceiba, localidad de la provincia Artemisa, rica en cultivos. Recuerda que cuando era niño, por la mañana, desde la cama, sacaba la mano por la ventana y cogía una naranja. 

“En estos momentos en Ceiba hay que caminar para encontrar una mata. Y de limón menos. Soy en estos momentos el único carretillero en el pueblo que tiene limón, porque lo fui a buscar a Güira, como te dije, para encargos”.  

Michiflin es ayudante de Tulio en la carretilla, es uno de los borrachos más viejos del pueblo y es comunista de raíz. Michiflin funge de vocero del estado, repitiendo las noticias del periódico como un eco. A veces de dudosa credibilidad, como en este caso que achaca todo el problema de la escasez de limón a la plaga Tripalmy, que acusa de acabar con los cultivos de cítricos. Michiflin culpa al “imperialismo yanqui” de haberla introducido, la línea del estado para culpar a su enemigo por todos sus males.

“Lo dijeron hace unos años por la televisión, que el cítrico había sido atacado por esa plaga, que es microscópica y se mete en el tronco hasta el corazón de la mata y la seca”.

Tulio reconoce que las plagas han golpeado a la agricultura y que tal vez los pesticidas adecuados no se han querido, o no se han podido, comprar. Los campesinos se han visto obligados a desarrollar el cultivo de injerto, que solo da dos pariciones, toda una situación bastante compleja alrededor de la cosecha del limón.

“Además, una de las principales causas no es la plaga, que ya se erradicó. Es que los campesinos no lo quieren sembrar, de ahí la subida de precio”.

En la calle 230, la China, oficinista de la empresa Aguas de La Habana, compró limones para el fricasé de puerco del domingo y tuvo una fuerte discusión con su esposo Pablo, referente a los 50 pesos que le había costado la libra.

Pablo hizo cuentas: si la libra de limón era a 50 pesos y resultaba solo cuatro limones, entonces cada limón costaba 12 pesos con cincuenta centavos. ¿A cuánto estaría la gota?

Pablo, que ayudaba a la China en la cocina, utilizó solo una tapa de limón para toda la carne y ésta lo recriminó por su “tacañería”. Pablo, imponiendo su carácter como jefe de núcleo familiar, le ilustró que acababa de gastar siete pesos, de los 50 de la gracia, y todavía debía gastarse otras varias tapas de limón en los pepinos y en el mojo de la yuca.