Cubana impidió que policía disparara a su hijo en protestas

El testimonio de Maricelis Busutil Altunaga describe el terror sembrado por las fuerzas del régimen castrista en el barrio pobre de La Güinera, donde irrumpieron con drones, perros, piedras, balas y tonfazos para acallar la protesta del 12 de julio
Cubana impidió que policía disparara a su hijo en protestas
 

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Maricelis Busutil Altunaga se interpuso entre uno de sus hijos y un policía que amenazaba con dispararle, durante la batida de fuerzas del régimen cubano en La Güinera, barrio pobre del municipio Arroyo Naranjo donde decenas de personas se sumaron al estallido popular del 11 de julio (11J).

La madre, residente en la calle Josefina, denunció las represalias que el gobierno ha tomado con su familia, otra víctima de la represión estatal en esa barriada, cuando sus pobladores volvieron a salir a las calles el 12 de julio. Al día siguiente detuvieron a su esposo Raúl Sosa Martínez (50 años), a quien, según Busutil “le dieron una golpiza brutal y lo mandaron para el Combinado del Este acusado de desorden público y desacato”. Un drone que sobrevoló el barrio durante la protesta captó ls imágenes de las manifestaciones, y luego fueron hasta su vivienda a apresarlo.

José Díaz Silva, líder del Movimiento Opositores por una Nueva República (MONR), hizo pública la denuncia Maricelis Busutil, y compartió imágenes de la familia sobre la que cayó todo el peso del Estado.

A Mario Raúl Sosa Basutil, de 21 años, y padre de un bebé, “la policía y las Boinas Negras [Brigada Especial Minint] le echaron los perros, que lo mordieron todo, un policía le jaló por el revólver para dispararle lo que cuando yo lo vi me metí en el medio y le dije que tenía que matarme a mí primero”, refiere Maricelis Busutil en un video.

En cuanto a su hija Yanelis Sosa Busutil, también veinteañera y madre de dos niñas, “teniendo cargada a la de dos años, la policía le echó un perro que la mordió en un seno, de milagro no le mordió a la niña, [fue] porque ella trato que eso no sucediera, y hoy tiene las marcas de las mordidas”, denunció.

Maricelis, en compañía de parte de su familia, expuso los abusos de las fuerzas del régimen. Yerandi Sosa Basutil, un menor de edad, “le dieron una golpiza brutal, lo llenaron de moretones y heridas”.

El adolescente fue internado en la prisión del Cotorro conocida como “Ivanov”, donde volvieron a golpearlo. Tras nueve días encarcelado, “después que se le bajó la hinchazón de los golpes”, lo soltaron con una fianza de 2000 pesos, a esperar juicio acusado de supuesto “desorden público y desacato”.

Maricelis Busutil cuenta que “lo que hizo la policía, Boinas Negras y una banda de civiles comunistas fue horroroso”.

“Nos dieron golpes, nos echaron los perros y trataron de matarnos. Llegaban a las casas y sacaban a las familias a palo y golpes. Le dieron al que estuvo en las protestas y al que no. La gente estaba exigiendo Libertad, Patria y Vida…”, dijo sobre la protesta en el barrio, que comenzó de manera pacífica, como transmitió en directo ADN Cuba antes que el régimen cortara la internet.

“Yo nunca pensé que este sistema hiciera eso, pero demostró que son unos asesinos”, lamentó la madre cubana.

 

Policía mató de un disparo a joven en La Güinera

La suerte de Mario Raúl Sosa Basutil pudo ser distinta, si su madre no se hubiera interpuesto entre él y el policía represor. El uso de armas de fuego para frenar las protestas está documentada en testimonios y videos de esos días.

Precisamente en La Güinera, ocurrió la muerte violenta durante las manifestaciones de Diubis Laurencio Tejeda (36 años), a quien el régimen acusó de ser parte de los “elementos antisociales y delincuenciales” que habrían intentado tomar una estación policial. Desde entonces, el gobierno no ha presentado prueba documental de esos hechos.

La versión reproducida por los medios de propaganda estatal asegura que el joven, único fallecido confirmado por el oficialismo, tenía “antecedentes por desacato, hurto y alteración del orden, por lo cual cumplió sanción”.

“En el enfrentamiento, varios ciudadanos fueron detenidos, y otros resultaron lesionados, incluyendo agentes de la autoridad”, añadió la nota oficial.

A Diubis un policía en medio de la manifestación le disparó por la espalda, la bala le atravesó el pulmón y se alojó en el corazón”, declaró un testigo al independiente Diario de Cuba. Además, aseguró que Tejeda, el único manifestante cuya muerte reconoció el gobierno cubano, “jamás cometió” los delitos que le imputan las autoridades, declaró la fuente al medio independiente.

“Él jamás estuvo preso por esas causas, ni por ninguna otra. Era una persona muy alegre, le encantaba el reguetón. Nuestra familia está muy indignada con todas las mentiras que han dicho sobre él”, agregó.

Según los vecinos de La Güinera, en el municipio Arroyo Naranjo, donde residía el hombre de 36 años, se dedicaba a cuidar el parque deportivo frente a su casa y jamás se le conoció un problema con la justicia.

 

Imágenes de la familia Sosa Basutil, víctimas de represión, tomadas del Facebook de José Díaz Silva: