Angola pide perdón por masacre en la que participó el ejército cubano

João Lourenço, presidente de Angola, ofreció disculpas públicas en nombre del Estado a las víctimas de una masacre perpetrada el 27 de mayo de 1977, en la que murieron decenas de miles de personas, y participaron fuerzas militares de Cuba
Soldado cubano lleva amarrados por el cuello a angoleños
 

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João Lourenço, presidente de Angola, ofreció disculpas públicas en nombre del Estado a las víctimas de una masacre perpetrada el 27 de mayo de 1977, en la que murieron decenas de miles de personas, y donde participaron fuerzas militares de Cuba.

El mandatario afirmó en un mensaje a la nación reproducido este jueves por medios locales: “nos reunimos con las víctimas de los conflictos y los angoleños en general para pedir humildemente en nombre del Estado angoleño, (…) perdón por el gran mal que fueron las ejecuciones sumarias en ese momento y en esas circunstancias”.

Según una nota de EFE, Lourenço añadió que el gesto “refleja nuestro más sincero pesar y voluntad de poner fin a la angustia que las familias han llevado a lo largo de los años consigo por la falta de información sobre la suerte corrida por sus seres queridos”.

El presidente añadió que “es importante que cada uno asuma sus responsabilidades” en la represión desatada luego de que una disidencia del Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA) –partido que gobierna desde la independencia en 1975–, intentara provocar cambios el 27 de mayo de 1977, ante la corrupción de la élite apoyada por el ejército cubano.

La rebelión contó con la participación del ministro Nito Alves, pero el entonces presidente angoleño, Agostinho Neto, lo derrotó con el auxilio del castrismo. En la masacre fallecieron 30.000 personas según organizaciones como Amnistía Internacional, pero otras fuentes aumentan la cifra hasta 90.000, informó la agencia EFE.

A propósito de conmemorar el 44 aniversario de la matanza, se realizó una ceremonia en el Cementerio de Santa Ana, en la capital Luanda. También, se inició la entrega de certificados simbólicos de defunción a los familiares de las víctimas, un primer paso de un proceso que continuará con la búsqueda de los restos de figuras históricas que fueron asesinadas, y la entrega a sus familiares.

 

¿Cómo participó Cuba en la masacre?

Hasta el momento de publicar esta nota ni el Ministerio de Relaciones Exteriores, ni el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, o cualquier otra institución del régimen castrista, se habían pronunciado sobre el reconocimiento de la masacre.

El general Rafael Moracén Limonta estuvo al frente de las tropas cubanas en Angola que participaron en los hechos del 27 de mayo de 1977. Raúl Castro, entonces ministro de las FAR, lo había designado al mando de una unidad subordinada a Neto, que debía proteger al principal aliado de los intereses de Cuba en aquel país.

 “[Raúl] me explicó la importancia que tendría para Angola y el presidente Neto la unidad que iba a formar. (…) debería estar en la 'viva' porque en cualquier momento se podía producir un intento de golpe de Estado”, dijo el oficial en una entrevista publicada por el diario Granma.

El 27 de mayo de 1977, según la versión de Moracén Limonta, a las 4 de la madrugada “los golpistas pusieron en práctica su plan”, tomaron la cárcel y la Radio Nacional “y empezaron a manifestarse en grupos por las calles”.

Sobre una manifestación que avanzaba en dirección a la sede de la presidencia, dijo el general: “Di la orden de que no se podían apoderar de Palacio”. El oficial castrista mandó a que su unidad, que se encontraba en un campamento a pocos kilómetros de la capital, avanzara sobre Luanda para sofocar las protestas y llegara hasta el Palacio.

Luego, Neto le pidió que tomara la Radio Nacional “que se encontraba en manos de los traidores. La cosa estaba fea. No había gobierno en Luanda”, dijo Moracén al periódico del Partido Comunista de Cuba.

Avanzó sobre la emisora “en varios camiones y en [blindados] BTR” y “se formó tremendo tiroteo”. En definitiva, casi 200 efectivos bajo el mando del oficial cubano tomaron la radio.

General Rafael Moracén Limonta, entrevistado en la televisión cubana, en el 2016


De la operación también tuvo conocimiento el general de Cuerpo de Ejército Abelardo Colomé (“Furry”), ex ministro del Interior y por entonces jefe de la Misión Militar Cubana en Angola, quien envió una compañía de tanques a reforzar la toma de la Radio Nacional.

“En nuestro poder, la radio no dejó de trasmitir. Fui, y le arrebaté el micrófono al locutor. Lo obligué decir: 'Viva Neto'. Después pronuncié unas palabras fuertes y le comuniqué a la población que la radio estaba en manos de la Revolución”, declaró Moracén, quien el 27 de mayo también participó en “la recuperación de la 8va. Brigada y de la cárcel”.

El testimonio del oficial castrista, quien todavía vive, obvia miles de muertes reconocidas ahora por el gobierno de Angola y que, por la autoridad de mando, cercanía con Neto y sus propias acciones de combate durante la represión, Moracén debía conocer e incluso tendría responsabilidad.

Por el contrario, sostuvo que “esa intentona contrarrevolucionaria hizo mucho daño al proceso de desarrollo de la sociedad (…). Fueron asesinados valiosos cuadros del MPLA y de las FAPLA [fuerzas armadas angolanas]”.

 

¿Qué dicen las víctimas?

Los huérfanos y sobrevivientes del crimen exigen justicia por los sucesos que dejaron miles de muertos, prisioneros y desaparecidos. En septiembre del 2020 un reportaje de BBC del que se hizo eco ADN Cuba reveló algunos de los ángulos más oscuros de la aventura bélica de Fidel Castro en Angola.

“Mis padres fueron vistos por última vez entrando en el Ministerio de Defensa, tomados de la mano”, contó al medio británico João Ernesto Van Dunem, quien era un bebé de 3 meses cuando perdió a su familia hace 44 años. Todavía no sabe cómo los mataron, dónde los enterraron.

El padre de João Ernesto, un funcionario militar llamado José Van Dunem, a sus de 27 años acusó a la élite gobernante de priorizar la riqueza personal y el poder sobre el bien del país, algo que el escándalo de la familia Dos Santos en años recientes, ha confirmado. También protestó su madre Sita Valles (26), por lo que ambos fueron purgados con la complicidad del castrismo.

Contraria a la versión del general cubano Moracén, el grupo de reformadores negaron ser “separatistas” y argumentaron que habían organizado una manifestación masiva y una toma de control de la radio para llamar a las calles de la capital, Luanda, y así presionar al presidente Neto a que saneara su gobierno.

La respuesta del protegido de Castro fue utilizar “tropas cubanas durante la purga (…) El resultado fue un baño de sangre”, según la investigación de la BBC que asegura que “Neto convocó a secciones leales del ejército, apoyado por tropas cubanas, y comenzó la masacre”.

Entre los miles de asesinados, hubo muchos jóvenes intelectuales y activistas de entonces, que fueron encarcelados, torturados y desaparecidos.

“El 27 de mayo, se decapitó el pensamiento progresista en el país”, lamentó João Ernesto Van Dunem, ahora economista de la Universidad Católica de Angola.

El crimen del que acusan a los militares cubanos y facciones leales del MPLA es inconmensurable. A 40 años de los sucesos, en mayo del 2017, 24 de los hijos de desaparecidos, incluido Van Dunem, escribieron una carta abierta al entonces presidente corrupto José Eduardo dos Santos. No obtuvieron respuesta.

“El asesinato de mi padre creó este enorme abismo entre mi patria y yo”, explicó la psicóloga Henda Vieira Lopes, residente en Lisboa (Portugal).

Su padre, Elisiário dos Passos Vieira Lopes, trabajaba en un hospital en la provincia oriental de Moxico. Dice que todo el personal fue ejecutado. “Fue una cacería de brujas, como un incendio en la sabana, descontrolado”, describe para la BBC.

Vania Mendes, gerente de proyectos en Suecia, explicó que nació “el 15 de mayo de 1977, 12 días antes de que comenzaran las masacres”.

“Las fuerzas de seguridad llegaron a nuestra casa en la ciudad oriental de Luena y se llevaron a mi padre a rastras y nunca más lo volvimos a ver con vida (…) Mi madre todavía tiene mucho miedo y rabia hacia Angola. Estuvo de luto durante años, vistiendo de negro hasta que tuve 7 u 8 años”.

El presidente Lourenço estableció en 2019 una comisión para investigar todos los actos de violencia política desde la independencia en 1975, incluida la guerra de 27 años con los rebeldes de Unita, que terminó en 2002, y los eventos de 1977. ¿Cuándo llegará un proceso similar en Cuba?

 

Imagen de portada: Foto de Ernesto Fernández, tomada de Diario de Cuba