Así sobrevive un ser humano en Centro Habana

Bienvenido Acosta Lobaina es una persona con discapacidad motora que vive solo en un cuarto de Centro Habana, sin la ayuda de familiares ni vecinos.
 

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Según el Censo de Población y Vivienda (ONEI, 2014), unas 556,317 personas se encontraban en Cuba en situación de discapacidad. La cifra equivale a aproximadamente un 5% de la población total del país.

Bienvenido Acosta Lobaina es una persona con discapacidad motora que vive solo en un pequeño cuarto de Centro Habana, sin la ayuda de familiares ni vecinos. Padece de una bacteria (estafilococo) alojada en sus huesos, que adquirió como resultado del pésimo estado constructivo y sanitario de su habitación.

Lleva siete años reclamando una vivienda en todas las instituciones del gobierno municipal, sin que sus gestiones hayan sido escuchadas por ningún funcionario público. En ese lapso, ha perdido un riñón, ambas piernas y varios dedos, y su vida sigue en peligro mientras no abandone la vivienda donde radica en la actualidad.

A pesar de ser —según asegura— el primero en el escalafón de los casos sociales a los que, al menos, les deben otorgar locales en los múltiples albergues que existen por toda la ciudad, el Jefe de gobierno así como la directora de Vivienda del municipio Centro Habana solo lo evitan, porque no existe la voluntad de resolver su caso.

Eso ha provocado que Bienvenido tenga que permanecer en contra de su voluntad en un local que representa un riesgo para su vida. Él mismo afirma que varias veces ha sido tratado con potentes antibióticos en los hospitales, pero que ha vuelto a infectarse al retornar a su cuarto, por lo que su enfermedad se ha convertido en crónica.

Su único familiar vivo es su madre que, también inválida y en una silla de ruedas, pide por su vida desde un asilo de ancianos, mientras que él debe valerse solo para todo, inclusive para salir a la calle a vender chucherías con las que intenta pagar sus gastos.

En la vida de Bienvenido el acto más sencillo puede convertirse en una tortura. Con los años ha perdido la fuerza y ya no puede cruzar sin ayuda un muro que existe en la entrada de su cuarto; tampoco puede derribarlo porque en esa zona son frecuentes las inundaciones, y eso traería consecuencias aún más graves para la habitabilidad del local, que tiene una fosa no sellada justo en el suelo de la cocina.

 

Hoy Bienvenido desfallece, sus ganas de vivir no le bastan. Este cubano luchador asegura que, de mantenerse así su situación, no duraría más de 5 meses con vida.

Durante su larga y penosa espera, la prensa independiente le ha realizado varios reportajes, mientras que para la prensa oficialista el caso ha pasado desapercibido. Como resultado de la cobertura mediática, Bienvenido ha recibido algunos artículos como donación, en especial un colchón y una silla de ruedas, según explicó Lucinda Gómez González, bibliotecaria independiente que presta ayuda a este tipo de casos sociales.

Las donaciones realizadas hasta el momento, ya no son suficientes. Bienvenido necesita una casa, con una persona que se encargue de la higiene, y una silla de ruedas eléctrica ya que sus manos y brazos cada día se debilitan más.

En Cuba no existe una ley específica referida a las personas en situación de discapacidad, que regule el ejercicio de las mismas. Solo se refieren a ellos en los decretos leyes y en las disposiciones y regulaciones contenidas  en los Códigos la Familia, de la Niñez y la Juventud, el Civil, el de Trabajo y el Penal. 

Este ser humano abandonado a su suerte es otro ejemplo de cómo el gobierno cubano desoye las necesidades de sus ciudadanos más desfavorecidos mientras se jacta de ser potencia médica a nivel mundial. Lo que suceda con Bienvenido es y será consecuencia de la corrupción, la falta de sensibilidad y la necedad de los funcionarios públicos de Centro Habana.

 

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