¿Cuáles son las mascarillas más eficientes del mercado y por qué?
Las mejores, como las FFP3 y N100 pueden detener hasta el 99% de las partículas infecciosas. Algunas tienen pequeños motores para filtrar aire
Algunas tienen filtro para aire

Aunque las mascarillas de papel y tela pueden ayudar a controlar la propagación del coronavirus, resultan insuficiente para el personal sanitario que trabaja en cuidados intensivos.

Ahí, donde el riesgo de infección es mayor, se hace imprescindible un equipo de protección de un estándar mucho más alto, capaz de proteger completamente del virus.

La forma más simple de cubrirse la cara es la máscara quirúrgica, generalmente hecha de tres capas de papel o tela. Son resistentes a las pequeñas gotas que se desprenden por la tos o los estornudos, pero ofrecen poca protección contra las partículas virales, que tienen un tamaño de alrededor de 100 nanómetros (billonésima parte de un metro).

Las mascarillas también conocidas como respiradores, que no deben confundirse con el respirador o ventilador mecánico, están diseñadas para ajustarse firmemente a la cara y requieren un proceso de ajuste riguroso para que no entre nada.

En Europa, este tipo de mascarillas se clasifican en FFP1, la que filtra al menos el 80% de las partículas, FFP2 (94%) y las FFP3 (más del 99,9%).

En Estados Unidos, las mascarillas FFP están clasificadas por el Instituto Nacional de Seguridad y Salud Ocupacional (NIOSH) en términos del porcentaje de partículas que filtran. Así, las N95 y N99 filtran el 95% y el 99% de las partículas respectivamente, mientras que las N100 eliminan el 99,97%.

Similar a una máscara FFP3 en efectividad, pero ciertamente no en apariencia, tenemos las mascarillas purificadoras de aire (PAPR, por sus siglas en inglés) con casco o máscara de buceo. Tienen un motor que bombea aire a través de un filtro. Son parte de un traje blanco, por lo que es una solución protectora más integral.

Hasta hace muy poco, el mercado de las mascarillas de uso profesional era principalmente industrial: fábricas, construcción y similares.


Hace seis meses, la demanda de mascarillas de cara completa (FFP2 y FFP3) para la atención médica era muy baja. Ahora el uso se ha extendido y multiplicado. Como resultado, los fabricantes han estado trabajando a toda máquina para aumentar la capacidad de satisfacer la nueva demanda.

“Hemos realizado una inversión significativa. En particular, en Estados Unidos, acabamos de tener nuestros primeros productos saliendo de la línea de producción de Smithfield, Rhode Island y alcanzamos 500 mil unidades a principios de la semana pasada", describe Brian Hovey de Honeywell, empresa productora de mascarillas.

“Del mismo modo, hemos aumentado nuestra capacidad de fabricación y estamos comenzando a lanzar productos en Phoenix. Estas nuevas instalaciones agregan aproximadamente 20 millones de unidades por mes, y estamos evaluando nuevas plantas en todo el mundo”.