Las mutaciones del coronavirus que más preocupan a los científicos

Aunque hay más, las cepas británica, sudafricana y brasileña son las más peligrosas y son un verdadero dolor de cabeza para los investigadores y los políticos.
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Desde que se desató la pandemia, el virus ha ido adquiriendo mutaciones. Estas mutaciones pueden tomar la forma de errores tipográficos de una sola letra en el código genético viral o inserciones de tramos más largos. Cuando ocurren, la mayoría de las mutaciones matan al virus o no provocan cambios en su estructura o comportamiento.

Durante el proceso de copia es frecuente que aparezcan errores que, si bien muchas veces no tienen ningún efecto, en ocasiones producen cambios en alguno de los aminoácidos que componen las proteínas del virus. Como consecuencia, la estructura tridimensional de estas macromoléculas se puede ver alterada, y con ella las propiedades del virus.

De los virus que atacan a los humanos, los coronavirus son de los más grandes. Con 125 nanómetros de diámetro, también son relativamente grandes para los virus que usan ARN para replicarse. Pero los coronavirus realmente se destacan por sus genomas: con 30 000 bases genéticas, tienen los genomas más grandes de todos los virus de ARN. Son tres veces más grandes que los del VIH y la hepatitis C, y más del doble de los de la gripe estacional.

Cuando una célula infectada genera nuevos coronavirus, ocasionalmente comete pequeños errores de copia llamados mutaciones, lo que le permite a los científicos rastrear estas mutaciones a medida que se transmiten a través de un linaje, que es una rama del árbol genealógico viral.

Hay que aclarar que un grupo de coronavirus que comparten el mismo conjunto heredado de mutaciones distintivas se denomina variante. Si se acumulan suficientes mutaciones en un linaje, los virus pueden desarrollar diferencias claras en su funcionamiento. Estos linajes se conocen como cepas.

El COVID-19 es causado por una cepa de coronavirus conocida como SARS-CoV-2. Durante el transcurso de la pandemia, han surgido varias variantes del SARS-CoV-2. Algunas cepas están generando preocupación en los expertos ya que las mismas pueden prolongar la pandemia o hacer que las vacunas sean menos efectivas.

La cepa británica:

Meses atrás en Gran Bretaña se detectó una de estas mutaciones. Se cree que los coronavirus del linaje B.1.1.7 —como se les conoce científicamente— son entre un 30 y un 50% más infecciosos que otras variantes en circulación en la actualidad. También es probable que sean más mortales, según estudios.

Después de su descubrimiento en diciembre, emergió rápidamente en otros países y aumentó a un ritmo exponencial. En Estados Unidos se duplica cada 10 días. B.1.1.7 parece ser más infeccioso gracias a varias mutaciones en su proteína de pico, que el coronavirus usa para unirse a las células.

La evidencia preliminar sugiere que B.1.1.7 es aproximadamente un 35 por ciento más mortal que otras variantes. Pero las pruebas sugieren que las vacunas aún funcionan bien contra ella.

La variante sudafricana:

Una variante conocida como 20H / 501Y.V2, del linaje de coronavirus B.1.351, se identificó por primera vez en Sudáfrica en diciembre.

Los científicos están preocupados por la variante porque los ensayos clínicos de vacunas muestran que ofrecen menos protección contra B.1.351 que otras variantes. Es posible que las personas que se recuperen de otras variantes no puedan defenderse de B.1.351 porque sus anticuerpos no atraparán los virus con fuerza.

La variante B.1.351 apareció casi al mismo tiempo que B.1.1.7, y se extendió rápidamente en Sudáfrica para convertirse en la versión dominante en ese país. Como su contraparte europea, B.1.351 contiene la mutación N501Y, aunque la evidencia parece sugerir que las dos variantes surgieron de forma independiente.

La cepa brasileña:

En enero, un grupo de investigadores informaron que habían detectado dos nuevas variantes del coronavirus en Brasil, ambas descendientes de una variante ancestral común algo más antigua. Aunque comparten mutaciones con otras versiones recién descubiertas, parecen haber surgido independientemente de esas variantes. Así, la variante conocida como 20J / 501Y.V3 es del linaje P.1, una rama del linaje B.1.1.28 más grande.

La variante se informó por primera vez en Japón, en cuatro personas que contrajeron P.1 en un viaje a Brasil. El linaje surgió a fines de 2020 en Manaos, la ciudad más grande de la región amazónica de Brasil. Rápidamente se convirtió en la variante predominante allí y en varias otras ciudades sudamericanas.

P.1 es un pariente cercano del linaje B.1.351 y tiene algunas de las mismas mutaciones en la proteína de pico de coronavirus. Es posible que pueda superar la inmunidad desarrollada después de la infección por otras variantes.

La variante de Río de Janeiro o P2 (derivada del linaje B.1.1.28) se encuentra en todo Brasil. Una de las tres mutaciones de P1 también ocurre en este caso. Esta mutación podría potencialmente hacer que sea más contagiosa y conducir a una inmunidad reducida después de una infección previa con variantes anteriores.

En la actualidad, también se está investigando a nivel nacional e internacional si este es realmente el caso. Al igual que la P1, todavía no está claro si P2 conduce a cambios en el curso de la enfermedad.

También hay otras cuatro variantes menores, que los científicos han estudiado menos, pero las anteriores son las que preocupan a la comunidad de investigadores y, especialmente, a los estados, que deben enfrentar cada vez más casos.