Hipocresía de Cuba en la COP25
La isla no ha ratificado el Acuerdo de Escazú, un tratado regional vinculante que establece los protocolos de la lucha contra el cambio climático.
25ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático
 

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Este domingo 8 de diciembre, en el marco de la 25ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP25), tendrá lugar la conferencia colateral: “Emergencia climática y protección de los Derechos Humanos en América Latina y el Caribe”, organizada por la Confederación Sindical Internacional.

En este espacio, generado por trabajadores y sindicatos a nivel mundial, volverá a llamarse la atención sobre el Acuerdo de Escazú, bajo la consigna de “No dejar a nadie atrás”; cuestión que el gobierno cubano parece empecinado en desoír, dado que no ha firmado ni ratificado este Tratado Regional vinculante.

El movimiento sindical internacional “apoya plenamente este acuerdo y exhorta a todos los Gobiernos que todavía no lo hayan hecho a ratificarlo”.

Para contribuir a la protección del derecho de todas las personas de las generaciones presentes y futuras a vivir en un medio ambiente sano y al desarrollo sostenible, el primer tratado regional ambiental de América Latina y el Caribe garantiza el pleno y efectivo ejercicio de los Derechos de Acceso a la información ambiental, participación pública en los procesos de toma de decisiones ambientales y acceso a la justicia en asuntos ambientales.

Irónicamente, el gobierno cubano ha enviado a la COP25, que se desarrolla del 2 al 13 de diciembre en Madrid, a representantes de la Asociación Cubana de las Naciones Unidas, el Consejo de Iglesias de Cuba y la Asociación Nacional de Economistas y Contadores.

Según publica en su perfil en Twitter Rodolfo Reyes, director general de asuntos multilaterales y derecho internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores, Cuba defendió en el foro internacional “la necesidad urgente de acordar acciones efectivas en materia de cambio climático”.

Esta postura hipócrita de las autoridades cubanas es parte de las conocidas estrategias gubernamentales para vender una falsa imagen ecológica y sustentable del país, mientras ocultan los desastres ambientales que sufre la isla, y la sistemática violación de los Derechos Humanos, incluidos los Derechos de Acceso.