Cuba organiza “un Mariel silencioso”, opinan expertos

“Es una especie de Mariel silencioso", así calificó un experto de la Universidad Internacional de Florida la salida constante de cubanos que buscan llegar a EEUU.
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Más de 80 000 cubanos llegaron a Estados Unidos por la frontera sur en 2021 y lo que va de 2022, según las estadísticas de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP).

Las cifras crecieron significativamente en los últimos meses: en diciembre de 2021 fueron 7983 cubanos los que entraron por la frontera sur, mientras que en enero de 2022 la cifra creció hasta alcanzar los 9720 y, en febrero, los 16 550.

De acuerdo con la CBP, entre noviembre de 2021 y febrero de 2022 ingresaron más de 40 000 cubanos por la frontera sur. Durante todo el año fiscal anterior, entre octubre de 2020 y octubre de 2021, la cifra fue de poco más de 38 000.

La situación ha generado que varias naciones del área comiencen a imponer restricciones para el paso de cubanos por sus aeropuertos, como Panamá, Costa Rica y Colombia.

Es una especie de Mariel silencioso. Los números y los testimonios que llegan de la cantidad de gente que se está lanzando a través de Nicaragua es preocupante”, explicó a BBC Jorge Duany, experto en temas migratorios de la Universidad Internacional de Florida.

A su juicio, la flexibilización decretada por el presidente de ese país, Daniel Ortega, en aparente componenda con La Habana, sería un mecanismo para presionar a Washington a que negocie las sanciones contra Cuba.

“Recurrentemente, el gobierno cubano ha amenazado con abrir las compuertas —precisó—, de permitir que la gente salga del país por razones políticas y económicas. Y eso ha llevado al gobierno de EE.UU. en otras ocasiones a sentarse a negociar”.

Por otra parte, la crisis económica en el país “es propicia para un estallido social”, declaró Duany, por lo que “esta última coyuntura migratoria es coherente con una práctica histórica de las autoridades cubanas, que es abrir la válvula para que los más descontentos emigren, como hicieron durante la crisis de Camarioca en el año 65, la del Mariel, en el 80 y la del 94, la llamada crisis de los balseros”.

Una opinión similar es la del catedrático cubano Haroldo Dilla, de la Universidad Arturo Prat, en Chile. A su juicio, el embargo sí influye en las condiciones de vida de los cubanos, pero en los últimos años pesa más un modelo económico ineficiente, marcado por la descapitalización, la miseria y la falta de protección estatal.

En un artículo publicado en Nueva Sociedad, Dilla asegura que la emigración de cubanos es un asunto sobre todo posterior a 1959; antes, la isla era receptora de extranjeros, fundamentalmente españoles, aunque también latinoamericanos y asiáticos.

Para Dilla, las "crisis" migratorias han sido una manera de lidiar con el descontento social en la isla, mientras la emigración se ha convertido en una fuente de divisas para el régimen. Al mismo tiempo, el Gobierno obtiene más ingresos a través de la venta de servicios y documentos, como el pasaporte, ostensiblemente caros, aprovechándose del deseo o la necesidad de viajar de los cubanos.

 

De Cuba a Estados Unidos: la odisea centroamericana de los cubanos

 

La travesía de un cubano partiendo de Nicaragua a Estados Unidos cuesta como promedio 10 000 dólares, aseguró este 23 de marzo a la BBC un joven llamado Carlos, que prefirió no ser identificado.

“Cuando llegas a Nicaragua te están esperando, y de ahí te llevan rumbo a Honduras. Cuesta como promedio unos US$10 000 en total, porque no es solo el pasaje carísimo, sino que es dándole dinero a los coyotes por cada país que pasas y dándole dinero a los policías si te paran para que no te lleven preso y te deporten”.

Ante la escasez de vuelos directos entre Cuba y Nicaragua, muchos han tenido que recurrir a viajes por terceros países, en el Caribe o Centroamérica. El precio de los vuelos oscila entre 3000 y 5000 dólares, precisó el medio británico.

“Yo pasé por cinco países, monté aviones, rastras, botes, buses, camiones llenos de mierda de vaca... Crucé la selva, subí lomas que pensé que moría. Salí de Cuba el 22 de diciembre y llegué finalmente a la frontera el 10 de enero de este año”, narró Luisa, otra cubana recién llegada a Estados Unidos.