Los hijos de Martí se resisten a olvidar la Primavera Negra

En tiempos de represión y oprobio es comprensible que los cobardes busquen donde esconderse, incluso los hay que prefieren pasar hambre con tal de no abrir la boca, por suerte para Cuba ese no fue el caso de aquellos valerosos cubanos que protagonizaron-sufrieron los sucesos de la Primavera Negra.

Marzo del 2003 fue el mes terrible de la funesta Ley 88, como nunca antes, el régimen de Fidel Castro entristeció a la República: entre el 18 y el 21 de ese mes fueron arrestados 74 hombres y una mujer, por el único delito de disentir del gobierno de forma pacífica. De ellos, 27 eran periodistas independientes.

El informe de Amnistía Internacional, Cuba: Un año injustamente encarcelados. Presos de conciencia detenidos en la campaña de represión de marzo de 2003, confirmó penas de hasta 28 años, como fue el caso de Luis Enrique Ferrer García.

La ley mordaza, como también se conoce a ese esperpento jurídico, plantea en su Artículo I que:

Esta Ley tiene como finalidad tipificar y sancionar aquellos hechos dirigidos a apoyar, facilitar, o colaborar con los objetivos de la Ley "Helms-Burton", el bloqueo y la guerra económica contra nuestro pueblo, encaminados a quebrantar el orden interno, desestabilizar el país y liquidar al Estado Socialista y la independencia de Cuba.

Con semejante pretexto, ningún opositor está libre de sufrir injusta prisión en cuanto el régimen lo desee; sobre la cabeza de cada cubano digno pende, como una espada de Damocles, la infame Ley 88, ahora complementada por el Decreto 349, aun así la disidencia sigue creciendo, algo que las cifres oficiales del referendo celebrado el 24 de febrero último confirmaron, cuando el gobierno comunista expuso al mundo que más de 700 mil cubanos dijeron No a la nueva constitución, una cifra que supera a los miembros del Partido Comunista en la Isla.

A todas luces la Primavera Negra fue la respuesta de la dictadura al Proyecto Varela, iniciativa encabeza por el activista político Oswaldo Payá Sardiñas que pretendía, bajo el amparo de la Carta Magna de la República, se realizaran cambios necesarios en la legislación. Cabe añadir que Payá Sardiñas fue galardonado con el Premio Andrei Sajarov a los Derechos Humanos del Parlamento Europeo en 2002, y cinco veces candidato oficial al Premio Nobel de la Paz en los años 2002, 2003, 2008, 2010 y 2011.

En entrevista publicada el 17 de octubre de 2010 Alessandro Oppes, Reporteros sin Fronteras-España, le preguntó al periodista cubano Alfredo Felipe Fuentes, víctima de la represión de marzo del 2003:

-        ¿Por qué cree que “La Primavera Negra” fue una operación contra el Proyecto Varela?

Y parte de la respuesta de Alfredo a esta pregunta fue:

Es muy sencillo. De los 75 que arrestaron, casi 50 eran personas que tenían peso dentro del Proyecto Varela. Aunque no todos estuvieran en el “núcleo duro”, quiero decir entre aquellos que –como yo– se encargaban de la recogida de firmas, la mayoría estaban involucrados de forma activa. Los 25 que faltan fueron arrestados para ocultar que era una operación contra el proyecto cívico nacional”.

La ley 88, el Decreto 349, los secuestros, la prisión o las golpizas por parte de los esbirros dela dictadura, no ha evitado que los periodistas independiente le sigan contando al mundo cuál es la realidad de Cuba, no ha impedido que los cubanos se sigan manifestando, resistiendo a la ignominia de un régimen apátrida que tiene secuestrados los derechos de todo un pueblo, y un ejemplo de esto son los 181 domingos en que las Damas de Blanco han salido a las calles, en el marco del movimiento Todos marchamos, para exigir la liberación de los presos políticos, y en cada uno de esos días han sido víctimas de los desmanes del régimen.

La Primavera Negra es la medida de lo que es capaz el régimen de La Habana con tal de mantenerse en el poder, pero por suerte para Cuba hoy son muchos los hijos de José Martí, que en el aniversario 16 de tan siniestro proceso, se aferran al derecho intrínseco en la naturaleza humana de disentir.