5 medidas drásticas que impulsarían el futbol cubano

 

La Selección Nacional Cubana cayó goleada -en la noche de este viernes- frente a Estados Unidos en Washington DC.

Los dirigidos por Pablo Elier Sánchez recibían así su séptima derrota en línea y en los últimos 6 partidos oficiales siguen sin marcar ni un solo gol y han recibido una treintena de ellos en contra.

Esta situación marca, sin dudas, la peor racha de la historia reciente de la Absoluta Antillana y nos obliga a pedir -o más bien a exigir- 5 medidas extremas y urgentes que cambien y limpien la imagen de nuestro fútbol.

Superación de los profesores

Cuba necesita actualizar y superar técnica y tácticamente a todos sus profesores desde la base. Hay que enviar a los que forman nuestros niños a cursos de superación para que nuestra cantera esté al día con los métodos de enseñanza y aprendizaje más actualizados y usados a día de hoy en todo el mundo.

Necesitamos urgentemente dejar atrás estereotipos típicamente cubanos de creer que el futbolista tiene que ser "guapo", que para ser valiente tiene que fajarse, provocar a sus contrarios y gritar palabrotas en el terreno. El futbolista debe tener carácter y decisión para afrontar situaciones críticas pero no tiene que ser violento para ser mejor jugador.

Esto es un tema fundamental para que el cambio sea profundo y a largo plazo.

Remover los cimientos del arbitraje

Cuando el mundo evoluciona en las mejoras tecnológicas en el arbitraje del fútbol en todo el planeta. En nuestro país necesitamos con urgencia reestructurar todo el sistema de arbitraje y actualizarlo a las normas internacionales.

Sin ir más lejos, me contaban hace solo unos días en Cárdenas, que hasta hace unos años en la Liga Nacional de Cuba los árbitros que pitaban los partidos en las distintas provincias eran los de la propia localidad. Sin ir más lejos, si jugaban Villa Clara vs. Matanzas en Santa Clara, pitaba un trío de jueces villaclareños. Me cuentan también que eso ha ido mejorando y eliminándose últimamente pero que haya estado pasando recientemente ya nos pone en sobreaviso de lo mucho que hay que trabajar.

Invertir correctamente la ayuda FIFA

La FIFA, como parte del proyecto GOAL, dona a las Federaciones Nacionales de menos ingresos una cierta cantidad de dinero con el objetivo de que se mejore la infraestructura del país y además se fomente la práctica de este deporte en toda la Nación.

Recientemente no se ha podido jugar como local en el Estadio Nacional Pedro Marrero los partidos de la Liga A de la Nations League. Han argumentado que se debe a la falta de condiciones generales del terreno y sus instalaciones y además a la ausencia total de iluminación artificial.

Si ese es el templo principal del fútbol cubano, imaginen cómo se encuentran los demás estadios de nuestro país. Sin terrenos en condiciones, sin instalaciones de apoyo y sin los insumos mínimos necesarios para practicar este deporte, es imposible que se logren resultados positivos en la arena internacional.

 

Respetar el Campeonato Nacional

Nuestro Campeonato Nacional tiene que ser sagrado. Hay que respetarlo, y eso es lo menos que se hace año tras año.

Sin ir más lejos, ahora mismo acaban de suspender (aplazar) el inicio del mismo debido a la situación que atraviesa el país. Pero los problemas y la enfermedad terminal de la Liga Nacional no radica en la falta de combustible actual.

Temporada tras temporada se cambia el sistema de competición, se agregan o quitan equipos, se juegan por zonas pequeñas repitiendo choques una y otra vez y sobre todo jugando día sí y otro también cuando las circunstancias lo ameritan (casi siempre), saltándose -con pértiga- las normativas de las 72 horas de descanso que estipula la FIFA entre partido y partido.

A esto súmale los problemas mencionados en el arbitraje, las malas condiciones de los terrenos y la atención deficiente a los atletas en hospedaje y alimentación. Un cóctel para el desastre.

 

 

Una Selección con TODOS

Este último punto es quizás el más visible y trascendental de todos. Basta ya de dividir, discriminar y de tener el histérico pensamiento de que los que "abandonaron a sus compañeros" no tienen el derecho de volver a la Selección. Hay que dejar de pensar que la culpa es de los futbolistas que desertan. Si leíste hasta este punto, debes saber que cuando uno de esos jugadores determinan la arriesgada -y sancionada- decisión de quedarse en otro país es porque ya no aguantan más las condiciones actuales y buscan un futuro mejor como profesionales.

Recuerden que un futbolista cubano cobra a lo sumo unos 20 dólares mensuales y sumado a todo el calvario que pasan en su preparación y carrera, no se les puede culpar de que abandonen la Selección en el extranjero.

Convocar a los 4 o 5 futbolistas "legales y elegibles" no va a resolver el problema ni de cerca. Llamando exclusivamente a Marcel Hernández, Jorge Corrales, Carlos Vázquez, Christian Joel y Onel Hernández no se va a solucionar la grave crisis de la Selección Nacional.

Necesitamos utilizar y disponer de todos y cada uno de nuestros mejores exponentes en todo el planeta, tal y como hacen las demás Selecciones. La estadística es muy clara en ese sentido, 9 de cada 10 de los futbolistas exitosos en el extranjero desertaron, por lo que seguir con ese pensamiento evitaría que la grandísima mayoría de los más reputados jugadores cubanos fuera llamado al Equipo Nacional.

Imaginen ahora que a Onel Hernández le hubieran convocado a este partido en Estados Unidos y salimos con la goleada con que salimos ayer de la capital americana. ¿Tendría Onel el ánimo de regresar a una Selección que tienen semejante rendimiento? Si Lionel Messi y Cristiano Ronaldo lo han hecho con sus países, que nos hace pensar que el muchacho del Norwich prefiera quedarse en Inglaterra con su Club, a venir a pasar esos malos ratos. Es de humanos la decisión de evitar el sufrimiento.

La Selección Nacional, como el fútbol cubano, necesita de la reconciliación y el pasar de página. Hay que empezar de cero, demoler para comenzar la construcción de esa edificación reluciente y exitosa en la que todos queremos que se convierta nuestro balompié.