Miguel Valdés estratega y “desertor” del béisbol cubano firma con López Obrador

Miguel Valdés, el ex mandamás del béisbol cubano  hasta su deserción en el 2002, ha sido contratado por el gobierno  del izquierdista Andrés Manuel López Obrador.

La noticia fue confirmada por el propio Valdés este lunes en sus redes sociales: “Me encuentro en Mexico desarrollando un proyecto de transformación del Baseball Mexicano contratado directamente por la oficina del presidente de la República Andrés Manuel López Obrador…estaré simultáneamente en mi centro diagnóstico de Miami y en Mexico por un tiempo”.

Valdés fue el jefe técnico de las selecciones nacionales por varias ocasiones en 30 años. En septiembre de 2002, durante un torneo internacional en Saltillo, desertó junto a su hijo de 14 años y el estelar lanzador José Ariel Contreras, hacía la frontera con Estados Unidos.

Valdés negó categóricamente que hubiese “conminado” a Contreras  a la deserción, como fue acusado por las autoridades cubanas.

Se estableció en Tampa y trabajó en la organización de los Mets de Nueva York. Su proyecto más reciente, antes que apareciera un nuevo regreso a México, fue la apertura de un gimnasio en Miami.

Cinco años después de su fuga,  se reunieron con él en La Florida su hija, una ex miembro del equipo cubano de natación sincronizada y su esposo, el conocido cantante de salsa, Isaac Delgado.

Valdés volvió a visitar Cuba en 2012, luego de cumplir la sanción de ocho años, mínimo que impone el gobierno castrista para quienes abandonan misiones oficiales.

“Me habían puesto el cartel de traidor y me costó mucho volver, al punto que fallecieron mis padres y no pude despedirlos’’ dijo en 2017 a El Nuevo Herald.

Durante su mandato en la Federación Cubana, el experto contribuyó a 13 títulos mundiales seguidos, seis Centroamericanos y del Caribe y siete Panamericanos, lapso en el que garantizó la financiación para el entrenamiento en la altura mexicana en cada temporada, un sistema de preparación que ha destapado tradicionalmente opiniones encontradas en la Isla.

Mientras Valdés exponía argumentos científicos, y sobre todo los resultados deportivos, los críticos recordaban que ningún club de Grandes Ligas hacía entrenamiento de altura en México.

 

Al margen, era innegable el bienestar que producía a un grupo de peloteros y la comitiva en general, desde el punto de vista nutricional y psicológico la estancia de un mes en México en medio de las tradicionales penurias en la Isla.

Sin embargo, el último experimento en este sentido realizado en mayo último con vistas a los Juegos Panamericanos de Lima, fue un fracaso.

Las relaciones establecidas por Valdés en aquella época en el ámbito deportivo mexicano, podrían haber sugerido su nombre en el nuevo programa beisbolero.

López Obrador, aficionado práctico del béisbol, ha anunciado un plan para impulsar este deporte a nivel nacional que entre sus acciones contempla abrir escuelas para niños y jóvenes y que al final del sexenio en 2024 existan entre 60 y 80 mexicanos en las Grandes Ligas. Actualmente hay cerca de 30.

La apuesta  de AMLO al béisbol  (siglas por las que se identifica al mandatario) como prioridad ha recibido críticas de una parte del sector incluida la prensa deportiva mexicana que defiende la existencia de otras necesidades más imperiosas, y más baratas, para fomentar el desarrollo atlético y espiritual de la juventud en ese país afectada por uno de los mayores indices de obesidad en el mundo.

AMLO ha dicho que todas las necesidades serán atendidas. Un viaje sorpresivo a Cuba de su secretaría para el deporte, la ex corredora olímpica Ana Gabriela Guevara, poco antes de los Panamericanos de Lima, destapó especulaciones en México sobre un posible envío masivo de técnicos cubanos para ser distribuidos en los diferentes estados.