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Haydée Milanés en Miami: fue triste ver que todos se iban de Cuba y me quedaba más sola

Exclusiva: Tras un tiempo viviendo en Miami, a pocos días de reinstalarse en el que espera sea el nuevo hogar de su familia, Haydée Milanés abre la puerta para los lectores de ADN Cuba

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Haydée está feliz de encontrarse con su público de Miami.
Fotos: Giselle Delgado/ Cortesía Haydée Milanés Office | Haydée está feliz de encontrarse con su público de Miami.

Actualizado: Mon, 05/29/2023 - 19:48

 

Tras un tiempo viviendo en Miami, a pocos días de reinstalarse en el que espera sea el nuevo hogar de su familia, Haydée Milanés abre la puerta para los lectores de ADN Cuba. La hija del icónico trovador Pablo Milanés (1943-2022) viene de un año difícil, que enlutó a su familia más de una vez. Conversamos sobre la isla que dejó atrás físicamente, pero que ha reencontrado de alguna manera en el nuevo territorio donde sueña la música.

La cantante y compositora también ha utilizado su voz para expresar una posición cívica contra los abusos del régimen cubano y a favor de un cambio que beneficie a todos sus compatriotas. Es una actitud franca que no es habitual entre los artistas dentro de Cuba y que tuvo repercusiones en su carrera, confiesa, pero no se arrepiente.

Desde su primer disco en solitario, Haydée (2004), pasando por el íntimo Palabras. Haydée Milanés canta a Marta Valdés (2014), hasta Amor Deluxe (2019), ella supo instalarse por mérito propio en la cultura cubana con buen gusto y sensibilidad. Su honestidad reconforta a quienes nos llevamos en el gabinete de añoranzas y cariños personales algunas buenas canciones en la voz de Haydée. Finalmente, ella también marchó al exilio.

Lejos, aunque no demasiado, de La Habana, aquella ciudad a la que llamó en un concierto “mujer que amo con todo mi corazón”, Haydée se ha encontrado en Florida sobre los escenarios con artistas cubanos que admira, de varias generaciones y estilos, entre ellos Leoni Torres, Kelvis Ochoa y Willy Chirino.

En marzo último Haydée Milanés hizo su primer concierto en la “Ciudad del Sol”, a sala llena, en el Flamingo Theater Bar. Ese escenario la recibirá otra vez el 16 de junio para celebrar el Día de los Padres. El primero sin Pablo.

- ¿Cómo fueron tus últimos meses en Cuba y por qué decidiste establecerte en Miami?

Puedo decir que el último año fue terrible. Muy triste ver el país cada vez más deteriorado y empobrecido; muy triste ver los encarcelamientos a los manifestantes del 11 de julio y muy triste ver la represión a sus familiares desesperados; triste ver la censura y represión contra artistas, periodistas, o cualquier persona que se manifestara en contra de lo establecido. Triste ver como todos se iban y me quedaba cada vez más sola, triste darme cuenta de que en mi país no hay posibilidad cercana de un verdadero cambio.

Cada día la gente es más pobre, mientras el discurso oficial no deja de repetir y hablar de una igualdad social que es mentira. Las escuelas y los hospitales cada día tienen menos recursos. La Habana se cae a pedazos en medio de los grandes hoteles que se levantan.  Los salarios no alcanzan. ¿Qué puede hacer un médico, un obrero o un maestro con lo que gana?

- ¿Cómo te ha recibido la ciudad y su público en tus primeras presentaciones?

Tengo grandes amigos en esta ciudad y me recibieron con mucho cariño. El público ha sido maravilloso. Me sorprendió sobremanera cómo se repletó mi primer concierto aquí, cómo disfrutaron cada canción, cantaron, bailaron y hasta lloraron; fue muy emotivo y hubo un grado de complicidad muy grande, hermoso. Tengo un público en Miami.

- Estás invitando a otro concierto el día 16 del mes próximo. ¿Cuáles son los detalles de esta nueva presentación?

Además de esas canciones que nunca pueden faltar, como “Tú y yo”, “La música”, entre otras, estoy incluyendo otras nuevas para el repertorio de este próximo concierto, que, por cierto, estará dedicado a los padres. Habrá sorpresas y viviremos una experiencia única, en la que me entregaré como siempre a la música, en cuerpo y alma.

Haydée Milanés en Concierto en Miami

 

- ¿Qué significó para ti decidir no regresar a Cuba, casi junto con el fallecimiento de tu padre?

Nunca quise irme de Cuba a pesar de estar pasándola mal desde hace muchos años; pero ya era demasiado el gorrión y el sinsentido de vivir allí. Por otro lado, la muerte de mi padre fue demasiado triste, porque, además, no me pude despedir de él. Definitivamente, desde que salí de Cuba he vivido la etapa más dura de mi vida. Pienso que ha sido una coincidencia simbólica y creo que define un tiempo de grandes pérdidas, de desarraigo, de rompimiento, de muerte, en fin, de grandes cambios.

- Has denunciado las arbitrariedades que ocurren en Cuba y la falta de libertades, como también hiciera tu padre. ¿Qué consecuencias trajo esto para tu carrera en la isla? ¿Y para Pablo?

Alzar la voz y hacer cualquier tipo de denuncia ante las injusticias que ocurren en Cuba siempre trae consecuencias nefastas. Es así desde el año 1959. Son muchos los ejemplos y es una larga lista de nombres. Es tan larga la lista y tan antigua que infelizmente cuando alguien se pronuncia por algo y es castigado, mucha gente termina pensando que te lo buscaste, que lo merecías.

En mi caso, las veces que me llamaron para cantar en actos políticos, nunca lo hice. A mí me fueron cerrando poco a poco todas las puertas, me fueron marginando. Después de mi primera gira nacional en el 2009, nunca más pude hacer una. Siempre tenían un pretexto: no hay gasolina, no hay hospedaje o no hay dinero para el transporte. Pero a mi alrededor veía a otros que sí podían hacerla. Estaba en una lista negra para la que no hay recursos.

Con la llegada de Internet a Cuba fui cada vez más activa en mis denuncias sobre la falta de libertades y algunos hechos de represión y abuso cometido por el gobierno contra periodistas, artistas y otros. En los medios de difusión fui desapareciendo poco a poco. Me comenzaron a mandar mensajes de advertencia por parte de directivos de las instituciones culturales por mi “conducta”. Llegó un momento en que, para tocar en los teatros de La Habana, aun costeando yo misma los conciertos, me ponían trabas. Podría ponerte muchos ejemplos, aunque es muy perturbador recordar todo aquello. Lo que te puedo decir es que, en mi país, mi carrera fue completamente estrangulada.

Haydée Milanés
Fotos: Giselle Delgado/ Cortesía Haydée Milanés Office

De mi padre prefiero no hablar. No estoy preparada para eso. Me cuesta revivir el dolor que sufrí al ver el tratamiento que le dieron. Muchos años de censura y maltrato. Así fueron hasta el último momento con él. Algún día hablaré de ello.

- A pesar de que este último año ha sido muy difícil para ti, no dejas de crear y proponer nuevos proyectos. ¿En qué estás involucrada actualmente, además de las presentaciones en vivo?

Estoy terminando un nuevo proyecto que me tiene muy ilusionada; ya le estamos dando los últimos toques para presentarlo al público. También me encuentro componiendo nuevas canciones para lo que será mi próximo disco, el cual comenzaré a grabar muy pronto.

- Además de la música, ¿qué alimenta el espíritu de Haydée Milanés?

Estar cerca del mar y de la naturaleza en general, viajar, ver una buena película, leer un buen libro, compartir con amigos, bailar, conversar con mi esposo y con mi hija.

- ¿Crees que habrá otro futuro para Cuba, a corto o mediano plazo? ¿Regresarías entonces?

Sinceramente, yo me fui de Cuba porque no vi la solución a corto ni a mediano plazo. Lo hice por mí y por mi hija. Creo que no están dadas las condiciones para que los problemas se solucionen, al menos de una manera justa para todos. El poder no quiere la opinión o participación del pueblo. Ellos quieren hacer una transición deshonesta, en la que tendrán oportunidades solo los que los apoyan o callan ante sus desastrosas maneras de proceder. Me encantaría regresar, pero no en estos términos, porque me parecen muy injustos.