La Habana: grandes aglomeraciones para comprar pan sin calidad
El problema con la escasez de pan y su mala calidad continúa afectado directamente al pueblo, y las producciones de dulces y galletas
Guanabacoa: grandes aglomeraciones para comprar pan sin calidad y sin grasa
 

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La crisis económica por la que a traviesa el país continúa incidiendo directamente en la producción de alimentos, a los que no escapa el pan, como denunció una residente de La Habana en una carta enviada a la redacción del oficialista periódico Juventud Rebelde.

Este 20 de enero el mencionado diario dio acuse de recibo a la carta de Lázara Maseda Pineda, quien reside en la calle Luz, No.151, entre Venus y Aranguren, en Guanabacoa, en La Habana. Ella criticó que en su zona, en medio de una situación epidemiológica tan difícil, persisten los problemas con la producción del pan y las interminables colas para adquirir este producto.

"Hablemos de otro asunto que no se soluciona: el tema pan. Grandes colas, aglomeraciones, personas sentadas en las aceras esperando. Pan sin calidad, sin el pesaje, sin grasa. Una total falta de respeto", refiere Lázara en su misiva dirigida a la prensa estatal. 

Añade además que hay "violaciones de precios en los puestos: un precio en la tablilla y otro cuando usted va a pagar. Nadie vela por nada".

En los últimos meses las denuncias sobre la mala calidad del pan producido por el régimen se han hecho habituales a lo largo de la geografía nacional, pero a pesar de esto el problema persiste, porque es algo que solo atañe al castrismo.

Parte del problema son las alternativas que el régimen ha buscado para darle una solución, como realizar las producciones, ante la escasez de harina de trigo, a partir de harina de boniato, calabaza y plátano burro, pero si bien esto parece una salida, no garantiza la calidad, más bien dificulta el proceso y refleja más aun la falta de aceite o grasa en el producto final.

Cabe destacar que en algunos casos el pan se elabora con una norma que admite más del 50 por ciento a base de extensores de calabaza, boniato, plátano burro y harina de maíz, lo que ha significado también que maestros reposteros, panaderos y otras especialidades afines, hayan tenido que asistir a un proceso de capacitación para poder desempeñarse mejor en esta nueva forma de producción, la cual en estos momentos tiene mayor preponderancia en el país.

Y este problema no se limita solo al pan y sus diferentes variedades, sino que también ha afectado las producciones de dulces y galletas.