Revistas rusas retiran más de 800 artículos después de investigación “bomba"

Luego de la investigación quedaron al descubierto multitud de comportamientos anti-éticos en el mundillo académico del país, denunciados desde hacía años
Sede de la Academia de Ciencias de Rusia
 

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El mundo académico ruso está envuelto en un escándalo de fraude y malas prácticas, pues una investigación de calidad reveló que más de 800 artículos en prestigiosas revistas son fruto del plagio, el auto-plagio y la llamada autoría de regalo: catedráticos que firman sin haber colaborado realmente en la investigación.

Por dictamen de la Academia de Ciencias de Rusia, ahora esas revistas deben retirar los textos.

La investigación es una “bomba”, según la calificó Gershon Sher, ex miembro de la Fundación Nacional de Ciencias de EE. UU y autor de un libro sobre la cooperación científica entre las dos potencias. El informe, publicado el 7 de enero, “reforzará las sospechas y los temores de muchos: que su país (Rusia) no va por el camino correcto en la ciencia y que está dañando su propia reputación”, detalló Sher a la revista Science.

Las seis mil revistas especializadas de Rusia, son populares entre los académicos del país. Un estudio de 2019 descubrió que los autores rusos publican mucho más en revistas nacionales que, por ejemplo, sus homólogos en Polonia, Alemania o Indonesia. Pero los estándares son bajos. En marzo de 2018, Dissernet, red destinada a explorar la literatura rusa, identificó más de cuatro mil casos de plagio y autoría cuestionable entre 150 mil artículos en aproximadamente mil 500 revistas.

Los autores rusos republican con frecuencia su propio trabajo, explicó a Science Yury Chekhovich, miembro de Antiplagiat, una compañía de detección de plagios. En septiembre de 2019, después de examinar 4.3 millones de estudios en ruso, Antiplagiat descubrió que se publicaron más de 70 mil al menos dos veces; unos pocos fueron publicados hasta 17 veces. Chekhovich cree que la mayoría de los casos se deben al auto-plagio.

La comisión de la Academia de Ciencias usó softwares especiales para buscar en cientos de revistas de ciencias naturales, agronomía, psicología, medicina, economía y derecho. Los documentos sospechosos se revisaron manualmente para verificar que contaban como plagio o auto-plagio. Al comparar las listas de autores de artículos que se habían publicado dos veces o más, la comisión identificó casos aparentes de “autoría oscura”: académicos que fueron autores en una versión del documento pero no en la otra.

En septiembre de 2019, esta misma comisión causó revuelo cuando recomendó rechazar 56 candidaturas, entre más de 1800, que optaban por la membresía a la Academia de Ciencias, debido a su presunta participación en plagio y otros tipos de comportamientos académicos antiéticos. Sólo unas pocos de los 56 cuestionados fueron elegidos para ocupar las 200 plazas vacantes.

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