Pacto en Ecuador: Moreno revoca decreto y los indígenas levantan la protesta

El gobierno de Lenín Moreno derogó este domingo, tras 12 días de intensas protestas, el paquete de ajustes económicos del decreto 883, que incluía una subida del precio de la gasolina.

Después de cuatro horas de negociación, cuya primera parte fue retransmitida en directo, el representante de Naciones Unidas en Ecuador, Arnauld Peral, anunció el acuerdo alcanzado entre el Ejecutivo y las comunidades indígenas que han encabezado las manifestaciones. "Se terminan las movilizaciones y medidas de hecho en todo el Ecuador y nos comprometemos de manera conjunta a restablecer la paz en el país", afirmó.

"Una solución para la paz y para el país", manifestó el presidente. "El Gobierno sustituirá el decreto 883 por uno nuevo que contenga mecanismos para focalizar los recursos en quienes más los necesitan".

La Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie) exigía la derogación del decreto para empezar desde cero. Lo pactado pone fin a una oleada de protestas que pusieron en jaque a las autoridades y dejaron una semana y media de duros choques entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad.

El mandatario había declarado el estado de excepción y el sábado dispuso la militarización y el toque de queda en el distrito metropolitano de Quito. Los 12 días de protestas dejan al menos cinco muertos, según el recuento de la Defensoría del Pueblo.

"¡Se recobra la paz y se detienen el golpe correísta y la impunidad!", exclamó Moreno a través de las redes sociales. Él y todo su entorno insistieron en responsabilizar al expresidente Rafael Correa e incluso al régimen chavista del caos provocado por grupos de manifestantes, que llegaron a quemar la sede de la Contraloría, máximo órgano de control fiscal, protagonizaron episodios de vandalismo.

Por su parte, Jaime Vargas, presidente de la Conaie, también confirmó que se levantan las protestas. Después del anuncio, cientos de personas salieron a celebrar en las proximidades de la Asamblea Nacional.

El hecho de que el Gobierno presente un nuevo decreto para sustituir al 883 no significa necesariamente que vaya a aparcar todos los ajustes que planeaba. Esos recortes fueron aplaudidos por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que en febrero concedió a Ecuador un préstamo de 4.200 millones de dólares. Moreno, por ejemplo propuso el sábado un bono un bono de 20 dólares mensuales por trabajador que correría a cargo de las empresas privadas.

El anuncio de un acuerdo rompió el rígido silencio del toque de queda que reinaba en las calles de Quito y sacó a miles de ecuatorianos a festejar, muchos de ellos con sus niños en pijama y sus bebés en brazos.

Familias enteras tomaron las calles, mientras en el parque del Arbolito, epicentro de los disturbios en la capital, una multitud de manifestantes gritaban insistentemente: "¡Sí se puede, sí se puede!".

A la zona llegaban más y más personas conforme transcurrían los minutos, concentrándose en las zonas de mayor iluminación y en ocasiones tratando de esquivar algunos cohetes que explotaban a baja altura y se desviaban de su trayectoria.

Atrás quedaban doce días de batalla campal frente a las fuerzas de seguridad, con las que se batieron en esa misma zona entre las llamaradas de neumáticos ardiendo, barricadas y espesas cortinas de humo por el masivo uso de gas lacrimógeno que hicieron las fuerzas del orden.

En la zona, los manifestantes empezaron esta noche a recoger las barricadas que les sirvieron de protección, especialmente en los últimos días, cuando las protestas se tornaron mucho más violentas y hubo una fuerte represión policial.

Cientos de indígenas festejaban asimismo la "victoria de la lucha popular" en los exteriores de la Casa de la Cultura con bailes en los que portaban sus lanzas y hacían sonar sus tambores al grito de: "¡El pueblo unido, jamás será vencido!".

En el norte de Quito, caravanas de automóviles avanzaban en medio de un ensordecedor y constante sonar del claxon que rompió el tenso silencio de las últimas horas, en las que los ecuatorianos habían estado a la espera del inicio del diálogo.

La comisión de Diálogo, que ya ha empezado su trabajo, está integrada por las organizaciones del movimiento indígena participantes en el diálogo y el Gobierno, con la mediación de las Naciones Unidas y la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, además de contar con la inspección de las otras funciones del Estado.

La mesa técnica ya está sesionando con 9 representantes de los pueblos y nacionalidades indígenas y 6 del Gobierno, según la ONU.

En los doce días de revueltas murieron entre 5 y 7 personas y más de un millar resultaron heridas, según distintas fuentes.

Los daños no han sido cuantificados, pero los destrozos en Quito son masivos, sobre todo en el centro, y la pérdida de ingresos por falta de productividad se miden en decenas de millones de dólares.

En la reunión, celebrada en un colegio a unos 30 kilómetros de Quito y transmitida en directo, Moreno dijo solemnemente que el acuerdo ha significado "sin duda algún sacrificio de cada una de las partes".

Afirmó que no existe "otro principio más maravilloso que la paz" y agradeció a los militares y policías porque sabe de la "sacrificada, esforzada labor que cumplen", porque muchos de ellos están también lesionados.

Esta noche eran particularmente emotivas las imágenes de policías estrechando la mano y abrazándose con los mismos manifestantes a los que se habían estado enfrentando hasta apenas una hora antes.

 

(Con información de EFE)