Nuevas caravanas de centroamericanos hacia los EEUU reviven crisis migratoria
Los cerca de 5.000 migrantes arribaron al cruce con México a eso de las 4 am, hora local, donde aguardan elementos de la Guardia Nacional y la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) con el acceso cerrado
Parte del grupo de hondureños que viajan en caravana a los EEUU. Foto/Efe
 

Nuevamente las historias de migrantes centroamericanos caminando en bloque, en caravanas, cientos de kilómetros para poder llegar como indocumentados a Estados Unidos han ido ocupando los titulares de periódicos y cadenas televisivas, tal como sucedió en 2018 cuando el fenómeno de viajar en grupo se volvió conocido.

Este lunes, la cadena CNN realizó varios despachos informativos desde el puente fronterizo Rodolfo Robles, que conecta a la ciudad guatemalteca de Tecún Umán con el estado suroriental mexicano de Chiapas.

Hasta ahí habían logrado llegar el grueso de los hondureños que partieron el 15 de enero desde su país, y según la reportera de CNN, Michelle Mendoza, los centroamericanos habían estado presionando para cruzar hacia México en grupo, sin que las autoridades revisaran la documentación uno por uno, pero no lo lograron.

Ello produjo malestar, inconformidad entre los migrantes, y la situación se volvió tensa, añadió el reporte de CNN.

“Hay mucha confusión y nerviosismo”, dijo Mendoza, en uno de sus despachos.

Los cerca de 5.000 migrantes arribaron al cruce con México a eso de las 4 am, hora local, donde aguardaban elementos de la Guardia Nacional, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y el Instituto Nacional de Migración (INM), con el acceso cerrado.

 

 

Ahí, representantes de la caravana entregaron un mensaje a las autoridades mexicanas en el que piden al presidente Andrés Manuel López Obrador responder en tres horas a su petición de libre tránsito, aunque descartaron romper el orden de manera posterior.

Las autoridades esperaban la llegada de los migrantes desde el domingo, pero los integrantes de la caravana decidieron postergar su llegada para duplicar su tamaño original, previsto en 2.500, y alcanzar hasta 5.000 integrantes.

Mientras el diario español El País señaló este lunes que en el paso de El Ceibo, en Tabasco, las autoridades migratorias de México cerraban el paso durante horas y luego lo abrían a cuentagotas.

Algunos migrantes se iban por veredas en las montañas para intentar burlar a las autoridades, añadió El País. Ellos salen huyendo de la dura situación que viven en Guatemala, Honduras y El Salvador, principales actores de la llamada “crisis migratoria”.

En 2018 hubo una oleada de marchas y caravanas de migrantes indocumentados, pero esta es la primera que se organiza tras la firma de pactos entre Estados Unidos y México y los otros tres países para tratar de contener el flujo migratorio.

 

 

En junio, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, encolerizado por el avance de las caravanas, amenazó con imponer aranceles a las exportaciones del país vecino si este no reforzaba sus controles migratorios.

México deportó solo ese junio a más de 20.000 migrantes, un 33% más que el mes anterior, y al final del 2019 las autoridades se vanagloriaron de haber atajado el flujo de migrantes centroamericanos en casi un 70%.

Este lunes partió también de El Salvador otro grupo, más pequeño que el hondureño.

Estas personas, una 60 en total, pretenden sumarse a la caravana de hondureños que partió la semana pasada y que se encuentra en la frontera entre Guatemala y México.

Los salvadoreños se concentraron desde la madrugada en la Plaza al Divino Salvador del Mundo, en San Salvador.

El grupo, en el que se observaban pocas mujeres y algunos niños, comenzó su recorrido a pie por las principales calles de la capital salvadoreña y se desconoce inicialmente la frontera por la que tratarán de ingresar a Guatemala para seguir rumbo a México.

(Con información de Efe)