Irán se convierte en uno de los principales socios de Venezuela

Cercadas por las democracias occidentales, las satrapías de Venezuela e Irán cada vez se hacen más amigas y colaboran para burlar la vigilancia de Estados Unidos
Venezuela e Irán, cada vez más cercanos
 

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Venezuela e Irán han sido sancionados por Estados Unidos, pero la nación islámica, a pesar del bloqueo internacional, se ha convertido en uno de los principales socios comerciales del país sudamericano en los sectores de combustible, salud y ahora alimentos.

Los autos que circulan en Venezuela usan gasolina iraní después de que el gobierno de Nicolás Maduro importara 1,5 millones de barriles de combustible de aquella nación. 

Según los opositores al gobierno de Maduro, la gasolina importada se paga con el oro extraído de las minas del sur de Venezuela. Es posible, aunque no hay pruebas. Las sanciones internacionales a Irán en 2012 excluyeron al país de SWIFT, el sistema que vincula a las instituciones bancarias en gran parte del mundo. Esto impidió los pagos en efectivo a la nación islámica, que desde entonces los recibe en productos de primera necesidad.

Además de combustible, Irán envió suministros médicos a Venezuela este mes, incluyendo kits para ayudar a Caracas a combatir la pandemia del Covid-19. Según Nicolás Maduro, hasta el 23 de junio por la noche el país había registrado 4187 casos positivos del nuevo coronavirus.

Ya en aguas venezolanas se encuentra un carguero lleno de alimentos para abastecer el supermercado —Megasis— que será administrado por una empresa iraní y que reemplazará a los CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción), que vendían productos subsidiados por el Estado. 

El supermercado iraní aparece poco después de la flexibilización de precios aplicada por el gobierno venezolano para abastecer la demanda interna de alimentos. La flexibilización puso fin a la escasez de alimentos. Sin embargo, el precio de 27 productos alimenticios básicos está topado por el Estado y son inaccesibles para una gran parte de la población, especialmente para quienes ganan el salario mínimo, que actualmente se cotiza en 4 dólares.

Según el Centro de Documentación y Análisis Social (Cendas), para que una familia venezolana de hasta cuatro personas pueda adquirir la canasta básica de alimentos, se requieren $284, equivalentes a 138 salarios mínimos.
Durante el gobierno de Hugo Chávez (1999-2013) se pusieron en marcha muchos proyectos bilaterales. 

La planta de Venirauto, ubicada en Maracay, un estado a 130 km de Caracas, dejó de funcionar en 2013. Hoy en día la instalación, donde se ensamblaron los coches de Saipa, está abandonada. El mismo destino llevó a la fábrica de bicicletas “Atómica”, donde se invirtieron unos 2 millones de dólares.

Se sospecha que las relaciones entre los dos países se extienden al sector militar. Los críticos de Maduro dijeron que era la verdadera razón de los 17 vuelos a la región del Cable de San Román entre abril y mayo de este año de la aerolínea iraní Mahan Air, que ha sido sancionada por los Estados Unidos.