El Kremlin contraataca con seriales y films sobre Chernóbil

El Kremlin ya está por finalizar una serie sobre Chérnobil donde un teniente coronel del KGB debe detener a un agente de la CIA que deambula por Ucrania.
Edificio abandonado en Chernóbil, juguetes de niños abandonados
 

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El canal estatal ruso NTV, con el apoyo del Ministerio de Cultura de Rusia, ya está por finalizar una serie de 12 capítulos sobre Chernóbil. Pero a diferencia de la británica-estadounidense, donde no hay héroes, y los personajes no caen dentro de la categoría de positivos o negativos; en la serie rusa el personaje central es un teniente coronel del KGB (el mismo rango militar que tenía entonces Vladimir Putin) y su misión es detener a un agente de la CIA que deambula por Ucrania.

Otro proyecto es “Cuando caen las cigüeñas, que en un principio se llamó “Agua peligrosa”. Este film saldrá para octubre del 2020. Se va a filmar en la planta nuclear de Kursk, Rusia y se estima unos gasto de 690 millones de rublos (casi 11 millones de dólares).

Otro canal estatal (Perviy Kanal) presenta en estos días un documental sobre la tragedia,   titulado “Chernóbil, ¿Cómo fue?”, con la promesa de explicaran lo que contienen las grabaciones del académico Valeri Legasov. Son las versiones rusas de una tragedia que afecto a varios países. Mucha de la información sobre la tragedia sigue siendo un secreto de Estado en Rusia.

 

En un mundo audiovisual, donde ya no se leen diarios, semanarios, y mucho menos libros; una serie de televisión, de pocos capítulos, es ideal para conocer el pasado. Esa es la serie Chernóbil, de la cadena HBO.

En tiempos de la URSS, se condenó a Alexander Solzhenitsin por haber publicado Archipiélago Gulag en Occidente. Los soviéticos, sin haberse leído la monumental obra; criticaron al escritor. Lo mismo sucedió con Boris Pasternak tras recibir el Premio Nobel de Literatura 1959. No se habían leído ese épico libro que es Doctor Zhivago y lo crucificaron en vida. Ahora sucede lo mismo en Rusia. No han visto la serie y hay mucha crítica y condena. 

Con un excelente elenco, producción y basado en el libro Voces de Chernóbil, de Svetlana Alexeivich, Premio Nobel de Literatura 2015, la miniserie es lo mejor que se ha realizado sobre esa tragedia. Se ven los rostros y destino de los ciudadanos de la zona, de bomberos, científicos y todo el personal que llaman “liquidadores”.  Se filmó en Ucrania y Lituania. Los  detalles de la época son expuestos con exactitud microscópica.

La prensa rusa se queja de la cantidad de vasos de vodka que aparecen en la serie. Se indignan con los mineros desnudos, aunque reconocen que las temperaturas en las zonas de trabajo superaban los 50 grados centígrados. No desean en Moscú que los rusos aparezcan sin zapatos, encueros, borrachos o diciendo malas palabras en las series, y sobre todo si son producidas en Occidente. Los comunistas ya presentaron una queja para prohibir la exhibición de la serie, y piden enjuiciar por difamación a los realizadores. Los críticos dicen que es un intento de Occidente por descalificar la ciencia soviética.

Otros en Rusia, como el actor y presentador de televisión Ivan Urgant, una especie de Jimmy Kimmel, quien agradeció la realización de la serie y se preguntó porque no se había hecho en Rusia la serie. Agradeció a los realizadores el haber mostrado al mundo el país donde vivió (URSS) con una exactitud y precisión que no ha visto en la televisión o el cine ruso. Alentó a todos los rusos a ver los 5 capítulos de Chernóbil.

A las autoridades rusas no les gusta que les recuerden sus errores, sus desastres. La tragedia del submarino K-19 en 1961, se plasmó en un film con Harrinson Ford y Liam Neeson en el 2002. El film Kursk fue realizado por belgas y franceses en el 2018. Detalla la tragedia del submarino ruso que se hundió en agosto del 2000, con 118 marino a bordo, mientras Putin descansaba en Sochi.

Los ucranianos no se han rasgado las ropas como los rusos, ni culpan a otros. El Canal 1+1, comenzó el martes 18 de junio a presentar la serie, que ha unido en tres entregas, de casi dos horas y media. Y siguen organizando excursiones a Chernóbil y sus alrededores, que en estos días se llenan de turistas ansiosos de una foto extravagante.