Nayib Bukele: “Dictador de El Salvador”

Nayib Bukele, presidente de El Salvador, cambia la constitución del país para asegurar su reelección y sigue el formato que usó Hugo Chávez en Venezuela
Nayib Bukele, presidente de El Salvador. Fotografía de archivo EFE/Rodrigo Sura
 

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El presidente de El Salvador cambia su bio en Twitter. Ahora se define “Dictador de El Salvador”.

Nayib Bukele, mandatario salvadoreño, goza de una popularidad altísima, superior al 80% en su segundo año de mandato presidencial, por ello se permite bromear y responder con ironía a las tendencias recientes que lo posicionan y definen de ese modo en las redes sociales.

Bukele responde así a críticos, opositores, detractores y activistas de derechos humanos que cuestionan la deriva autoritaria del país bajo el actual gobierno.

¿Es Nayib Bukele un dictador o está en vía de serlo? La prensa internacional advirtió, desde hace un año, cuando Bukele apenas llevaba un año en el poder, que El Salvador podía estar frente a un futuro “dictador milenial”.

El régimen que Bukele ha logrado instaurar es de tipo híbrido, democracia autoritaria y electoral, acude a las urnas como acostumbran hacer los líderes populistas y autoritarios para legitimarse y cuyos liderazgos de tipo autocrático han ido caracterizando el siglo XXI, empezando por Hugo Chávez y los demás que le siguieron.

Bukele ha ido avanzando en la toma del control de todos los poderes y en la dominación ascendente de las instituciones. Usa los medios necesarios: votos, decretos o acciones de hecho que violan abiertamente la constitución y las leyes del país.

Las alarmas se dispararon en los últimos días porque Bukele planteó una reforma constitucional, completamente vertical, elaborada por su gobierno, para garantizar su reelección, mientras distrae, como hiciera Chávez en su día, con la figura de la revocatoria del mandato.

Por otra parte, cierra el paso a temas relevantes en materia de derechos y de libertades individuales en consonancia con las iglesias del país en un Estado que formalmente se define como laico.

José Miguel Vivanco, director para las Américas de HRW, ha explicado que Nayib Bukele sigue el mismo libreto de Hugo Chávez para desmantelar el Estado de derecho y el sistema de pesos y de contrapesos de la democracia salvadoreña. La diferencia que hay entre Bukele y Chávez es que a Chávez le tomó más tiempo hacerlo.

Chávez controló la justicia cinco años después de llegar al poder, a Bukele le tomó dos años. A Chávez le tomó 10 años saltarse los límites legales para la reelección presidencial, a Bukele le tomó dos años. Vivanco define a Bukele como “un Hugo Chávez de alta velocidad”.

Venezuela es un claro ejemplo de lo que le espera a El Salvador si Bukele no encuentra contención efectiva a su ejercicio autoritario del poder. La comunidad internacional debe actuar de manera urgente, insta el activista de derechos humanos Vivanco, quien también llama a la OEA a invocar la Carta Democrática para concertar la condena colectiva ante los abusos del presidente salvadoreño.

La UE debe respaldar medidas para contener el avance autoritario y el desguace total de la estructura institucional del país, insiste el director de HRW. Si los abusos de poder continúan en El Salvador habrá que plantear la necesidad de imponer sanciones al presidente y a los jerarcas del régimen, como ocurre con los dictadores de Venezuela y Nicaragua.

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