Cuba, el hospital de la izquierda corrupta

Recibe tratamiento en La Habana Florencia Fernández, hija de Cristina Fernández de Kirchner, que padece "problemas de salud" provocados por la "persecución feroz" a la que la somete la Justicia, que las acusa a ambas de corrupción.
Cristina Fernández viaja a Cuba para ver a su hija, que recibe tratamiento La expresidenta de Argentina Cristina Fernández. EFE/Archivo
 

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Diego Armando Maradona lo usó (y ha quedado peor). Hugo Chávez lo usó (y murió). Evo Morales, Nicolás Maduro y algunas otras figuras mundiales han reclamado los servicios de la medicina cubana y no se les nota mejoría alguna. Ahora recibe tratamiento en La Habana Florencia Fernández, hija de Cristina Fernández de Kirchner, que padece "problemas de salud" provocados por la "persecución feroz" a la que la somete la Justicia, que las acusa a ambas de corrupción.

La exmandataria ha llegado a La Habana para ver a su hija y ha contado la situación en un video difundido por EFE, donde dice que: “el 5 de diciembre pasado su hija fue invitada al Festival de Cine de La Habana para presentar un documental del que fue coguionista y que obtuvo un premio. Y decidió hacer una consulta médica allá (en Cuba) por el prestigio internacional que tiene el sistema de salud cubano, que es de altísima calidad", señaló.

"Allí (en La Habana) le revisaron y le explicaron que debía comenzar un tratamiento, y terminado el festival retornó al país ese mismo diciembre", indicó. Ya en febrero, volvió a viajar a Cuba para realizar un curso para guionistas.

La nena regresó a Buenos Aires, respiró nuevamente el clima de "persecución feroz", comprobó que la justicia argentina se mantenía en sus trece, acusándolas a ambas (madre e hija) de amor por el dinero ajeno y de corrupción, y se elevó por los aires con dirección a Cuba otra vez, cantando aquel tema italiano que hizo popular en Cuba su compatriota Luis Aguilé, “Volare”.

Pero Florencia, un poco medieval como la ciudad que tiene su nombre, estaba mal, muy mal, y no debido a la comida del avión. La expresidenta Cristina, que también  cantó “Volare” y arribó a La Habana, sigue contando que: "Sin embargo, no pudo siquiera iniciarlo (el curso para guionistas) porque cuando llegó, luego del vuelo, su estado de salud se había deteriorado sensiblemente. Por eso, debieron evaluarla y tratarla y el 7 de marzo le prohibieron viajar en avión por el momento, ya que por la patología que padece no puede permanecer sentada ni de pie por periodos prolongados de tiempo".

La hijita de Cristina Fernández se asusta y se deprime con demasiada frecuencia desde que “en 2016, la Justicia embargó los 4,66 millones de dólares que contenían unas cajas de seguridad propiedad de Florencia, así como 1,03 millones de una cuenta bancaria y 53.280 pesos (casi 1.300 dólares actuales) de otra”. Cualquiera viviría en vilo, sobresaltado y sobre asaltado. El único lugar donde a usted no le pasa nada si roba o mata pero es revolucionario o de izquierdas es en Cuba.

Roguemos que la medicina cubana encuentre cura (a pesar de ser un estado laico) a esa dolencia que padece la hija de la ex presidenta argentina. Parece ser que todo el que “mete mano” en el erario público de esos países hermanos pertenecientes al ALBA, son bien recibidos y mejor atendidos en esa isla solidaria que tuvo “un Fidel que vibra en las montañas”: Lula, Evo, Cabello, Maduro, Correa etc.

Imaginamos que primero la darán terapia para no robar, o, al menos, para hacerlo sin que se note. Luego vendrán otros tratamientos para que recupere la seguridad. Porque seguridad, lo que se dice Seguridad, en Cuba hay mucha y muy férrea.

Aunque no tan férrea como para no permitirle vivir la vida loca a Diego Armando Maradona, el gran fecundador, cuyo tratamiento de rehabilitación para dejar las drogas le agregó otras adicciones. Incluso la de tener hijos.

Imaginamos que Cristina ha volado (la justicia argentina podría decir: ¡Cristina ha volado!, pensando que se escapó de sus condenas) a ver el ambiente en el que pudieran criarse sus futuros nietos. Posiblemente mulatos. Ella misma ha dicho que Florencia “no puede permanecer sentada ni de pie por periodos prolongados de tiempo". O sea, que estará casi siempre acostada. La posición ideal para concebir.

Aunque nunca se sabe qué hará la siquiatría cubana en este caso. Lo que es muy raro es ir a buscar tratamiento siquiátrico o sicológico en La Habana, porque si hay un país en el mundo superpoblado de sicólogos y siquiatras, es Argentina. Pero allí las mirarían con sospecha. O no sabrían con qué dinero iban a pagar el tratamiento. Porque lo de Florencia es serio, muy serio. Su señora mamá, cuya adicción va más allá del hurto y el soborno ha dicho que su hija, aunque tiene “convicciones muy profundas", eligió "otra vida: El arte y la militancia feminista".

Pero eso es un guión por hacer. Florencia comenzará a escribirlo cuanto antes.