Ni los médicos se salvan de la escasez de gasolina en Venezuela

El personal médico de Venezuela no escapa de la escasez de gasolina que vive el país suramericano. Para asistir a su trabajo, deben pasar más de 24 horas en una cola, comprar litros de combustible en dólares o caminar
Médicos venezolanos reclaman gasolina y mejores condiciones
 

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Médicos, enfermeras y farmaceutas, a pesar que son el personal más importante en la pandemia del COVID-19, tienen que pasar hasta 24 horas en una gasolinera para surtir sus vehículos, debido a la escasez de gasolina que padece actualmente Venezuela. Si se les hace imposible, deben caminar hasta los hospitales o rogar por un aventón. 

Venezuela se encuentra sin gasolina. Desde hace años habitantes de algunas regiones del país suramericano como Táchira, Zulia y Mérida se han enfrentado a amanecer en una cola para surtir su vehículo de combustible. Sin embargo, desde el pasado 16 de marzo, día en que Nicolás Maduro decretó la cuarentena para frenar la expansión del COVID-19, la grave escasez de combustible se incrementó; ni siquiera los trabajadores de sectores esenciales como seguridad, alimentos y el tan necesario personal de salud tienen cómo llegar a hospitales públicos y privados. 

En Caracas, desde que empezó la cuarentena, la mayoría de las estaciones de servicio se encuentran cerradas, y, las que están abiertas, están rodeadas por enormes colas de vehículos, que pueden superar el kilómetro. Y el panorama no luce favorable. El gobierno de Maduro ha dicho en varias oportunidades que la falta de combustible se debe al "perverso plan de bloqueo naval de Estados Unidos", que, según el gobernante venezolano, ha impedido que los insumos necesarios para la producción del combustible lleguen al país. Pero expertos en el área petrolera aseguran que la falta de combustible se debe al deterioro progresivo de Petróleos de Venezuela (PDVSA) y a la disminución de dinero para importar, debido a la caída de los precios del petróleo a nivel mundial.

Y mientras se determinan culpas, médicos, enfermeras, y el personal que día a día lucha por velar por la salud de los venezolanos, son unos de los más afectados. El verse sin tener cómo ir a sus sitios de trabajo los ha obligado a protestar. Médicos del estado Vargas, Falcón, Táchira y Mérida son uno de los que han trancado calles para que las autoridades les resuelvan combustible, pero, hasta el momento, sus exigencias no han sido escuchadas. 

En Caracas los médicos deben pernoctar en las estaciones de servicio dispuestas por la Zona Operativa de Defensa Integral (Zodi) Caracas, la institución militar a la que se le ha entregado el control de la distribución del combustible. Los médicos, a pesar que al día siguiente deben salvar vidas, tienen que hacer la cola si quieren llenar su tanque, pues para los militares no tienen privilegios.

En provincia la situación es más aguda

Una médico internista que labora en el Hospital de San Cristóbal, el más grande del estado Táchira, un estado que vive problemas de gasolina desde el golpe de Estado a Hugo Chávez, en 2002, cuenta cómo a pesar de la situación que vivía la entidad podía movilizarse. La doctora, que pidió dejar su nombre en anonimato, explica que antes de la cuarentena, surtía su vehículo cada semana, pues al hospital le daban 50 cupos de gasolina tres veces por semana.

La médico comenta que entre el personal obrero, administrativo, enfermería y médico del centro de salud se repartían los cupos; con ello lograban surtir y llegar al centro de salud a cumplir sus guardias. Los que no tenían carro llegaban en transporte público, que también funcionaba a medias. Ahora cuenta que en Táchira la escasez de gasolina es alarmante, y las estaciones de servicio en funcionamiento se cuentan con una mano. Si la doctora desea ir al hospital a cumplir con su labor le toca pagar cada litro a seis mil pesos colombianos, un equivalente a dos dólares, o ir al hospital caminando. 

La misma reventa la denuncian los médicos de Caracas, Miranda y Vargas. El personal afectado ha denunciado en los últimos días que en estos estados la reventa ilegal de combustible la ejercen los militares. También personas ligadas a funcionarios del gobierno de Maduro, quienes para mejorar sus salarios venden cada litro de gasolina de uno a dos dólares; por lo que quien puede pagar este precio tiene que tener en la cartera entre 30 y 60 dólares para llenar su tanque. Solo con este dinero se pueden ahorrar las colas; pero el sueldo mínimo del venezolano son 800 mil bolívares, un equivalente a 4,2 dólares al cambio del dólar paralelo de este 13 de mayo. 

Un médico que trabaja para una clínica privada de Caracas cuenta que tiene un carro pequeño, con un tanque de 40 litros. El doctor, quien pidió la omisión de su identidad, indica que la última vez que logró echar gasolina fue hace tres semanas. Dice que salió de una guardia y se quedó en la cola de la estación de servicio, ahí durmió, y esperó hasta las 3:00 pm del siguiente día para surtir. Recuerda el momento y agrega: “Eso no es vida. Yo no puedo seguir así. Prefiero agarrar el Metro, que aunque el servicio es pésimo, no me arriesgo a pasar la noche, y ser víctima del hampa”, señaló el doctor. 

El médico y diputado a la Asamblea Nacional en el exilio, José Manuel Olivares, denunció la situación que padecen los médicos venezolanos en su cuenta de Twitter: “¿Cómo hacen los médicos de Vargas para atender a nuestros pacientes si tienen que pasar hasta 24hrs en una cola a ver si es que pueden poner gasolina?”.

Este 12 de mayo, Nicolás Maduro anunció la prolongación del decreto de alarma por 30 días más, hasta el 13 de junio de 2020, e informó que en el país se han confirmado 423 casos. La opinión que trasciende en los venezolanos es que la decisión de continuar el aislamiento se debe a la escasez de gasolina, y que no hay combustible para que cada ciudadano pueda realizar sus quehaceres. “¿Si no hay gasolina para los médicos, que queda para los trabajadores de otros sectores y estudiantes”, dice la médico tachirense, que pidió omitir su identidad.

 

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