Exguerrillero que rescató a Ortega es ahora perseguido político en Nicaragua
Vargas, sociólogo y autor de 35 libros, se volvió crítico del régimen de Ortega tras la rebelión civil que estalló en abril 2018 en Nicaragua, en demanda de mayor apertura democrática
Oscar René Vargas, exguerrillero sandinista
 

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Uno de los exguerrilleros sandinistas que hace 52 años evitó que la Guardia Somocista capturara a Daniel Ortega, actual presidente de Nicaragua, es ahora perseguido por el hombre que él rescató de las fauces de la dictadura de Anastasio Somoza.

En un reciente reportaje, el portal de noticias Infobae contó la historia de Oscar René Vargas, quien junto a su hermano Gustavo, por entonces involucrados de lleno en el movimiento sandinista, impidió que Ortega, uno de los dirigentes rebeldes, cayera en las manos de las fuerzas de Somoza.

Vargas, sociólogo y autor de 35 libros, se volvió crítico del régimen de Ortega tras la rebelión civil que estalló en abril 2018 en Nicaragua, en demanda de mayor apertura democrática. Fue amenazado y escapó a Costa Rica hace más de un año por temor a que lo encarcelaran.

No se arrepiente de haberle salvado la vida a quien 52 años más tarde es su perseguidor.

“Uno no puede arrepentirse de algo que era su filosofía de vida. Tampoco somos responsables de la evolución de las personas. En esa época compartíamos objetivos comunes”, subrayó Vargas.

Vargas narró a Infobae que el 4 de noviembre de 1967, hace 52 años, Daniel Ortega se encontraba en una casa del barrio Monseñor Lezcano, de Managua, sin saber que estaba a punto de ser capturado, y posiblemente ejecutado, por un operativo que la Guardia de Somoza realizaba contra guerrilleros sandinistas en esa zona.

 

 

Se salvó “por un pelo”, dijo Vargas al portal digital.

El reportaje, firmado por el periodista Fabián Medina, señaló que la paradoja es que mientras Ortega podrá celebrar estar vivo gracias a ese rescate, Vargas debió huir a Costa Rica debido a la persecución que sufre de parte del hombre al que salvó la vida hace 52 años.

Aquel 4 de noviembre de 1967, Vargas, de 21 años, escuchó en la radio que la guardia somocista estaba atacando una casa en Managua donde se refugiaba un grupo de guerrilleros sandinistas.

Inmediatamente él y su hermano Gustavo se movilizaron en un vehículo hasta el sector, pero al llegar ya la Guardia había capturado vivos y posteriormente ejecutado a los guerrilleros Casimiro Sotelo, Roberto Amaya, Hugo Medina y Edmundo Pérez.

Los guardias buscaban a los responsables de asesinar, el 23 de octubre, a uno de los suyos, un sargento. Daniel Ortega Saavedra estaba en lista negra, y se escondía unas cuadras de distancia, sin saber lo que pasaba

El Pitazo añadió que los hermanos Vargas deciden ir a buscar a Ortega y a otro compañero antes que llegara hasta ellos la guardia, que iba registrado casa por casa el sector.

“Al llegar a la casa donde se encontraba Daniel Ortega e Iván Turcios, nos dimos cuenta que estaban descansando después de almuerzo. No sabían nada de lo que estaba pasando a pocas cuadras, en la otra casa de los compañeros”, relató desde el exilio Vargas.

 

 

Los dos guerrilleros sandinistas salieron del lugar en los carros de los hermanos Vargas cuando ya la Guardia estaba en la calle, acotó el reporte.

“Después de darles la noticia, se vistieron y salimos a la calle, unos diez a quince minutos para salir. Al abandonar la casa, nos encontramos que la Guardia tenía tomada la calle a ambos lados”, recordó Vargas al portal.

Pero lograron escapar.

Según Vargas, pudieron salir con vida del sector porque los carros en que salieron eran último modelo y la guardia no los asociaba a las operaciones de la guerrilla.

Daniel Ortega fue capturado poco después, el 18 de noviembre de 1967.

El resto es historia. Pasó siete años en prisión, condenado por el asalto a un banco, hasta que fue rescatado por un comando guerrillero en diciembre de 1974.

Entró triunfante el 19 de julio de 1979, tras el derrocamiento de Anastasio Somoza Debayle, ha sido presidente del país en cuatro ocasiones e instaló una dictadura en Nicaragua.

 Ahora Vargas piensa que Ortega es la expresión del mismo somocismo que antes combatían.

“No pudo transcender la vieja cultura política dominante en los políticos tradicionales. Se quedó atrapado en los vicios del pasado. Se transformó y se volvió un alumno aventajado del somocismo. Eso explicaría que viejos somocistas ahora apoyen a Ortega y viceversa. Lo único que le interesa es permanecer en el poder”, finalizó.