Termina la Convención Demócrata entre mentiras y bajos ratings
Tras 4 días, la Convención Demócrata concluyó este jueves con un discurso de aceptación de Joe Biden sin sustancia, siguiendo la pauta de los oradores de días anteriores: descalificar el trabajo del presidente Trump, hablar del racismo sistémico, de lo mal que está la economía, del coronavirus, y de que el presidente es el responsable de todos los males de Estados Unidos.
Joe Biden
 

Tras 4 días, la Convención Demócrata concluyó este jueves con un discurso de aceptación de Joe Biden sin sustancia, siguiendo la pauta de los oradores de días anteriores: descalificar el trabajo del presidente Trump, hablar del racismo sistémico, de lo mal que está la economía, del coronavirus, y de que el presidente es el responsable de todos los males de Estados Unidos. Biden, en un lento, repetitivo y desapasionado discurso, no mostró cuál es el proyecto político con el que pretende cambiar a la nación, mientras se extraviaba en generalidades y evitaba hablar de sus propuestas concretas. Para Biden, como para los demócratas, todo está mal, pero no nos dijo cómo estaría mejor.

En el discurso, lo que sí hizo Biden, como han hecho en esta Convención otros líderes demócratas, fue enarbolar algunas mentiras. Hagamos una revisión de hechos, o Fact Check, como dicen en inglés:

Falso: “La peor crisis económica desde la Gran Depresión” dijo Joe Biden, repitiendo textualmente lo que ya había dicho Kamala Harris en su discurso de aceptación. Los hechos desmienten semejante aseveración. El único índice económico comparable con la Gran Depresión de los años 30 del siglo XX es el desempleo, pero a diferencia de esa época, en esta ocasión no fue un factor económico o político lo que ha provocado ese desempleo, sino una crisis sanitaria. Pues anterior a eso, los índices económicos mostraban una economía sólida y en expansión.

Por otra parte, el gobierno ha subsidiado a los millones de desempleados con remuneraciones incluso superiores a la que reciben millones en sus empleos, lo que ha desincentivado el regreso de muchos a la fuerza laboral. Todos los días vemos en los noticieros de televisión empresas y negocios ofreciendo empleos, pues muchos empleadores no pueden conseguir quien cubra las ofertas. Curioso, Biden dice eso, justo cuando la bolsa de valores está teniendo un increíble crecimiento, y todos sabemos que los índices bursátiles son un reflejo de cómo los mercados perciben la economía y la confianza en quien la rige. El SP 500 superó el martes, segundo día de la Convención, el récord establecido en febrero, justo antes de la pandemia, lo mismo que el Nasdaq, el lunes, mientras que el Dow Jones sigue creciendo.

Falso: “La peor injusticia racial desde los 60”, aseguró Biden, refiriéndose a la época que vivimos. Pura demagogia. En los 60 apenas se aprobaba la Ley de los Derechos Civiles, y comenzaba un largo proceso de hacer del país un lugar más justo para todas las razas. En la actualidad no hay un país en el mundo donde todas las razas sean tratadas con mayor justicia social y judicial. El simple hecho de que Barack Obama,  el hijo de un nigeriano negro y una estadounidense blanca, haya llegado a la presidencia, y que Kamala Harris, la hija de un negro de Jamaica y una mujer de la India, inmigrantes ambos, sea la candidata a la vicepresidencia, niega la narrativa de Biden, quien, por cierto, fue acusado de racista por su compañera de fórmula durante el debate presidencial.

Falso: “Si este presidente es reelecto más gente morirá y más negocios cerrarán sus puertas definitivamente. Las familias seguirán luchando, pero el 1% más acaudalado del país recibirá decenas de miles de millones de dólares en recortes de impuestos”, expresó Biden. Las muertes por COVID-19 están disminuyendo en todo el país, al igual que el número de casos, y el porcentaje de positividad está cayendo radicalmente. De hecho, más negocios están abriendo sus puertas, a pesar de la oposición del Partido Demócrata para que lo hagan. Y por demás, el presidente Trump no ha planteado ningún nuevo recorte de impuestos para las personas de mayores ingresos.

Falso: “Como presidente, lo primero que haré es poner bajo control este virus, porque yo entiendo lo que este presidente nunca ha entendido, nunca podremos enviar a nuestros niños a las escuelas ni restaurar nuestra economía hasta que no hayamos lidiado con este virus. El presidente no tiene un plan, yo sí, con pruebas rápidas. Tendremos una orden nacional para usar mascarillas, como responsabilidad patriótica, lo que debimos hacer desde el principio”, dijo Biden en tono amenazante. Biden no puede poner bajo control el virus, porque el virus no se controla por voluntad, sino con medidas de carácter político y sanitario. Ambas cosas el presidente las ha hecho. Es más, Biden se opuso a las primeras medidas del presidente, cuando prohibió los viajes desde China e Irán acusándolo de racista y xenofóbico. “En momentos como este, aquí es donde más se necesita la credibilidad de un presidente, ya que explica lo que debemos y no debemos hacer. Este no es el momento para que el historial de xenofobia histérica y propaganda del miedo de Donald Trump lidere el camino en lugar de la ciencia ", dijo Biden, el 31 de enero, cuando apenas se detectaban los primeros casos.

Por otro lado, Biden no puede poner el virus bajo control, porque el virus hace mucho que está bajo control. Y por demás, los niños ya están regresando a las escuelas en muchos estados, a pesar de la resistencia de los sindicatos de maestros controlados por los demócratas y la economía ya se está restaurando.

Cuando dice que le presidente no tiene un plan, que él sí, que son las pruebas rápidas, habría que explicarle a Biden que las pruebas rápidas existentes ya se hacen, y se aumenta el número de ellas día a día. De todas maneras, habría que explicarle también, que en ningún lugar del mundo existe una prueba de coronavirus con una efectividad de confiabilidad más allá de un 60 o 70%. En el caso de la influenza, por ejemplo, que lleva tanto tiempo combatiéndose, la sensibilidad de las pruebas de diagnóstico rápido es de baja a moderada, aproximadamente del 50 al 70 %, lo que significa que son comunes los resultados falsos negativos. 

Habría que explicarle a Biden, que la ya conocida prueba molecular PCR, que se realiza obteniendo una muestra con un hisopo que se introduce por la nariz, es la más segura para detectar el coronavirus, pero su proceso es lento y se requiere un laboratorio especializado para su realización. Así que nadie puede acusar a Trump de que se demoren los resultados, es la ciencia la que se demora.

Luego, Biden asegura que el uso de las mascarillas es algo que debimos hacer desde el principio. Aquí habría que recordarle que ese protocolo no era aconsejado por la OMS, y que los CDC y Fauci se guiaban, supuestamente, por los protocolos de la OMS.  También habría que decirle que las mascarillas sólo garantizan un 68% de seguridad. Solo las N95 y las N99 se consideran seguras, y los CDC y la OMS han pedido que sólo las use el personal sanitario.

En resumen, que todo el plan de Biden contra el coronavirus es una gran falacia. Pero las mentiras de Biden, que incluso llegó hace  décadas a plagiar un discurso de Kennedy, son legendarias

Ahora, hagamos un breve recuento de algunas de las falsedades más sonadas de estos cuatro días de Convención Demócrata.

Pete Buttigieg

Falso: “Esta es una lucha por el alma de la nación (…) podemos ser un país donde las vidas negras cuenten”, dice el excandidado demócrata.  Esta es una lucha por los principios fundacionales, algunos de los cuales están bajo ataque por la izquierda americana, como la primera enmienda, cada vez más amordazada, por el control de la libertad de expresión que ejercen los medios de comunicación, y la censura editorial contra el pensamiento conservador de las compañías de redes sociales, como Twitter, Facebook y Youtube. O la segunda enmienda, el blanco preferido de los demócratas, que por años han buscado limitarla cada vez más con políticas restrictivas.  Además, el país no debe ser uno en el que las vidas negras cuenten, sino uno en el que todas las vidas cuenten, tal y como es hoy en día. No hay evidencia alguna de que en este país los negros sean asesinados de manera intencional por el sistema socioeconómico y político, o por la policía, como intenta decirnos Buttigied. Su afirmación no se sostiene en los hechos. Habría también que recordarle a Buttigied que una de las líderes de BLM, el movimiento racial antiblanco que él respalda, cree que los blancos son subhumanos. Y que, además, se ha declarado abiertamente marxista, a pesar de que Marx dejó por escrito su pensamiento racista.

Kamala Harris

Falso: “Los negros, los latinos y los indígenas están sufriendo y muriendo desproporcionadamente. Estos no es coincidencia. Eso es el efecto del racismo estructural”. En realidad, los índices de mortalidad de estas etnias no tienen nada que ver con el racismo, sino con las condiciones de pobreza y hacinamiento que ayudan a la propagación del virus. Y las causas de ese hacinamiento habría que buscarlas en los bajos niveles educativos, la coexistencia en guetos y en las políticas de beneficencia que tienen atrapadas a estas minorías en círculos viciosos en los que es imposible prosperar. Kamala Harris sólo habla de mitos y falacias. Lo sabría si hubiera leído los ensayos del intelectual negro Thomas Sowel, que lo explica de manera irrebatible

Falso: “No hay vacuna contra el racismo”. Se equivoca, sí la hay: leer, estudiar los hechos reales, y no construir falacias por omisión, o por conveniencia política. No se puede hablar de racismo sin entender lo que significa. Porque el racismo no es una categoría abstracta, y es mucho más que un concepto sociológico. Harris debería escuchar al actor Morgan Freeman para entender algo sobre el racismo. Sobre todo, viniendo de ella, una mujer que dice ser negra y es multirracial, y que dice ser afroamericana, cuando no desciende de afroamericanos. Harris debería escuchar lo que piensa el actor negro Morgan Freeman, que conoce muy bien la realidad de los negros estadounidenses, sobre la raza y el racismo.

Falso: “Joe es alguien cuya primera respuesta, cuando las cosas se ponen difíciles, nunca es pensar en sí mismo, sino cuidar de los demás”, dijo Harris, quien en poco tiempo ha comenzado a padecer de amnesia. Ya se le olvidó cuando atacó a Biden duramente por su pasado de claros comportamientos racistas. Le reprochó haber trabajado con senadores segregacionistas para oponerse a las políticas de transporte escolar en la década de 1970. Y le exigió que se disculpara, algo que Biden nunca hizo. “Había una niña en California, de segunda clase, a la que llevaban en esos programas, esa niña era yo”, dijo Harris a Biden, y publicó en su Twitter una foto de esa época.   

El presidente Trump respondió con un dardo caliente en Twitter, cuando escribió: “¿Ella no dijo que era un racista? ¿Ella no dijo que él era incompetente?”

Manipulación audiovisual

Falso: Un video montaje mostrado en la Convención Demócrata sugiere que el presidente Trump llamó “animales” a los inmigrantes. Cuando en realidad el presidente ha usado el término “animales” para describir específicamente a la salvaje y criminal pandilla Mara Salvatrucha-13. En el video de los demócratas sobre inmigración, se incluye un fragmento de un discurso de Trump en un acto político en Pennsylvania en el 2018, en el que se le ve diciendo “Ellos son animales” refiriéndose a la pandilla MS-13, quienes cruzan a Estados Unidos a través de la frontera con México.

Matrimonio Obama

Falso: Michelle Obama dijo que Trump “lanzó a los niños a jaulas”. Pero hasta la agencia AP, abiertamente de izquierda, señaló la afirmación como falsa, ya que fue Barack Obama quien construyó jaulas para niños inmigrantes y los encerró en ellas. Las fotos que la prensa izquierdista publicó en su momento de niños en jaulas eran de la época del “obamato”.

Falso: El miércoles, el expresidente Barack Obama dijo, refiriéndose a Trump, que “no ha mostrado interés en trabajar”. Pero Trump ha trabajado bastante. Los resultados lo demuestran. Aquí algunos de los logros significativos de Trump que desmienten a Obama: aprobó una reforma fiscal que impulsó la economía a niveles históricos, aumentó los salarios y el poder adquisitivo de las personas; bajó el desempleo a niveles históricos; posibilitó que regresaran los empleos manufactureros; favoreció la repatriación de capitales de las empresas estadounidenses en el extranjero; convirtió a EEUU en el principal productor y exportador de petróleo del mundo; obligó a China a mejorar los tratados comerciales bilaterales y redujo el déficit comercial con ese país; acabó con el califato de ISIS; sacó al país del pésimo tratado nuclear con Irán; reconoció a Jerusalén como capital de Israel; negoció la paz entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos y frenó la anexión de Cisjordania; abrió un proceso de paz con Corea del Norte, que acabó con las pruebas nucleares norcoreanas; firmó un nuevo tratado comercial con México y Canadá…  La lista de éxitos, en menos de 4 años, es mucho más extensa y significativa. El presidente Trump le respondió a Obama con una frase lapidaria en Twitter “Él espió mi campaña y fue atrapado”.

El matrimonio Clinton

Falso: Hillary Clinton dijo que “desde que perdió hace cuatro años la gente le ha expresado su pesar de no haber votado por ella”. No hay nada en los hechos que respalden esta afirmación. Sus palabras son absolutamente subjetivas, y es difícil que los votantes de Trump en el 2016 quisieran votar por ella ahora. De hecho, Trump tiene hoy más respaldo de los republicanos e independientes de los que tuvo en 2016, según las encuestas

Bill Clinton: “Nuestra tasa de desempleo es más del doble que la Corea del Sur, dos veces y media la del Reino Unido y más de tres veces la de Japón. Somos la única economía industrial importante que tiene su tasa de desempleo triplicada”.  El expresidente distorsiona los hechos. Los EEUU han favorecido una respuesta económica más flexible y más efectiva que Europa, Corea del Sur es una nación pequeña (52 millones de personas) , cuya economía se basa en las exportaciones. Y Japón, debido a la disminución de su población y las convenciones sociales, prohíbe los despidos. En EEUU la gente que no está trabajando está siendo subsidiada por el gobierno. Millones ganando más dinero que el que recibían en sus empleos. La economía de la Eurozona se contrajo 40.3%, la de EEUU el 32.9. Japón, por su parte, está sumido en una profunda recesión.

Los ratings

La Convención Demócrata ha despertado mucho menos pasión que 2016 con la fallida candidatura de Hillary Clinton. Los números de los ratings así lo demuestran. Según la empresa medidora de audiencias Nilsen, la tercera noche, con Obama y Harris, subieron 3.6 millones, para un estimado de 22.8 millones de personas viendo la Convención, en comparación con la segunda noche, que, con 19.2 millones, estuvo un 22% por debajo del 2016. A pesar del aumento, la tercera noche estuvo un 7 por ciento por debajo de la tercera noche en 2016.

El cierre de la gran noche demócrata fue al ritmo de I believe that we will win,  del cantante cubanoamericano Pitbull, que en tiempos de coronavirus ha retomado nuevos bríos, y con fuegos artificiales en lugar de los tradicionales globos. 

Tras el fin de 4 días de discursos virtuales para vender a Joe Biden como el ideal  para sustituir a Donald Trump, ahora todo queda listo para que los republicanos salgan a la arena política con su Convención, y poder medir así la verdadera temperatura política del país, que se encuentra en uno de esos momentos histórios cruciales por los que ha atravesado a lo largo de su historia. Un momento decisivo, que nos recuerda el de Nixon vs Kennedy. O el de Nixon vs McGovern. O el de Reagan vs Carter. El 3 de noviembre sabremos el camino que escoja la nación.