El síndrome de La Habana en Bogotá

La embajada de los Estados Unidos en Bogotá es una de las más grandes del mundo y funge como sede de agentes antinarcóticos, espías, diplomáticos y trabajadores humanitarios.
Antony Blinken, el secretario de Estado de EE.UU. Foto: EFE/Archivo
 

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Un reportaje de Vivian Salama en Washington y Juan Forero en Bogotá, con colaboración de Warren P. Strobel y Kejal Vyas, publicado este martes en The Wall Street Journal, destaca que el denominado síndrome de La Habana afecta al menos a cinco familias estadounidenses conectadas con la embajada de ese país en Colombia.

Al menos cinco familias estadounidenses vinculadas con esta embajada han sido afectadas por esa misteriosa enfermedad neurológica denominada síndrome de La Habana.

Bogotá sería el lugar del último ataque contra instalaciones diplomáticas estadounidenses, indicó el medio citado.

El Departamento de Estado de los Estados Unidos se ha comprometido a abordar el tema "en serio, con objetividad y sensibilidad". Entre tanto, trabajan para determinar el alcance de los ataques en una de las posiciones claves de los Estados Unidos en América Latina.

Los hechos tienen el agravante de que sucedieron a pocos días de la anunciada visita del Secretario de Estado Antony Blinken a ese país.

Personal de la embajada fue alertado en septiembre sobre "un incidente de salud inexplicable", pero el 1 de octubre, fue notificado de que se estaban investigando “incidentes de salud anómalos adicionales”, el término empleado por el gobierno de los Estados Unidos para designar esta enfermedad.

Inicialmente se informaron dos casos, pero ahora se cree que varias personas más se han visto afectadas, dijeron funcionarios estadounidenses, incluso un menor. Golpear incidentalmente a los niños “debe ser una línea roja”, han dicho los funcionarios al medio estadounidense.

Si estos ataques son dirigidos hacia los lugares donde vive la gente a la que pretenden atacar, sea por vía de microondas o de algún otro tipo de tecnología avanzada, está claro que afectara a otras personas, no solo al funcionario al que están dirigidas, según se infiere de las declaraciones a ese medio por parte de expertos que trabajan sobre este tema.

Los incidentes de salud inexplicables se conocen como síndrome de La Habana porque surgieron por primera vez entre diplomáticos y oficiales de inteligencia estadounidenses en Cuba, a fines de 2016.

También se han reportado ataques de este tipo en China, Austria, Alemania y Serbia, donde la CIA evacuó recientemente a un oficial de inteligencia que sufrió heridas graves consistentes con el síndrome de La Habana. Si bien unos 200 empleados del gobierno de los Estados Unidos se han visto afectados, los funcionarios advierten que es difícil determinar un recuento preciso porque cada caso debe ser verificado médicamente.

Los síntomas incluyen mareos, dolor de cabeza, fatiga, náuseas, ansiedad, dificultades cognitivas, zumbidos en la cabeza y pérdida de memoria, precisó The Wall Street Journal.

El gobierno de los Estados Unidos aún tiene que determinar quién está detrás de los ataques y qué mecanismo o mecanismos se están utilizando.

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