Colombia es uno de los siete países del mundo donde la eutanasia está permitida

Colombia se ha convertido en un país pionero respecto a la eutanasia, pero el camino no está libre de polémica y controversia.
El tema de la eutanasia no está libre de polémica Foto: Archivo/EFE/EPA/MARTIN/DIVISEK
 

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A finales de 2018, a Martha Sepúlveda, ciudadana colombiana de 51 años, radicada en Medellín, le diagnosticaron esclerosis lateral amiotrófica. Esta es una enfermedad degenerativa que puede producir la muerte lentamente a quien la padece.

La señora Sepúlveda perdió la movilidad en las piernas, luego le dijeron que perdería la movilidad en los brazos y que la afectación posterior podría darse en los pulmones, incluso que su muerte podría producirse por asfixia.

Para no sufrir, Sepúlveda pidió que le practicaran la eutanasia. En agosto pasado le dieron luz verde a su solicitud para este procedimiento. El Instituto Colombiano del Dolor, entidad prestadora de salud, lo autorizó.

En días pasados, fue entrevistada, se mostró esperanzada respecto a la intervención que pondría término a su vida y al sufrimiento que le causa la enfermedad.

El viernes pasado, una decisión de última hora tomada por el Comité del Instituto, impidió que la eutanasia se practicara el domingo en la mañana, tal y como estaba programada, según explicó este martes el periodista colombiano Juan Carlos Iragorri, quien hizo un amplio cubrimiento del tema en diferentes espacios de opinión, evidenciando que las opiniones sobre el tema están divididas. 

Iragorri registró que este tema también acaparó la prensa mundial durante el fin de semana.

En diálogo con el periodista, el hijo de Martha Sepúlveda anunció que interpondrá acciones legales. Lo hará a través de una tutela. Alega que los derechos fundamentales de su madre han sido vulnerados por la toma decisiones arbitrarias que no fueron previamente notificadas.

El joven añadió que su madre no ha tenido mejoría y que sus condiciones médicas no han cambiado. En ese sentido, no entiende el hecho de que el Comité haya cambiado la decisión en cuestión de horas.

Colombia es un país con 70% de población declarada católica, observó Iragorri. Pero es también uno de los siete países del mundo que autoriza la eutanasia. Holanda fue el primero en 2002, luego Bélgica, Canadá, Luxemburgo, Nueva Zelanda y, desde marzo, también España.

Adicionalmente, en Colombia la eutanasia se puede practicar a un paciente que no esté en fase terminal y cuya expectativa de vida es no mayor a seis meses.

La Corte Constitucional, que le había pedido seis veces al Congreso legislar sobre el tema, tomó esta decisión que convirtió a Colombia en un país pionero en el mundo.

La primera vez que la Corte se pronunció fue en 1997, en ese momento despenalizó el delito de “homicidio por piedad” para los médicos que ayudan a morir a los pacientes en estas condiciones.

Transcurridos 17 años de ese primer pronunciamiento, en 2014, le pidió al Congreso legislar y al gobierno crear un protocolo para las instancias prestadoras de servicios médicos y para la aplicación de ese procedimiento.

Este año la Corte se pronunció con un fallo dirigido a las personas que padecen una enfermedad grave a incurable, con sufrimientos físicos y psíquicos: podrán solicitar la eutanasia, sin depender de que estén en una fase terminal.

Este fallo ha sido considerado revolucionario no solo a nivel de América Latina sino del mundo, y ha convertido a Colombia en un país pionero a este respecto, explicó Diana Durán, periodista de The Washington Post.

El abogado penalista, Francisco Bernate, dijo que mientras que el Congreso no reglamente la eutanasia, los médicos no pueden quitarle la vida a una persona. “No es legal”.

Para el activista Daniel Duque nadie debería disponer de la vida de uno más que uno mismo. “Haber cancelado la eutanasia de Martha Sepúlveda ha sido una violación a las libertades individuales de ella. Y a su autonomía”, añadió.

Aida Avella, senadora de izquierda, consideró que “la decisión de suspender la eutanasia de la señora Martha Sepúlveda ha sido equivocada. La esclerosis le produce dolores muy fuertes y ella conscientemente quiere que la ayuden a morir”, dijo.

María del Rosario Guerra, senadora de derecha, opinó lo contrario: "siempre le he dicho no a la eutanasia. La salida para el dolor de las pacientes no puede ser matarlos. Es la cultura de la muerte. Aquí están reglamentados los cuidados paliativos. ¿Dónde están esos cuidados?, cuestionó.

La polémica está servida en el país sudamericano.

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