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"No sean cínicos": EXPLOTA contra el régimen viuda de liniero fallecido en La Habana

Nieto Blanco murió el mes pasado mientras reparaba las líneas que brindan el servicio eléctrico a la población de La Habana tras el paso del huracán Ian

Actualizado: 14 October, 2022

 

La cubana Yamisleydis Bring Reyes, esposa de Nelson Nieto Blanco, el liniero fallecido el 29 de septiembre en Centro Habana, denunció el abandono en que la tienen las autoridades cubanas tras la pérdida del trabajador especializado de la Empresa Eléctrica.

Nieto Blanco murió el mes anterior mientras reparaba las líneas que brindan el servicio eléctrico a la población de La Habana tras el paso del huracán Ian por el occidente del país.

Según contó su viuda en un video publicado en Facebook, en el hospital donde fue atendido el cubano no había ni sábanas para su cama.

Además, durante el entierro, la Empresa Eléctrica no puso a disposición de los familiares y colegas del empleado"ni una guagua" y "tuvieron las amistades que incomodarse nuevamente, porque aquí todo funciona así".

La mujer lamentó que ningún funcionario del régimen se le haya acercado para darle el pésame cuando han pasado más de dos semanas de su muerte.

"Quiero que se haga justicia. Basta ya de mentiras, de chantaje. Ya no aguanto más. Ya no entiendo, ya no me importa nada. Todavía hoy me pregunto por qué mi hijo se quedó huérfano", exclamó Bring Reyes.

La cubana también cuestionó que autoridades de la provincia le realizaran un supuesto homenaje a su esposo sin contar con el consentimiento de su familia y amigos.

"Yo dije que no quería homenajes. Pusieron un cuadro, ¿un cuadro para qué? Creo que esa fue la gota que derramó la copa. Mi marido no es un mártir", agregó.

De acuerdo con Bring Reyes, a los funcionarios del régimen "solo les importan ellos mismos y nadie más (...) Siento que mi marido se mató y como que todo quedó ahí".

A finales de septiembre trascendió en redes sociales la muerte de los linieros Nelson Nieto Blanco y Carlos Peña Castellano en La Habana. 

El segundo trabajador, de 37 años, residía en San Antonio de los Baños, provincia de Artemisa, y había sido enviado a la capital como miembro de  una brigada para reparar las líneas afectadas por el huracán Ian.


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