Mente positiva: enojarse te quita energía

Enfadarse es algo muy humano, una alteración del ánimo que sobreviene cuando falla algo que esperábamos, pero no es nada saludable
Mente positiva
 

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La relación que las personas tienen con el enojo suele tener su origen en la manera en que se gestionó esa emoción en el pasado, en la infancia y en cómo cada familia enmarca ese tipo de emociones, cómo las tolera y las encauza para bien o mal.

Lo que se hace con esas emociones que salen de vez en cuando determinará la capacidad para compartir la vida y sentimientos con el resto de las personas que le rodean. Por ello vale la pena mejorar la relación con el enojo constante.

Descubrir sus peculiaridades los hará sentir mejor, pues por cada minuto que se permanece disgustados se pierden sesenta segundos de felicidad. Y al parecer, la habilidad de “olvidar” rápidamente esos disgustos (cómo hacen los niños) desaparece con la edad.

El enojo parece que puede llevarlos rápido y lejos, pero a la larga resulta amargo y descorazonador. Saber abordar esas situaciones es algo saludable.

Seguramente, más de una vez, usted ha permanecido en el enojo mucho más tiempo del deseado, sintiéndose mal y reproduciendo una y otra vez mentalmente la situación que provocó la molestia. Es como si se debiera arrastrar con esa pena que se lleva en secreto, mientras para afuera se intenta poner la mejor sonrisa.

Pero, ¿qué hacer con ese enfado, con ese enojo que quita tanta energía? La clave del enfado es que paraliza y deja sin opciones a la persona en cuestión para actuar creativamente, y frustra. Lo importante es canalizar esa energía negativa en algo positivo.

Sucede que este tipo de energía negativa puede ser destructora , sin embargo, también se puede vibrar con ella si se canaliza de manera correcta, como en las situaciones sexuales por ejemplo. Hacer que el enfado se transforme en algo positivo, dependerá de cuanta naturaleza humana se le pone para aportarle una mejor dirección.

El psicoanalista francés Jacques Lacan solía decir que toda emoción que dura más de cinco minutos es teatro. Lacan prevenía así del malestar que nos generamos a nosotros mismos y a los demás cuando en lugar de vivir la emoción, se empieza a manipular, a gestionar y no se deja morir.

Una emoción como la ira o el enojo, no obstante, no es un fenómeno duradero si así usted no lo desea.  Pero, por desgracia, el ser humano puede buscar innumerables maneras de mantener y empeorar un enojo.

Por ejemplo, sucede cuando uno se hace falsas ilusiones acerca de las personas que lo rodean, algo como enamorarse a primera vista y esperar que cumpla todas las expectativas.

Otro motivo para enojarse suele ser prestar demasiada atención a las "películas" que surgen en la mente en momentos de enojo. Imaginar solo lo malo que pueda ocurrir, es un buen ejemplo. Por otro lado, pretender no estar disgustado es otro largo camino para mostrarse más enfadado.

Las personas pesimistas o enojadas creen que los problemas o las situaciones negativas son lo único que tiene importancia en sus vidas y que todo gira alrededor de la queja, el victimismo, los conflictos y la negatividad.

Martin Seligman es el fundador de la psicología positiva, disciplina que surgió a fines de los años 90. Este psicólogo estudió cuáles son las características y habilidades de las personas que son más felices, y de qué manera se pueden desarrollar dichas habilidades.

Seligman propuso tres principios esenciales: primero hay que prestar atención a lo positivo. El segundo sería sembrar actitudes positivas en nuestra rutina para crear hábitos de este tipo. Lo ideal es atraer más de lo mismo

Y por último le quedaría reflexionar a todos sobre cuál es el propósito de la vida que para la mayoría no es otro que el de ser felices y alcanzar el bienestar. Pero antes de eso hay que creer que somos capaces de conseguirlo.