Lula da Silva promovió Puerto Mariel en Cuba por interés político, dice Marcelo Odebrecht

La constructora Odebrecht, envuelta en una maraña de corrupción en toda Latinoamérica, llegó a Cuba con el proyecto del Puerto de Mariel, con una clara intención política
Cuba fue el único país donde Odebrecht llegó por pura iniciativa política
 

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El empresario Marcelo Odebrecht, envuelto en una trama de corrupción con alcance regional, que aún se investiga, aseguró que fue el expresidente brasileño Luiz Inàcio Lula da Silva quien intercedió para llevar proyectos de Odebrecht a Cuba, como el Puerto de Mariel, informó este lunes el diario Folha de Sao Paulo.

En una entrevista con ese periódico, el empresario dijo que la compañía, la poderosa constructora Odebrecht, generalmente buscaba llegar con proyectos a naciones de la región por iniciativa propia, catapultada por los Gobiernos de izquierda de Lula da Silva y Dilma Rousseff, interesados, aseguró, en exportar bienes y servicios brasileños, ante la competencia que planteaban empresas chinas y europeas, sobre todo españolas.

Pero Cuba, dijo, fue el único país donde el consorcio, caído en desgracia tras la investigación de corrupción, llegó, se entiende, con un claro interés político, a petición de Da Silva, a diferencia de cómo el conglomerado actuaba en otras naciones.

“En todos los países, fuimos por nuestra propia iniciativa, ganamos el proyecto y buscamos una exportación de bienes y servicios. En Cuba hubo un interés de Brasil para ayudar a desarrollar algunos proyectos. Entonces Lula le pidió a Odebrecht que hiciera un proyecto en Cuba”, declaró Marcelo Odebrecht.

 

 

Agregó que la idea del puerto nació luego de que el expresidente Lula visitara Cuba y, tras recorrer una carretera en pésimo estado, sugirió que él podría ayudar con la construcción de una mejor.

Sin embargo, el Gobierno cubano “despreciaba esa carretera” quería que se edificaran casas, añadió.

Pero al final, luego de evaluar la conveniencia de concretar esa u otra iniciativa, el conglomerado se inclinó por el puerto, señaló Odebrecht.

El financiamiento de la obra, por medio del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), alcanzó los 682 millones de dólares, según reportes de Folha de Sao Paulo. Fue inaugurado en 2014.

El Puerto de Mariel, a 45 km de La Habana, fue la mayor apuesta del gobierno —entonces encabezado por Raúl Castro —para atraer la inversión extranjera y estimular la economía cubana: la creación de una zona económica especial en un área de 465 kilómetros cuadrados cerca del puerto, diseñado para albergar un parque industrial y centro logístico, publicó la BBC en octubre de 2015.

El empresario acordó a dar la primera entrevista a un medio, Folha de Sao Paulo, desde su arresto el 19 de junio del 2015, pero con la condición de no entrar en detalles de la operación anticorrupción conocida como Lava Jato, seguramente para no incriminarse él mismo.

 

 

Luego de aceptar colaborar con la investigación, que ha salpicado a varios expresidentes de países latinoamericanos, Marcelo Odebrecht salió de prisión en 2017 para seguir el proceso judicial en casa, pero con un dispositivo electrónico en su tobillo, para monitorear su ubicación todo el tiempo, refirió el diario brasileño.

Si bien era obvio que Brasil, en ese entonces alineado con la izquierda, mostrara su interés en crear programas o proyectos en países del mismo signo ideológico, es hasta ahora que se conoce de que fue Lula da Silva el principal promotor de la construcción del puerto.

En septiembre de 2018, Folha de Sao Paulo también publicó que el Gobierno de Cuba no había pagado al BNDES, de Brasil, 20 millones de dólares en los últimos treses meses (junio, julio y agosto de ese año), y el régimen estaba a punto de caer en incumplimiento.

La mayor parte de esa deuda correspondía al Puerto de Mariel, detalló el periódico.

 

 

Al respecto, el empresario dijo en la entrevista: “Por ejemplo, la cuestión del puerto del Mariel en Cuba. Dicen que hay un incumplimiento de Cuba con Brasil. Pero ya ven, lo que Brasil tuvo que pagar de Mais Médicos —según el acuerdo, el gobierno brasileño pagó solo un porcentaje a los profesionales, el resto fue al gobierno cubano— era menos de lo que Cuba tenía que pagar por Brasil.”

Odebrecht añadió que ese esfuerzo se pensó como un generador de divisas en Cuba.

“El puerto también sería un generador internacional de divisas, lo que ayudaría a pagar el financiamiento. Vimos el lugar que ayudaría a la economía de Cuba”, detalló a Folha de Sao Paulo.

Y agregó: “Y nuestra expectativa, que desafortunadamente nunca fue confirmada, incluso por el debilitamiento de la relación con Brasil, era que más empresas brasileñas podrían beneficiarse del puerto en sí. Pero desafortunadamente esa parte de interpuso en el camino”.