Cuba, Venezuela y Nicaragua profundizaron sus rasgos autoritarios durante la pandemia
El politólogo Daniel Zovatto afirmó que en 2020 “Más de la mitad de las democracias latinoamericanas sufrieron un retroceso en DDHH. Cuba, Venezuela y Nicaragua profundizaron sus rasgos autoritarios”
Daniel Zovatto
 

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Los regímenes totalitarios de Cuba, Venezuela y Nicaragua aumentaron la represión y sus rasgos autoritarios en medio del contexto de la pandemia por el coronavirus.

Daniel Zovatto, Director Regional del Instituto Internacional para la Democracia y Asistencia Electoral (IDEA Internacional) para América y el Caribe, reflexionó al respecto en un artículo que replicó el diario nicaragüense El Confidencial.

Según el politólogo en el marco del año que culmina varios países latinoamericanos retrocedieron en cuestiones relativas a los Derechos Humanos y los regímenes de “Cuba, Venezuela y Nicaragua profundizaron sus rasgos autoritarios”

El texto titulado La pandemia y la democracia en América Latina expone que uno de los hallazgos fundamentales del informe sobre América Latina del Global State of Democracy (GSoD), publicado en IDEA Internacional el 7 de diciembre, fue la erosión de a calidad de las democracias en América Latina, más de la mitad de los países democráticos del continente retrocedieron en materia de derechos humanos.

“El uso generalizado de los estados de excepción es otra tendencia preocupante. Doce gobiernos democráticos implementaron medidas de emergencia que fueron ilegales, desproporcionadas, indefinidas o innecesarias. Eso produjo una restricción de derechos fundamentales, campañas oficiales de desinformación y serias limitaciones al ejercicio de la libertad de expresión y presiones indebidas sobre medios y periodistas”, señaló el jurista.

Zovatto, como experto en elecciones y democracia, concluyó su análisis con la mira puesta en el nuevo año:

“El año próximo será también complejo y desafiante para la democracia latinoamericana. Según el reciente informe de riesgo político del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad Católica de Chile, cuatro de los principales desafíos de cara al año próximo son: 1) la incapacidad de los Estados de dar respuesta oportuna y eficaz a las crecientes demandas ciudadanas; 2) la posibilidad de que haya una nueva ola de protestas sociales violentas; y 3) la corrupción, violencia y narcotráfico; y 4) un mayor apoyo a líderes populistas y autoritarios.

En una región marcada por el malestar ciudadano, la pobreza, la desigualdad y el desempleo, la violencia y la corrupción, el inicio de un nuevo súper ciclo electoral coloca a América Latina en una coyuntura estratégica: elegir líderes competentes y responsables que den respuestas oportunas, efectivas y democráticas a las demandas ciudadanas o abrir las puertas para una nueva ola de retórica y propuestas populistas o autoritarias. Es mucho lo que está en juego”.

En Cuba, el régimen ha intensificado la represión en contra de varios actores de la sociedad civil cubana. La crisis devenida del sistema social imperante en la Isla se acentúo con la llegada de la pandemia y las muestras de descontento ciudadano aumentaron en el año que casi culmina.

En su afán por controlar e invisibilizar las muestras de oposición, disidencia e inconformidad, la dictadura ha empleado como pretexto las medidas de aislamiento social o prevención a las que obliga la contingencia sanitaria para mantener su invariable acoso sobre opositores, activistas y periodistas independientes.

Las modalidades de represión en 2020 han sido idénticas a las de periodos anteriores, pero diferenciadas en cuanto a su duración, constancia y desparpajo. Ante el incremento de las protestas y el caldeo de los ánimos ciudadanos, los órganos represivos se han visto forzados a realizar sus acciones de manera más evidente y burda, sin amparo legal alguno como casi siempre, lo que supone para ellos y el régimen que apuntalan un escenario más desafiante en tanto cada vez la dificultad para esconder la naturaleza dictatorial del sistema es mayor.