A cinco años de su muerte los cubanos recuerdan a la actriz Alina Rodríguez
Alina Rodríguez falleció un día como hoy hace 5 años. La reconocida actriz ha sido recordada por amigos y diversos medios que rememoran su magistral paso por el cine y la televisión en Cuba, y su carismática personalidad
Fotograma de la película Conducta, de Ernesto Daranas. Actriz Alina Rodríguez.
 

La actriz Alina Rodríguez, uno de los grandes nombres de la actuación en Cuba,  falleció un día como hoy hace 5 años. A un lustro de su fallecimiento, a los 63 años, ha sido recordada por amigos y diversos medios que rememoran no solo su magistral paso por el cine y la televisión en el país, sino su personalidad carismática y afable que la convirtió en una persona muy querida dentro del mundo cinematográfico.

El último papel que interpretó en el cine fue en la película Conducta, de Ernesto Daranas, estrenada en 2014. En esa cinta volvió a dar cátedra de actuación  situándose en la piel de una maestra, de nombre Carmela, que, pese a las incomprensiones, los dogmas y las dificultades del entorno, no cejó en el empeño de prestigiar  su profesión y ayudar a encaminarse en la vida a alumnos marcados por la pobreza, la violencia  y los traumáticos conflictos de su contexto.

En ese filme, Alina expuso todas sus grandes cualidades como artista y recibió importantes premios como mejor actriz en festivales internacionales.

Nacida en La Habana el 4 de octubre de 1951, trabajó en el cine, el teatro y la televisión durante más de tres décadas. En el cine participó en recordadas películas como la comedia Lista de Espera, de Juan Carlos Tabío.

Además, dio muestras de su talento actoral en cintas como María Antonia (1990), de Sergio Giral, Chamaco, de Juan Carlos Cremata con guion de Abel González Melo y el propio Cremata.

También compartió el reparto del filme Fábula, de Lester Hamlet y el Premio Flaco, en el que volvió a ponerse bajo la dirección de Cremata y de la cinta panameña Sal si puedes.

Su papel de Justa  en la telenovela cubana Tierra Brava marcó un hito en la televisión cubana y conllevó a que muchos cubanos la identificaron por esa actuación a lo largo de toda su vida.

En el teatro trabajó junto al director Héctor Quintero en la obra Contigo, pan y cebolla, que luego fue llevada al cine por Cremata, uno de los directores con los que más estableció vínculos profesionales.

La actriz siempre obtuvo un gran respaldo de la crítica cinematográfica y el público. Sus actuaciones fueron reconocidas por la entrega que mostraba en cada película y sus convincentes desempeños. 

Cuando murió a causa del cáncer sus colegas le dedicaron profusos elogios en los que hacían patente toda la admiración que sentían hacia la actriz.

Uno de ellos, el actor Enrique Molina, dijo que “tendremos a Alina  Rodríguez para toda la vida” cuando sus cenizas fueron esparcidas  en el mar.

Y hoy, a cinco años de su muerte,  sus palabras siguen cobrando más sentido que  nunca.