La recarga de celulares y la moneda nacional

Con la última promoción de ETECSA, se cierra un ciclo de especulaciones en torno al fin de la doble moneda en la isla.
Cuba recarga de celulares
 

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Con la última promoción telefónica de este año, anunciada por ETECSA, se cierra un ciclo de especulaciones en torno al fin de la doble moneda en el territorio nacional.

Indiferente el consorcio a subterfugios creados por la ilegalidad socialista, a los que acude la población necesitada de las carísimas recargas mensuales, la promoción oficial del sitio se mantiene en CUC, aunque nadie jamás haya conseguido que le acepten hacerlo legalmente, aportando la codiciada moneda extranjera en ningún buró estatal del país.

Aunque el Gobierno/Estado/Partido tampoco haya promulgado noticia sobre el particular, se pueden constatar los niveles de inseguridad creados en cuanto a disposiciones y actitudes de individuos independientes proclamados “recargadores piratas de la telefonía móvil” y/o cuentapropistas distribuidores del "paquete semanal", que ya comenzaron a cobrar 25 pesos por el servicio, en lugar del habitual CUC.

Por cierto, el plazo para el vencimiento del bono que asciende a 40 pesos en vez de los 30 de siempre, termina el 2 de enero del 2020, “celebrando el aniversario de otra entrada victoriosa” (de divisas) en plan de navideño aguinaldo.

Mediante mensajes personalizados a sus clientes fijos, los recargadores conectados “con el más allá” (entiéndase alguien que mantiene una contraparte representativa del negocio en los muchos exilios donde residen cubanos, y además les alcancen los tentáculos del monopolio castrista para permitirles operar evasivas transacciones) han resuelto cambiar “de palo pa’ rumba” en cuanto a los cobros dentro de la isla, y este fin de semana han informado que “no haremos más recargas en CUC, sino en simples pesos cubanos”. Consecuencia del pánico extendido a que el vigente CUC continúe perdiendo valor y se alguna vez se extinga.

La dicotomía entre lo que es “cubano” o no, como remanente de un período especialmente trágico para la economía del país, desde la época noventona de voluntarismos erráticos y decisiones desesperadas, en que Fidel Castro decidió introducir una tercera moneda para “neutralizar” la oprobiosa usurpación de la moneda estadounidense en la vida cubana que él mismo autorizó, pero sin calcular que tal medida le restaría honra a nuestro insular y pobre José Martí y Pérez, degradándolo hasta volverlo 150 veces inferior en su insigne denominación de a un peso, frente al enemigo caracterizado en otro gran patriota continental: George Washington; guán-dólar.

Equilibrado después en 25 veces el apabullante desafuero, a partir del 2004 en que el Banco Central de Cuba, por decreto ministerial, “sacó a Washington de circulación”, no se había suscitado corretaje popular más grande que el de ahora frente a las casas de cambio (CADECA), ante la incertidumbre por la implementación súbita de lo anunciado 14 años atrás entre los lineamientos políticos del Partido Comunista, el que lidera todavía Raúl Castro, y al que el vulgo cualifica como el que en cada “línea-miento”.

De estos trasiegos ya ha habido antes “múltiples ediciones”. La falta de transparencias del régimen que lo mismo deja saber “que ahora sí", que “vamos a subir todos los salarios de nuestros compatriotas” son las responsables.

Las recientes medidas que retoman al dólar virtual para compras de la pacotilla en tiendas volátiles junto a otras divisas foráneas, no ha hecho más que acrecentar esa zozobra, devenida aparente certeza. 

De cualquier manera, los cubanos tendrán que cambiar corriendo las remesas enviadas este fin de año a través de Western Union, a menos que esas casas cómplices empiecen a liquidar directamente a sus clientes en los otrora cuasi inservibles CUP.