Sacerdote camagüeyano define “falta de libertad” como “la peor pobreza” de los cubanos

El padre Bladimir Navarro, de la archidiócesis de Camagüey, afirmó también que el pueblo sobrevive entre la miseria económica y “la miseria del miedo, de la emigración".
Padre Navarro junto a feligreses. Foto: Facebook
 

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El padre Bladimir Navarro, de la archidiócesis de Camagüey, definió “la falta de libertad” como “la peor pobreza” del pueblo cubano, que está sobreviviendo entre la miseria económica y “la miseria del miedo, de la emigración, de la falta de valores”.

En entrevista radial para un programa de Radio María España, Navarro afirmó que “es cierto que el pueblo de Cuba está pasando hambre y muchísimas necesidades” y que resulta “muy triste” ver cómo ancianos venden sus pertenencias en las calles para “conseguir lo mínimo para poder comprar algo de comer”.

Es muy triste también “ver las largas colas en los comercios”. “Otro tema urgente es la falta de medicamentos, no se puede conseguir ni un paracetamol ni un ibuprofeno, por supuesto no hay tampoco antibióticos”, dijo el padre en la entrevista, según reportó el medio eclesiástico español infoCatólica.

Para Navarro, la situación en la isla después de las protestas antigubernamentales del 11 de julio de 2021 (11J) se ha agravado porque “la dictadura comunista cubana tiene miedo de perder el poder” y ha aprobado “nuevas leyes que son para perpetuar su ideología marxista”.

“La inflación ha aumentado enormemente y asistimos al deterioro de la sociedad cubana, a costa de que los líderes vivan muy bien”. “Estamos viendo que muchas casas se están derrumbando en todo el país, mientras se construyen hoteles nuevos en La Habana. Si ahora además alzas la voz y dices la verdad, van contra ti, te difaman. Han aumentado las penas de cárcel”, detalló.

El sacerdote considera que las necesidades económicas, a pesar de ser muchas y crecientes, son secundarias ante la mayor necesidad, que es la de “ser libres y que se respete su dignidad”.

El régimen no está dispuesto a satisfacer esa necesidad, y muestra de ello es la oleada represiva que desplegó tras el 11J y se mantiene hasta hoy, con amenazas a activistas, periodistas independientes y opositores para que no salgan a las calles en el aniversario de la histórica jornada.

Tal represión, a juicio del religioso, causa un daño humano y antropológico “enorme” al pueblo de Cuba.

“¿Por qué por pensar diferente o pensar algo distinto al régimen comunista cubano tienes que ser una escoria, un gusano, un enemigo? Esto es un peligro no solo para Cuba, también para otras partes de América, de Europa y del mundo. El marxismo va contra la familia, va a destruir la libertad y la dignidad del ser humano”, sentenció.