#Decreto349: un cerco con espinas a la Bienal de La Habana
Se acerca otra Bienal de La Habana y el cerco del Decreto 349 comienza a mostrar sus espinas afiladas. Dentro de la Seguridad del Estado, todo. Fuera de la Seguridad del Estado, nada. No coopere con el artista cubano, porque le puede ir mal, muy mal.
Nonardo Perea/ Foto: ADN Cuba

 

Se acerca otra Bienal de La Habana y el cerco del Decreto 349 comienza a mostrar sus espinas afiladas. Dentro de la Seguridad del Estado, todo. Fuera de la Seguridad del Estado, nada. No coopere con el artista cubano, porque le puede ir mal, muy mal.

Las fuerzas al servicio del gobierno de Miguel Díaz-Canel se movilizan. No duermen, nunca duermen, y por eso no sueñan. Ya está casi ahí, al doblar la esquina la 13ª Bienal de La Habana (y el número 13 es Pavo real en la charada, pero es también un número de pésimos augurios), que las autoridades culturales promocionan como “el mayor evento de las artes visuales de Cuba”, se celebrará del 12 de abril al 12 de mayo de 2019. Pero desde ya, o desde mucho antes, el poder ha comenzado a aplicar, sordamente la presión de sus tentáculos para todo creador “no reconocido por alguna institución oficial¨.

En Cuba hay que tener permiso para ser artista, para pintar, para esculpir, para mostrar, para convidar al sueño y a la hermosura. Y esos permisos pasan por el buen comportamiento. Eres confiable o no eres confiable, eres rebelde o dócil. Eres o no eres.

Es preferible que seas menos artista y más sumiso para evitar las mordidas de estos ejemplares de doberman, de finísimo olfato y ningún cerebro, solo con una glándula que tiene grabada la orden de ladrar y morder todo lo que resulte desconocido y amenazador.

Vuelve la Seguridad del Estado con su hermanito menor, la policía nacional reaccionaria, y sus colaboradores del Ministerio de Cultura, a cerrar filas, a despertar la anaconda que intentará asfixiar toda manifestación artística no autorizada. Drácula se pone los colmillos del Decreto 349, como hace unos pocos años utilizaron la Ley Mordaza, y arremeten contra toda manifestación paralela o espontánea.

Los métodos hoy son otros, pero también los mismos: la presión, la amenaza, el rumor, la advertencia, la detención, la desinformación, la suplantación y la prohibición directa. En definitiva, en Cuba, todos los caminos conducen al miedo.

Es la vieja receta del tema musical Burundanga, cuya letra dice: “Songo le dio a Borondongo, Borondongo le dio a Bernabé, Bernabé le pegó a Kuchilanga, le dio Burundanga, que jincha los pies”. Y así los creadores no saben muchas veces de dónde les va a llegar la burundanga, ni qué rama del poder intentó “jincharles los pies” para que no avanzaran, para que no anduvieran solos y perdidos por el mundo peligroso del arte.

La Seguridad del Estado cubana ha destapado todos los frascos que contienen Burundanga, porque no quieren opiniones distintas a las que dicta el régimen, ni críticas, ni señalamientos, ni a nadie que pudiera llamar la atención del mundo sobre la dictadura ahora que La Habana se llenará de extranjeros.

Los tornillos del Decreto 349 ya están aceitados. Sólo falta cerrarlos con mano dura, aunque se ahoguen el arte y los artistas del país que nunca han dicho, ni dirán, lemas y consignas.