Tragedia en Guayaquil por coronavirus: muertos en las calles de la ciudad ecuatoriana
La ciudad de Guayaquil, en Ecuador, es capital de una provincia que tiene más casos y fallecidos que países enteros. Los servicios funerarios están desbordados.
Cadáver en plena calle de la ciudad. Foto: Reuters

La tragedia del coronavirus en América Latina ha tomado dimensiones mayúsculas en la ciudad ecuatoriana de Guayaquil. Según cifras oficiales, 60 de las 93 muertes por coronavirus en Ecuador se produjeron en la provincia de Guayas, a la que pertenece esta famosa ciudad costera de Guayaquil, aunque se sospecha que los fallecidos por la COVID-19 podrían ser muchos más.

Espanta saber que los números fatales de la provincia son mayores que los de países enteros también afectados por la pandemia. Los servicios funerarios de la urbe se encuentran desbordados, al punto que la alcaldesa ha denunciado que no están retirando los cadáveres que se quedan hasta por días en las calles y veredas.

“Mi tío murió el 28 de marzo y nadie viene a ayudarnos. Vivimos al noroeste de la ciudad. Los hospitales le decían que no tenían camillas y falleció en casa. Nosotros llamamos al 911 y nos pidieron paciencia. El cuerpo sigue ahí en la cama donde falleció, porque nadie lo puede tocar ni nada de esas cosas”, contó a BBC Jésica Castañeda.

Otra joven relató que su padre murió en sus brazos y estuvo 24 horas en la casa. “Nunca le hicieron la prueba del coronavirus, solo nos decían que nos podían agendar una cita y que tome paracetamol. Tuvimos que retirar el cuerpo por medio de particulares porque no tuvimos respuesta del Estado”.

Guayaquil es una de las ciudades del mundo más castigadas por el coronavirus per cápita. La difícil situación de la provincia que rige esta ciudad, ha llevado al gobierno de Lenín Moreno a poner en marcha esta semana una Fuerza de Tarea Conjunta, y coordinar la recolección general de cadáveres.

Según Jorge Wated, jefe de esa Fuerza, en estos momentos la presencia de cadáveres en las viviendas “está relacionada con la poca capacidad que tienen las funerarias de la ciudad de dar sus servicios mortuorios en conexión con los camposantos de Guayaquil”.

A las funerarias desbordadas de trabajo, se sumaron otras, generalmente pequeñas, que se niegan a seguir los procesos por temor a contagios al desconocer la causa del fallecimiento.

Las labores de recogida y los trámites de defunción son extremadamente difíciles, también porque se decretó toque de queda en todo el país durante quince horas, a partir de las 14.00 hora local.

Según informa EFE, con la nueva Fuerza de Tarea se busca facilitar la realización de trámites, evitar que personas salgan a las calles y entregar los documentos en el hogar en caso de que la gente desee enterrar por cuenta propia a sus muertos.

El dolor se ha duplicado por la imposibilidad de enterrar a muchas personas que han fallecido en sus hogares, donde han permanecido durante días.

La crisis ha enfrentado a la alcaldesa de Guayaquil con el gobierno nacional de Lenín Moreno, muy criticado por su gestión.

"¿Qué está pasando en el sistema de salud pública del país? No retiran a los muertos de las casas, los dejan en las veredas, caen frente a hospitales, nadie los quiere ir a recoger”, alertaba el fin de semana la alcaldesa de Guayaquil, Cynthia Viteri, desde el aislamiento en su casa por ser una de las contagiadas de coronavirus.

Respaldó de esta manera los reclamos ciudadanos para que las autoridades levanten los cadáveres de los domicilios, mientras otros ecuatorianos, ruegan que les entreguen los cuerpos de sus familiares fallecidos en hospitales hace días.

“Los casos que nos reportan, sobre todo en redes sociales, nos han informado eso, de que han estado cuatro días, cinco días esperando (para el levantamiento de cadáveres)”, comentó Wated.

Sin embargo, mencionó que recientemente circuló en redes sociales el vídeo del cuerpo de un anciano que falleció “por muerte natural” y que la gente lo colocó en la calle.

Ciertamente, la situación no afecta solamente a los muertos por el virus. Wendy Noboa, quien vive en el norte de Guayaquil, cerca de la terminal de autobuses, cuenta la historia de su vecino Gorky Pazmiño, quien murió el domingo 29 de marzo:

“Él se cayó y del golpe en la cabeza murió. Yo llamé al 911 y nunca vinieron. Él vivía con su papá, que tiene más de 96 años, por eso mi angustia. Permaneció en el piso todo un día, hasta que vinieron familiares con la caja para sepultarlo, pero no había médico que firmara el certificado de defunción”, dijo a BBC.

El comandante de la Armada Nacional, Darwin Jarrín, quien asumió el 30 de marzo la coordinación militar y policial para la provincia del Guayas, indicó a BBC News Mundo que este jueves 2 de abril, a más tardar, estarán enterrados todos los fallecidos en Guayaquil.

Será difícil cumplir esa promesa, teniendo en cuenta que la semana anterior fueron recogidos más de 300 cadáveres en distintos domicilios por la policía ecuatoriana.

El médico Ernesto Torres cree que la tragedia debe entenderse como un tema de salud pública, esto "rebasa el ámbito de la medicina porque tiene que ver con políticas de Estado y del interés real de los gobiernos en la salud de su población".

Para este experto en salud pública, en esta crisis se les ha dado demasiada importancia a los hospitales y no se ha trabajado a nivel comunitario.

La situación del coronavirus en Ecuador, donde hubo recientes protestas antigubernamentales, amenaza con extenderse en imprevisibles consecuencias. En las últimas horas, la Revista Vistazo informó que en la noche del 30 de marzo circuló un video con un grupo de personas en el suroeste de Guayaquil, quemando llantas para reclamar el retiro de un cadáver.

"Incluso, los moradores habrían amenazado con quemar el cuerpo del fallecido, en señal de protesta", informaron en la triste noticia.