Ancianos prefieren quedarse en favelas y no aislarse en hoteles en Río de Janeiro

Personas de la tercera edad en favelas de Río de Janeiro rechazan ser llevados a aislamiento en hoteles
La favela Rocinha, en Río de Janeiro. Efe
 

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Los ancianos que viven en las favelas de la ciudad brasileña de Río de Janeiro, uno de los grupos de mayor riesgo en la actual crisis sanitaria generada por el coronavirus, se resisten a aceptar la invitación de la alcaldía de resguardarse temporalmente en hoteles con todos los gastos pagos.

La iniciativa lanzada hace dos semanas por la alcaldía de Río de ofrecer 1.000 cupos en hoteles a personas de más de 60 años residentes en favelas tan sólo había sido aceptada por 27 personas hasta este jueves, informaron a Efe voceros de la Secretaría municipal de Asistencia Social y Derechos Humanos.

El alcalde de Río, Marcelo Crivella, dijo que los adultos mayores al parecer prefieren permanecer en las favelas junto a sus familias pese al riesgo de contraer el COVID-19.

Crivella volvió a extender la invitación este jueves en un intento de reducir el número de personas en riesgo en Río de Janeiro, una ciudad en la que el 22,03 % de sus 6,3 millones de habitantes vive en favelas, es decir 1,4 millones de personas.

"Les pido a las familias que reconsideren nuestra propuesta y protejan a sus ancianos. Son hoteles excelentes. Las habitaciones tienen aire acondicionado, baño privado, televisión con centenas de canales, internet banda ancha… Estoy seguro de que les gustará", afirmó el alcalde.

 

 

"Además de todas las comodidades de un hotel y de la alimentación y lavandería, hemos adoptado todas las medidas para garantizar el aislamiento frente a enfermedades y montamos equipos con psicólogos, asistentes sociales y otros profesionales para ofrecerle ayuda a los huéspedes 24 horas al día", dijo a Efe un vocero de la Secretaría de Asistencia Social.

La resistencia de los ancianos es atribuida a diferentes factores, como la negativa a abandonar sus familias, ya que no pueden ir con acompañantes; la falta de convencimiento de que están en riesgo; el temor a no poder ir al banco a cobrar sus pensiones, entre otras.

La alcaldía teme que el COVID-19 pueda expandirse sin control en las favelas debido a la alta densidad de población en estas barriadas que tienen históricas y graves deficiencias sanitarias.

Esos temores encendieron una alerta el miércoles, cuando la alcaldía confirmó las seis primeras muertes por coronavirus en favelas, entre ellas dos personas de más de 60 años en Rocinha, una barriada con 69.161 habitantes en solo 865.032 metros cuadrados.

A nivel nacional, Brasil reporta ya 18.145 infectados y 954 fallecidos, según la universidad Johns Hopkins.

(Con información de Efe)