Venezolanos son los braceros que necesitaba Colombia para la recolección del café

Alrededor de nueve de cada diez recolectores de café en Colombia son venezolanos, una actividad agrícola que ha dado cabida a esta población migrante que ha dejado su turbulenta Venezuela, sumida en una aguda crisis, informó este jueves el portal digital El Pitazo.

Esas cifras, aunque no oficiales, fueron reveladas por productores en el marco de Congreso Nacional de Cafeteros, que tiene lugar en Bogotá.

“Hay un contingente grande de venezolanos que le ha dado la mano a la recolección de café y hay lo que llamo un gana-gana, ya que podemos apoyar en el sector cafetalero a los venezolanos que vienen con una mano adelante y otra atrás, y al productor se la ha facilitado conseguir recolectores”, dijo Roberto Vélez, gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, en entrevista con Radio Caracol.

La participación de venezolanos en actividades de recolección del grano, ha sido bien recibida por el sector, uno de los más tradicionales e importantes en Colombia, sobre todo cuando se calcula que la presente cosecha dará cifras positivas.

 

 

“Estos altos niveles de productividad han permitido que, a noviembre, la producción de café de Colombia, mayor productor mundial de café arábigo suave lavado, alcance 14,3 millones de sacos de 60 kg en los últimos 12 meses”, destaca la Federación Nacional de Cafeteros mediante una nota de prensa.

Esa producción representa 4% más frente a los 13,8 millones de sacos del mismo periodo anterior, lo que arroja un valor de la cosecha que supera $6,5 billones.

El reporte de El Pitazo señala que detrás de esta muy buena cosecha está la población venezolana que ha llegado a trabajar a las fincas cafetaleras colombianas, una mano de obra joven que hacía falta en este sector, reconocen los caficultores.

Por años el sector se había quejado por la falta de trabajadores jóvenes para recoger la cosecha, hecho que se había convertido “en el gran cuello de botella de esta industria”, se quejaba Vélez a la revista Semana en 2016.

Entonces, atribuía la escasez de mano de obra para las labores agrícolas al desplazamiento de los trabajadores a las urbes en busca de mejores oportunidades y a la violencia de las últimas décadas en Colombia.

 

 

Con el auge del café en los años 70 y 80, otros productores achacaban parte de esta migración a la mejora del ingreso de las familias, cuyos hijos, ahora con acceso a una mejor educación, se dedicaron a otros trabajos, en lugar de ser recolectores, una tarea considerada dura, añadió el reporte del portal digital.

Añadió que la presencia de los venezolanos en la recolección de café desde marzo de 2017, en el inicio de la cosecha del grano, se percibe en los municipios cafeteros del sur del Tolima como Rioblanco, Chaparral, Planadas, Ortega y Ataco.

Señala además que muchos de ellos llegan a las zonas rurales de Colombia sin experiencia en labores del campo, “pero son una mano de obra joven en un sector al que le hace falta”.

Algunas cifras del sector señalan que entre 200 y 300 venezolanos trabajaban en fincas cafeteras en el sur del Tolima.