Tuitero cuenta las torturas a las que fue sometido por el régimen chavista

Caracas, 18 oct (ADN CUBA).- Tras casi año y medio preso en las celdas del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), el tuitero y aficionado a la aviación Pedro Jaimes fue excarcelado ayer jueves y contó a un medio venezolano sobre las torturas físicas y sicológicas a las que fue sometido por agentes chavistas.

Su pecado: haber revelado la ruta del avión presidencial.

El medio digital Crónica Uno publicó este viernes un extenso reportaje sobre el calvario por el que pasó Jaimes mientras estuvo encerrado en las mazmorras del servicio de inteligencia, cuya sede es conocido por la población como El Helicoide, en Caracas, “el mayor centro de tortura de Venezuela”, como lo calificó la BBC en un reportaje a principios de año.

Jaimes figuró en la lista de las 14 personas excarceladas ayer jueves por la Comisión de la Verdad de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), detalló Crónica Uno.

Fue detenido el 10 de mayo de 2018 por el Sebin. Siete días después de publicar en su cuenta de la red social Twitter @AereoMeteo la ruta del avión presidencial, aparecieron los funcionarios en su casa, ubicada en Carrizal, estado Miranda, y se lo llevaron sin orden de detención.

El medio digital acotó que el tuitero fue víctima de desaparición forzada durante 35 días. Sus familiares desconocían su paradero hasta que el gobierno de Nicolás Maduro reveló que se encontraba en El Helicoide.

 

 

El día de su liberación, dijo: “esta noche (jueves) no duermo. Quiero ver el atardecer y el amanecer, porque tengo más de un año que no lo veo”.

La Fiscalía Primera de Los Teques lo acusó por los delitos de espionaje informático, revelación de secretos militares e interferencia en la operatividad de la aeronáutica civil.

Sin embargo, el equipo de abogados de Espacio Público aseguró que esta es una información pública y accesible para cualquier persona, por lo tanto no constituye delito alguno.

Jaimes obtuvo esta información a través del portal web Flight Radar 24, que muestra datos reales sobre el tráfico aéreo alrededor del mundo y se obtienen detalles como la posición del avión, la altitud, el rumbo y la velocidad.

Su defensa exige al Estado que se le otorgue libertad plena, pues tendrá medidas cautelares que aún este jueves desconocían.

También piden que cumplan con su obligación de reparación, brindándole asistencia médica integral y declarando públicamente que su detención fue arbitraria. Se lo llevaron sin orden de captura.

Durante tres meses durmió encima de un escritorio y sus almohadas eran unas botas. Fue víctima de tortura física y psicológica por los efectivos de El Helicoide.

“Me golpearon con un racimo de plátanos verdes, supongo que del Zulia que son los más grandes, aun cuando sabían que yo estaba lesionado en las costillas. Me decían que me iban a violar con un palo que tenían ahí. Fueron momentos sumamente duros y difíciles”, detalló.

 

 

“Estar preso es lo peor que hay, no se lo deseo a nadie, es un aislamiento aunque estés con 40 personas más. Cuando te acuestas en la noche es terrible. Cuando te despiertas, abres los ojos y ves el techo y esa litera te baja el ánimo”, narró.

Pese a esto la mañana de su excarcelación lo obligaron a grabar un video en el cual aseguraban que le respetaron sus derechos humanos.

“Yo perdía esperanzas de todo. Las torturas fueron bastante sádicas, me torturaron para quitarme las claves, yo se las daba, pero por brutalidad de ellos que no ponían las mayúsculas y minúsculas no podían entrar”, reveló el reportaje, firmado por la periodista Johana Marra, con fotografías de Luis Morillo.

Dos meses después de la detención, las condiciones de higiene en la celda donde estaba le dejaron un absceso en la pierna y la aparición de un herpes en los labios.

En prisión no contaban con servicio de agua, por lo que debían cancelar cisternas. La última que pagaron los detenidos costó 40 dólares.

La alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, documentó en sus informes los casos de torturas a manos de funcionarios de seguridad del Estado, las condiciones de reclusión y, entre otros aspectos, la situación de los presos políticos.

Una vez en libertad el tuitero no se detendrá. Continuará “su lucha” sin miedo, aunque vivió 17 meses de pesadilla por su injusta detención, subrayó Crónica Uno.