Trump y Maduro confirman diálogo; Cabello lo niega

Mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el gobernante socialista de Venezuela, Nicolás Maduro, confirmaban el martes las conversaciones secretas entre sus gobiernos, un jugador clave en el panorama venezolano parecía haber quedado al margen: la oposición.

Las declaraciones de ambos mandatarios revelaron que funcionarios de alto nivel de sus respectivos gobiernos se reunieron para tratar de solucionar la profunda crisis que asola a la nación sudamericana.

Pero ninguno mencionó al líder opositor, Juan Guaidó, a quien Washington y más de 50 países reconocen como presidente legítimo de Venezuela.

Michael Shifter, presidente del centro de estudios Dialogo Interamericano, dijo que la implicación de Estados Unidos podría ser clave para romper un bloqueo de meses, aunque el gobierno de Trump debería tener cuidado para no sobrepasar los delicados límites que hay en juego.

“Estados Unidos no solo tiene una oportunidad, sino también una responsabilidad, de utilizar la influencia que tiene para tratar de avanzar en la posición de la oposición y tratar de llegar a un acuerdo”, apuntó. “Se extralimita cuando se mueve en direcciones que claramente no están alineadas con lo que Guaidó respalda”.

Guaidó no abordó directamente el martes los contactos de alto nivel entre Washington y Caracas, pero dijo que desde principios de año trabaja para una transición pacífica. Se espera que haga declaraciones hoy miércoles.

Las tensiones entre Estados Unidos y Venezuela aumentaron desde principios de año cuando Guaidó, que es el presidente de la Asamblea Nacional controlada por la oposición, declaró que la Constitución le daba poderes presidenciales porque la reelección de Maduro el año pasado fue fraudulenta. Pero a pesar de su amplio apoyo internacional, Guaidó no ha podido mermar el poder de Maduro, en especial sobre el ejército.

The Associated Press reportó durante el fin de semana que Estados Unidos estableció contacto secreto con el líder de partido socialista, Diosdado Cabello, mientras allegados a Maduro buscan garantías de que no serán enjuiciados por presuntos delitos si ceden a las demandas cada vez mayores de que líder abandone el poder.

Respondiendo a preguntas de reporteros el martes, Trump confirmó que su gobierno dialoga con “varios representantes” de Caracas pero se negó a confirmar si la Casa Blanca mantiene contactos directos con Cabello.

En un acto televisado para todo el país horas más tarde, Maduro dijo que los contactos entre representantes de los dos ejecutivos se establecieron “hace varios meses”. Las reuniones se celebraron en lugares secretos y contaron con su “autorización expresa”, agregó.

El líder socialista dijo además que está listo para reunirse con el propio Trump para normalizar las relaciones, una oferta que ya realizó en el pasado.

Un funcionario estadounidense dijo en días pasados a la AP que la meta no es promover a Cabello como reemplazo de Maduro, sino aumentar la presión sobre Caracas alimentando disputas que en opinión de Estados Unidos podrían estar ocurriendo entre diferentes sectores del partido gobernante.

La revelación de Maduro se contradice con lo manifestado el lunes en Caracas por Cabello. En el marco de un acto también en La Guaira, el presidente de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) chavista fue consultado sobre esta información por un periodista de la agencia The Associated Press (AP), la que divulgó la información el lunes. "No me pidas que yo te confirme lo que tú publicaste contra mí, o de mí o tu agencia. No me pidas porque eso no es sano (…) Se ve como que la agencia quiere que yo legitime lo que sacó. [Es] una mentira, una manipulación".

El jerarca chavista remarcó que sólo se reuniría con Estados Unidos bajo la condición de que fuera autorizado por el presidente y que le permitieran hablar en nombre de Venezuela y no para sus propios intereses, y se refirió a las sanciones en su contra. "Hablaría por Venezuela, por mi patria. Pero no voy a poner el tema de Diosdado Cabello por delante de nada. Porque eso es lo que ellos creen, que uno anda pidiendo clemencia para que le quiten las sanciones. Con mis sanciones pueden agarrarlas y hacer con ellas lo que quieran".

Shifter y otros analistas creen que cualquier comunicación entre Washington y Caracas es un signo positivo, pero destacaron que está por ver cuál es su contenido exacto y cómo de cerca están de hallar una solución.

“No está claro si podrán alcanzar realmente un acuerdo”, apuntó.

Este avance se produce semanas después de que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió nuevas sanciones contra el ejecutivo venezolano que podrían afectar incluso a las empresas extranjeras que hagan negocios con el gobierno de Maduro.

(Con información de AP)