Maduro enfrenta otro golpe con la sanción a la petrolera rusa Rosneft
El documento oficial del Departamento del Tesoro indicó que las medidas afectan a la empresa Rosneft Trading S.A. (una filial de la petrolera estatal rusa Rosneft) y a su presidente, Didier Casimiro
EE. UU. impuso sanciones a una filial de la petrolera rusa Rosneft. Foto: Internet
 

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Este 18 de febrero, nuevamente, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos impuso sanciones para afectar a la administración de Nicolás Maduro en Venezuela.

En esta oportunidad las medidas cayeron sobre una filial suiza de la petrolera rusa Rosneft por sus vínculos con el gobierno venezolano.

"Rosneft Trading S.A. y su presidente negociaron la venta y transporte de crudo venezolano. Estados Unidos está decidido a prevenir el saqueo de la riqueza petrolera de Venezuela por el régimen corrupto de Maduro", dijo en un comunicado el secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Steven T. Mnuchin.

El documento oficial indicó que las medidas afectan a la empresa Rosneft Trading S.A. (una filial de la petrolera estatal rusa Rosneft) y a su presidente, Didier Casimiro.

Luego de hacerse público estas nuevas sanciones, el presidente interino de Venezuela, reconocido por más de 60 países, Juan Guaidó manifestó su satisfacción a través de su cuenta de Twitter: “Ha sido sancionada la petrolera rusa Rosneft Trading S.A. por ser cómplice de la dictadura. ¡Esta noticia es una victoria! Quien apoye al dictador, sea quien sea, venga de donde venga, deberá asumir las consecuencias. Serán bienvenidos quienes colaboren con la democracia”.

 

 

Rusia es, junto a China, uno de los dos principales aliados económicos de la administración de Maduro. Estos dos países son los mayores acreedores de la deuda externa venezolana, estimada en 140.000 millones de dólares.

 

EE. UU. DIO EL PRIMER GOLPE EN ABRIL DE 2019

 

Estas no son las primeras sanciones realizadas por el gobierno de los Estados Unidos para afectar al mercado petrolero de Venezuela, pues el país suramericano depende altamente de la producción de crudo, de cuya exportación proceden más de 9 de cada 10 dólares que ingresan al país.

El 29 de abril de 2019  el Gobierno de los Estados Unidos prohibió la importación de petróleo venezolano por parte de entidades que hacen vida en ese país.

“A partir del lunes 29 de abril, se sancionará a los individuos en EE.UU. que compren petróleo o —productos derivados— a Petróleos de Venezuela, la empresa estatal venezolana”, decía la misiva.

En esa oportunidad el Gobierno de Donald Trump indicó que con esta sanción lo que buscaba era ejercer presión contra Maduro y así “minimizar su recibo de ingresos de Estados Unidos y salvaguardar el sistema financiero estadounidense”, como afirmó en su momento Sandra Oudkirk, funcionaria del Departamento de Estado.

 

 

Las medidas implicaron la congelación de los activos que tiene PDVSA en los Estados Unidos, estimados en unos US$7.000 millones, así como de los ingresos que se produjeran por la venta de petróleo, lo que finalmente se tradujo en la paralización de las ventas de petróleo venezolano hacia ese país.

Después de las primeras sanciones petroleras del Gobierno estadounidense, la producción de crudo en Venezuela cayó, según datos de PDVSA, en 184.000 barriles por día entre agosto y septiembre hasta llegar a los 749.000 barriles. Según números de la OPEP, la caída fue de 644.000 barriles por día.

Antes de la aplicación de las sanciones, la producción de petróleo de Venezuela ya estaba en declive por la escasez de personal y la falta de mantenimiento de equipos de extracción de crudo, como mencionan especialistas en el tema.

Esa realidad se vio reflejada en cifras que hizo públicas el Banco Central de Venezuela, cuyo ente indicó que las exportaciones de petróleo pasaron de generar 7.375 millones de dólares en el primer trimestre de 2018 a 6.115 en el mismo período de 2019; estas cifras pueden causar impresión, pues cuando llegó Nicolás Maduro al poder el ingreso de Venezuela por exportación de petróleo era de 21.368 millones de dólares.

 

 

CUBA, OTRO AFECTADO DE LAS SANCIONES A VENEZUELA

 

El 24 de septiembre de 2019, el Departamento del Tesoro decidió sancionar a cuatro navieras y embarcaciones que se encargaban de transportar petróleo venezolano a Cuba.

Sin embargo, días antes Cuba ya sentía los efectos de las sanciones petroleras a Venezuela.

El 11 de septiembre Miguel Díaz-Canel anunció que Cuba enfrentaba a una complicada “situación coyuntural" porque había dejado de recibir petróleo temporalmente de Venezuela, debido a las presiones de Estados Unidos a las navieras para evitar la llegada de combustible a ese país, en represalia por su apoyo a la administración de Maduro.

La crisis de combustible provocó largas colas de ciudadanos cubanos para proveerse de gasolina, también de hombres y mujeres a la espera por transporte público. La distribución de alimentos también se vio afectado.

En esa oportunidad, se hizo énfasis en que esa crisis por falta de combustible y diésel era la más grave que ha enfrentado Cuba desde los años 90; sin embargo, la situación se había convertido precaria cuando comenzó la crisis en Venezuela y cayeron los envíos de petróleo subvencionado que Caracas envía a la isla caribeña a cambio de los servicios profesionales de médicos y maestros cubanos.

Hasta ahora se desconoce si estas nuevas sanciones hacia Venezuela y sus aliados volverán a afectar el mercado de combustibles en la isla.