Vicepresidenta nicaragüense : insurrección contra Ortega fue "tocar a Dios con las manos sucias"
Según Murillo, el buen desempeño de la economía nicaragüense se correspondía con "la voluntad de Dios, eran precisamente los resultados de un plan cristiano, solidario, de opción preferencial por la mayoría".
Rosario Murillo, vicepresidenta de Nicaragua. Efe
 

La vicepresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, afirmó este viernes que la insurrección popular de 2018 contra su esposo, el presidente Daniel Ortega, y en la que murieron cientos de manifestantes, fue como "tocar a Dios con las manos sucias".

"Esta Nicaragua que avanza desde un modelo económico (...) que nos ha permitido avanzar en la restauración de los buenos rumbos que traíamos, esos buenos rumbos que se atrevieron a destruir, es como tocar a Dios con las manos sucias", dijo Murillo, a través de medios del Gobierno.

En abril de 2018, tras 11 años seguidos de Gobierno sandinista, cientos de miles de nicaragüenses salieron a las calles para exigir la renuncia de Ortega, al que culparon por la muerte de más de 20 jóvenes, en su mayoría estudiantes, en el inicio de las protestas antigubernamentales.

 

 

En los siguientes meses las manifestaciones se hicieron masivas, y fueron casi anuladas con ataques armados contra las manifestaciones multitudinarias o ejecuciones selectivas contra opositores, según el Mecanismo Especial de Seguimiento para Nicaragua (Meseni), adscrito a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Los ataques dejaron cientos de muertos, presos o desaparecidos, y decenas de miles empezaron a huir del país alegando amenazas de la Policía y de las llamadas "turbas sandinistas".

Según Murillo, el buen desempeño de la economía nicaragüense bajo el Gobierno de su esposo se correspondía con "la voluntad de Dios, eran precisamente los resultados de un plan cristiano, solidario, de opción preferencial por la mayoría".

El rechazo hacia Ortega estalló luego de una serie de reformas sociales y tributarias que, en combinación con el aumento semanal del precio de los combustibles, devaluaron el poder adquisitivo de los trabajadores, y redujeron sus esperanzas de tener una pensión tras su retiro.

 

 

El estallido social contra Ortega hizo que la economía de Nicaragua pasara de crecer en más del 4 % anual, a tener una contracción de -3,8 % y una inflación del 3,89 % en 2018, y un retroceso de -3,5 % con una inflación de 6,13 % en 2019.

"Ese camino que traíamos, un camino bendecido, exitoso, victorioso, fue alterado interrumpido, por el terrorismo, el vandalismo, que gracias a Dios, por voluntad también de la mayoría de nicaragüenses han quedado atrás, salvo unos cuantos hablando locuritas", dijo la vicepresidenta, sin mencionar a la oposición, que demanda el retorno de la democracia.

Murillo afirmó que el de su esposo, quien lleva 13 años consecutivos en el poder, es "un modelo profundamente democrático".

Un total de entre 328 y 684 personas, incluyendo varios extranjeros, han muerto en Nicaragua, en una crisis que se ha extendido por 21 meses, según organismos defensores de los derechos humanos nacionales e internacionales.