Procesión católica pide por la paz en Nicaragua, país que no supera la crisis política

Cientos de católicos nicaragüenses asistieron este miércoles a la tradicional procesión del 1 de enero, para clamar al Señor Jesucristo por la paz y el dialogo en Nicaragua, país sumido en una profunda crisis sociopolítica desde abril de 2018.

"El mundo no necesita palabras vacías, sino testigos convencidos, artesanos de la paz, abiertos al diálogo sin exclusión ni manipulación", indicó el arzobispo de Managua, el cardenal Leopoldo Brenes, citando al papa Francisco con su mensaje para la 53° Jornada Mundial de la Paz.

Ese mensaje del Papa “está muy cerca de nosotros y de nuestros problemas", señaló Brenes, al oficiar la primera eucaristía del año, tras finalizar la peregrinación en la Catedral Metropolitana de Managua.

La romería encabezada por el arzobispo, que portaba El Santísimo, partió del Colegio Cristo Rey, en la periferia sur, acompañado por cientos de feligreses que levantaban banderas de la Iglesia Católica y de Nicaragua, con el escudo invertido, símbolo que los manifestantes opositores han adoptado en señal de auxilio y luto en el país.

 

 

En esta ocasión, el recorrido tradicional fue modificado por "seguridad", mientras era custodiado por fuerte presencia policial, constató Efe.

Durante el trayecto, en una tarde poco soleada y ambiente fresco, los creyentes oraron por la paz en Nicaragua y erradicar el odio y las divisiones.

Los que asistieron a la procesión, enarbolaron pañuelos, también corearon vivas al papa Francisco, a la Inmaculada Concepción de María, a Cristo Rey y a las autoridades religiosas de Nicaragua.

La procesión de los católicos de Managua, a la que también asistieron delegaciones de diferentes municipios del país, se realiza desde hace varias décadas para pedir por la paz en Nicaragua y en el mundo.

La tradicional demostración de fe asisten los sacerdotes de los templos de toda la Arquidiócesis de Managua.

El 1 de enero de 2019, la Iglesia Católica de Nicaragua canceló su tradicional procesión por motivos de seguridad.

 

 

Desde julio de 2018 Ortega ha insistido en llamar "golpistas" a los miembros de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, lo que ha motivado a sus seguidores a agredir a sacerdotes y profanar templos católicos en diferentes zonas del país.

Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, la todopoderosa pareja presidencial en el país, afirmaron recientemente que aprenden del papa Francisco para gobernar el país centroamericano, una declaración que contrastó con esa actitud de hostigamiento contra iglesias que han abierto sus puertas a opositores.

"Siempre le leemos con atención, admirando su valentía, y tratando de aprender de su vitalidad y coraje, para ser capaces, cada día, de trabajar por un ser humano, un país, y un mundo, más allá del egoísmo", escribieron Ortega y Murillo, en una carta enviada a Francisco por su cumpleaños 83.

La crisis de Nicaragua ha dejado al menos 328 muertos, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), aunque organizaciones locales han reportado hasta 651, y Ortega, que dice actuar frente a un "golpe de Estado fallido", admite 200.

(Con información de Efe)